|
De forma genérica podaríamos describir como cardos a todas las plantas que encontramos en estado silvestre con unas características comunes, las más importantes, sus espinas y sus flores redondeadas, de pétalos pequeños, a veces también espinosos, y cuyos estambres y pistilos han tomado la iniciativa y destacan principalmente en toda la planta como globos de delicados pelillos, cosa extraña, muy suaves. Algunos de ellos, son realmente vistosos, y creo que les deberíamos prestar más atención, pues son realmente bellos si nos paramos a observarlos detenidamente. Os muestro algunos ejemplos esperando que os gusten.
Leyendo los comentarios que sobre esta
planta hace una prestigiosa guía de habla inglesa, me llama la
atención su forma de describirlo "Durante la época
veraniega, las brillantes hojas verdes del cardillo y sus amarillas flores,
destacan en medio de la abrasada y reseca vegetación". Realmente
es de las pocas plantas que adornan nuestros campos en verano con su preciosas
margaritas amarillas. Permanece verde y fresco en medio de los calores
intensos de toda la zona mediterránea. Su vida se prolonga durante
dos años. Es muy apreciado por las abejas que liban sus flores,
pero no solo a ellas les sirve de alimento. También las personas
podemos degustar sus tallos, una vez limpios de sus espinosas hojas, cuando
aún son tiernos. Hervidos pueden cocinarse en múltiplas
recetas, siendo muy suculentos.
Es un tipo de cardo muy común. Alcanza los 30 centímetros de alto. Sus hojas son muy espinosas y finas, y sus brácteas a modo de agujas dan la impresión de estar siempre secas, debido a su color blanquecino. La encontramos en zonas secas y bosques claros. Su duración es bienal
Es una de las especies más estilizadas. Su fino tallo está casi desprovisto de hojas, crecen en la base las más largas mientras que las que aparecen en el tallo son pequeñas. Se recubre de finas espinas, así como las hojas y sostiene una floración de forma cilíndrica sobre brácteas igualmente muy espinosas. Crece en zonas pobres, en los bordes de los caminos , las escombreras, etc.
Durante el primer año, forma una roseta de espinosas y blanquecinas hojas. El segundo año, aparecen ramitas con hojas más pequeñas, igualmente manchadas de blanco. La flor de un morado muy vistoso, se resguarda en un grueso cáliz de forma de globo. Los naturistas la recomiendan en las hemorroides, y como protector hepático.
Lo más llamativo de esta especie es su color, azulado blanquecino. Alcanza los 60 centímetros de altura. Las brácteas en forma de estrella contienen una especie de piña, azul violácea, recubierta de escamas. La impresión que produce al verlo es de una planta delicada y elegante. Su duración es de uno a dos años. Es una rara especie y se le atribuyen propiedades medicinales. Las setas de cardo crecen de sus raíces.
|