HAYA

Haya
Hyas jóvenes a principios de otoño
Hayucos
Hojas

 

El haya es un árbol de clima húmedo, por lo que en la zona centro los hayedos son excasos y por tanto muy protegidos. Encontramos hayedos notables, más que por su extensión, por el hecho de haber subsistido a climas desfavorables y a una explotación incontrolada que ha acabado con la mayoría de los ejemplares. Me refiero a los de Montejo, en Madrid, y Cantalojas, en Guadalajara, este último más conocido como de la Tejera Negra.

Son árboles de elevado porte, pueden alcanzar 40 metros de altura, de copa densa, tronco robusto, y un tupido follaje que hace que el sol no penetre, lo que propicia tupida y fresca sombra.

Ocupa terrenos fértiles y frescos, ricos en arcillas, granitos, neises , margas, etc. pero principalmente calizas. Su ciclo de vida es corto, y en él, presenta un metabolismo intenso, lo que hace que necesite mucha humedad a la vez que no resiste los suelos encharcados. Para su actividad vital, necesita mucha aireación y temperaturas suaves. Como vemos es un árbol delicado, que merece toda nuestra protección.

El mayor atractivo de esta especie, es su hoja, caduca, de un precioso color rojizo en otoño, presentando el bosque una alfonbra de hojas caidas, cubiertas por una bóveda del mismo tono rojo-amarillento. En invierno, sus largas ramas peladas, erguidas hacia el cielo, propician los sueños de los amantes a dejar volar la imaginación.


HELECHO

Helecho
Hojas

El helecho es una de las plantas más interesantes desde el punto de vista biológico. Son muchas las veces que encontramos campos repletos de estas hermosas hojas, anchas, altas, de verde intenso, sin pararnos a pensar en su origen y estructura. Es una planta de origen antiquísimo, de ahí que se encuentre en estado fósil. Su variedad es inmensa, son muchas las especies que forman esta familia y que pasan desapercibidas sin que las reconozcamos como helechos.

Lo más destacado de esta planta es su reproducción por esporas, pero no solo es esa su única reproducción, tambien lo hace por medio de prótalos, o gametofito (dicho en plabras vulgares: huevo en donde se unen los organos masculinos y femeninos de las plantas) de los cuales nace una nueva planta. Por tanto el helecho puede regenerarse por las esporas que son transportadas por el viento o simplemente cayendo del envés de sus hojas al suelo, o por brotes especiales que crecen en su base formando una semilla en forma de corazón, el prótalo.