Puerto de Somiedo-Braña de Sousas-Pola de Somiedo

Somiedo florece hasta en las fisuras de las rocas.

Han pasado dos años desde mi última visita a Asturias. De nuevo tengo oportunidad de recorrer el magnifico Parque de Somiedo. Esta vez solo por un día, pero es suficiente para que mi deseo se cumpla.

Comenzamos a caminar en el Puerto de Somiedo. Es la fiesta del 1º de mayo, y hace un magnifico día, soleado, sin viento, temperatura templada ...

 

Panorámica desde Peña Salgada

Por las faldas del Putracón caminamos contemplando los montes que cierran el valle. Son montes de León, no conozco sus nombres, y eso me deja un cierto vacío. Están con manchas blancas de nieve y se perfilan recortados y altos. Al fondo es un verde valle, amplio, tranquilo, de los que a mi me gustan, por los que lanzo mi espíritu a pasear, él siempre más veloz que mis pies...

Peña Salgada

Subimos un repecho que me imagino que es el único. Pero no es así, en su collado aparece otra subida más. Ahora que miro al frente, reencuentro mi querida Asturias. Sus montes empinados y sus verdes valles. Al fondo una cresta recortada. Es la Peña Salgada. Vamos a subir a ella.

Desde la Cresta de Peña Salgada

Camino lentamente. Entre aulagas y arena subo y subo, la mirada en las rocas del horizonte, hasta llegar arriba. Es un cresterío precioso que sube aún más hasta la cumbre. Estamos casi a 2.000 metros. Esta cumbre alcanza los 1.970.

Valle de la Salgada.

Desde esta cresta podemos ver el valle del mismo nombre al fondo, y a lo lejos el pueblo de Valle de Lago. A ambos lados hay subida. A la izquierda, rocosa y recortada, llega hasta la cumbre. A la derecha, entre las rocas, una pala verde por la que subiremos para después descender al valle.

Sierra del Robezu y al fondo Valle de Lago

La bajada, escarpada al comienzo, pronto se vuelve suave, verde de espinosas y blanca de nieve. Junto a nosotros hay montes que no identifico bien. Es posible que este que estamos cruzando sea el Muñón. Y aquel frente a nosotros Valcuélabre. Pero lo que más importa son estas praderas mullidas del fondo y estas manchas de nieve, que me dicen que estamos muy alto.

Peña Salgada y Valcuélabre

 

Nuestro camino se vuelve pedregoso. Son las faldas de los escarpados montes de la sierra de Llagüezos. Allá a lo lejos, los perfiles de las rocas del Robezu. Por ellos corren los rebecos. Es todo un espectáculo, sus manchas oscuras, pequeñas, cruzando la nieve o recortando el cielo en la linea de cumbres.

Sierra del Robezu

Como serpiente humana, el grupo atraviesa el pedregoso camino. Detrás de estas laderas sé que está Peñachana. ¡Como deseo subir a Peñachana! Saber por fin con certeza cual es, lo mismo que hoy he sabido cual es Peña Salgada... Necesitaría muchos días en estos lugares, y más aún, un compañero/a que me supiera decir con certeza cada rincón. Y me pregunto por qué mi interés en cada nombre. No tengo respuesta, pero es algo que me obsesiona.

Rebecos a lo lejos

Nos estamos aproximando a la braña de Sousas. Deseo llegar a esa pequeña braña abandonada, primitiva, de tapines casi destruidos, de habitáculos redondos tan pequeños que es casi impensable que pudieran dar cobijo al pastor y a los animales.

Junto a la Braña de Sousas. Podría ser el Muñón. ( No estoy segura)

Al remontar una cuesta aparece el valle, el arroyo, los prados y la braña... camuflada... preciosa... Me invaden los recuerdos y me dejo llevar por ellos. Ya os conté en otra ocasión mi primera visita a esta braña.

Llegando a la Braña de Sousas.

La charla con los compañeros me vuelve a la realidad. Tras un descanso continuamos la caminata por la pista que se dirige a Valle de Lago. Otra vez el teito en medio del verde prado y al fondo la peña Furada. Otra vez los tiempos pasados, se diría que vuelvo a vivirlos...

Valle de Lago. Al fondo los Picos Albos.

Junto a la ermita, un sendero nos lleva al pueblo. En su bar nos refrescamos, reponemos fuerzas, tomamos el café de sobremesa como un regalo inesperado, y reanudamos el camino por senderos de nuevo desconocidos.

Peña Furada

Ahora la Peña Furada se muestra por el lado opuesto. Sigue siendo preciosa. Atravesamos montes de hayas, prados y arroyos. Algún teito salpicado en medio del prado que limitan los espinos cuajados de flores blancas. El camino se adentra en el bosque y se dirige a Coto de Buenamadre.

Peña Furada y un teito en el camino a Coto de Buenamadre

Coto es un pueblito empinado, rodeado de verde, frente al paredón recortado que es extiende hasta Valle de Lago. Nosotros continuamos entre bosques en donde los espinos blancos bordean los prados. Es un camino embovedado de ramas de hayas que empiezan a brotar.

Valle hacia Coto

Al fondo del camino, cuando el bosque se abre, vemos Pola de Somiedo en medio de los picos que la enmarcan. En este pueblo acaba nuestra caminata.

Coto al fondo

La excursión concluye en El Meirel, con los amigos de hace dos años, junto a un vaso de sidrina, junto al río y el puentecito, junto al horreo, en los asientos de troncos y la mesa de piedra... y mi abrazo de despedida con la promesa de volver pronto...

Pola de Somiedo.

Mayo 2.006

M.R.B.M.