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Braña de Mumián

Braña de Mumián(Somiedo)

La pequeña ruta de la braña de Mumián (8 kmts en total) comienza en el enclave de El LLamardal, caserío que se sitúa muy cerca del Puerto de Somiedo, al poco de pasar el desvío a La Peral según bajamos del puerto. Junto a la carretera dejamos el coche en un aparcamiento en donde se nos prohibe continuar por una pista de asfalto que lleva a las casas. Esto suele ser habitual en el parque, y en mi opinión es una buena medida para evitar las aglomeraciones de coches en estos preciosos rincones, que de otro modo perderían su encanto.

A nuestra derecha se encuentra el pico del Putracón, mirando al valle que se abre a lo lejos. Tras él, se separan los montes que nos llevan al puerto, pero nosotros nos olvidamos de ellos y seguimos.

 

El Putracón

 

Atravesamos el pueblo para introducirnos por una senda en un bosque de hayas, en las laderas de Peña Gúa. Como en todos estos bosques, el ramaje es tan tupido que el sol apenas consigue filtrarse. El suelo está muy húmedo y son pocas las plantas que pueden vivir en él. Pero la caducidad de las hojas les permite aprovechar el sol de los primeros días de primavera, y ahora están en flor, sobreviviendo en esta penumbra mágica, fresca, deliciosa en estos días calurosos de verano. Las ramas arqueadas de la hayas se unen creando un túnel por el que pasamos sosegadamente disfrutando del momento.

 

 

La Penouta

 

Pasado el bosque aparecen los prados y los paisajes. A nuestra derecha, las faldas de Peña Gúa llegan a la senda y a la izquierda el cordal donde destacan el Mocoso y la Penouta. Algo más adelante, casi llegando a la braña, es el Cornón el que se distingue a la lejos.

Poco a poco caminamos entre prados y, como suele ocurrir en casi todas estas excursiones, cuando menos lo esperas unos puntos más oscuros que el resto aparecen al frente, es la braña... Es algo sorprendente el mimetismo de estas construcciones con el paisaje.

 

Es cierto que su forma especial y su tamaño pequeño, como si fueran de cuentos de hadas, les confieren un aspecto único, pero lo que me llama la atención, por encima de todo, es el poder de la sorpresa que tienen. Nunca las esperas, pero cuando quieres darte cuenta están ahí, y no puedes evitar exclamar ¡mira! ¡otra!. Y siento dentro algo distinto cuando las miro.

Cabaña de teito en Mumián

Parecen contarme las mil historias que han debido presenciar, parecen sonreirme, y yo me sonrío al verlas con un sentimiento inexplicable. Hoy ha sido especial. Los brañeiros estaban segando los prados. A lo lejos, los alegres colores de sus ropas destacaban en el verde amarillento de los pastos, y me dio un escalofrío, como si me hubiera transportado a un mundo distinto. Pienso que si leéis estas lineas podéis pensar: "está tocada", si, cierto, yo también lo estoy pensando, pero fue como lo cuento, especial...

Llegamos a ellas y las bordeamos, no entiendo por qué no paseamos entre sus prados como otras veces. Era como un escondido respeto por estas personas que a lo lejos veíamos trabajar, y seguimos hacia el frente.

 

Al fondo del valle, Caunedo

 

Desde aquí las vistas son preciosas. La cumbre más lejana, blanca y rocosa, es la Penouta, a continuación se superpone el Mocoso, y tras él, a lo lejos el Cornón, y al fondo, el valle que baja del puerto y nos enseña lejano el pueblo de Caunedo.

Al frente una pradera y cuando llegamos a ella se desliza hacia el Valle de Lago en hermoso hayedo. Desde ella los montes de Urría ponen fin al horizonte y bajo ellos el pueblo del mismo nombre, pequeño en la lejanía. Giramos a la derecha y continúan las cumbres que se acercan a Valle de Lago.

 

Montes de Urria.

 

Las laderas están llenas de retamas y entre ellas algo me llama la atención. Es una vareta de genciana. Esta planta solo la encontramos a partir de una altura considerable, como en este caso, por lo que otra vez el encuentro de una flor me satisface mucho.

Es una planta cuya raíz es muy utilizada con fines medicinales, y muy recolectada hasta no hace mucho, por lo que se ha arrancado de forma masiva y ahora está protegida. En este lugar hay muchas, preciosas, de color anaranjado que contrasta con el verde de sus hojas y el de las retamas.

Estamos justo en el centro de una ruta que llega hasta el pueblo de Coto de Buenamadre. Desde aquí una senda baja hasta él. Se introduce en el hayedo y de forma bastante pendiente llega hasta el pueblo. Nosotros no la seguimos. Deberíamos haber tenido un coche de apoyo en este punto o en Pola de Somiedo, pero el nuestro esta en El Llamardal.

Ollera

 

Al regreso nos detuvimos junto a una fuente abrevadero distinta a lo que estamos acostumbrados a ver. Se trata de algo muy significativo en este parque: las olleras. Son construcciones que aprovechan las fuentes de frescas aguas o los arroyos para la conservación de la leche. Junto a la fuente se han construido unos... digamos contenedores, alineados unos junto a otros, por los que el agua corre y refresca las ollas que contienen la leche. ¿Quién inventó las neveras?

Encontramos en este lugar a un señor amable por demás, que nos explicó como se utilizaban. Cada receptáculo es compartido por dos vecinos. Por tanto es una construcción comunitaria. Charlamos con él un buen rato. Hablamos de la vida en la braña, del ambiente en estos campos, y de la genciana, de su recolección, uso y protección. Me encanta hablar con estas personas sencillas, que se abren de forma cariñosa y con las que podemos compartir mutuas vivencias. Debería ser siempre así, porque estos momentos se meten muy hondo.

Alcachofa de gato

Nos alejamos de la braña y nos separamos algo de la senda. Subimos por la pradera y merodeamos algo por las grandes piedras que no están muy lejos. Subir mucho no era posible, pero trepar por las rocas era algo que mi ánimo necesitaba, y se vio recompensado. Ya os habréis percatado (no puede ser de otro modo) que las flores me apasionan. Pues en estas rocas encontré otras preciosas, una especie de siempreviva, también conocida como alcachofa de gato.

En estas praderas los lirios aparecen salpicados, sus moradas flores destacando en medio de los prados, sus altos tallos sobresaliendo del césped.

Volvimos por el bosque al pueblo y a la pista asfaltada, contemplando con más detalle las múltiples flores que se asoman al camino. Sería muy cansado enumerar la cantidad de ellas que pueden verse en estos parajes. Por eso os invito a visitarlos... merece la pena. Llegamos al punto de partida. Volví la vista atrás y deseé comenzar de nuevo.

M.R.B.M.

Julio 2.004

 

Si queréis información sobre que es una braña, podéis visitar el apartado Qué es en mi página principal

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