La Peña HoradadaUna de las zonas mas espectaculares del Alto Tajo, se encuentra entre el Puente de San Pedro y el de las cercanías de Poveda de la Sierra. El único inconveniente que tiene para el senderista es la abundancia de zonas de recreo y acampada, lo que hace que la pista se convierta a veces en una "autopista" llena de polvo. Salvando este escollo, es una preciosa zona, y si tenemos la suerte de recorrerla en días en los que no hay mucha gente, el paseo por ella se vuelve encantador.
La ruta que hoy realizamos comienza en el puente que salva las aguas del Tajo según nos dirigimos de Poveda de la Sierra a Taravilla, dejando nuestro vehículo junto a una casa de forestales que se encuentra a la izquierda de la carretera, o a la derecha del río. Los primeros kilómetros nos conducen a través de un pinar por el que el río discurre formando un valle rodeado de colinas, en las que de vez en cuando emergen las típicas paredes rocosas. El silencio es casi total, (si no lo rompe algún motor de coche). Solo se escucha el piar de los pájaros y, según a la hora que lo hagamos, el chirriar de las chicharras.
El pinar se mezcla con quejigos, majuelos y mimbreras de ribera. Tampoco faltan los rosales, zarzas, gayubas y la más variopinta muestra de flores de múltiples colores que brotan entre la fresca y alta hierba. Encontramos violetas, ranúnculos, orquídeas, y otras variedades que no reconozco. El Tajo aquí se enseñorea paciente y tranquilo, discurre lento en apariencia, sus turquesas aguas parecen no moverse, pero no nos engañemos, su discurrir es rápido, aunque apenas se percibe.
Al cabo de un buen rato de caminar plácidamente, las cresterías y picachos comienzan a aparecer. Poco a poco van conquistando el terreno y nos conducen hasta un saliente alto, esbelto, al que se añaden otros no tan llamativos. Son los Picones de San Pedro. Frente a ellos, en nuestra orilla, sale una pista que se dirige al río y al Puente del Tío Lucas, conocido también como de Peñalén. Es esta una preciosa zona, a la que le hemos dedicado una ruta especifica. Continuamos nuestro caminar por la cómoda pista, siempre levantando la vista a los picachos y cresterías, y admirando la vegetación que nos acompaña en todo momento. Pronto el Tajo se vuelve más salvaje, y comienza a descender más sonoro. Saltando entre peñascos, se aproxima a la Fuente de Las Tobas. Es en este lugar donde debemos hacer un alto por un espacio de tiempo suficiente como para admirar la preciosa panorámica que se ofrece.
Sabremos que estamos en la zona correcta cuando veamos a nuestra izquierda una casa junto a una pista que termina en la que nosotros traemos.. Cercana a ella se encuentra la Fuente, a veces seca, según la época del año, y que salta sobre una tobera junto a un arroyo que surge de un canal.
Frente a ella, al otro lado de la carretera, un entrante nos lleva a un lugar con dos mesas y bancos de piedra, junto a los que se ha colocado una balconada de troncos. El ruido de la cascada de la Fuente de las Tobas nos llama la atención de inmediato. Se forma por la caída del arroyo que corre desde las proximidades de la casa y se precipita al profundo Tajo formando otra tobera en la que crece el musgo, rodeada de pinos y arbustos, lo que impide que podamos fotografiarla adecuadamente, solo podemos apreciar su belleza in situ. Puede que este sea uno de los puntos mas hermosos de esta zona. A nuestra derecha, contemplamos un Tajo retorciéndose que se detiene un tanto en la tobera blanquecina que forma la cascada en su caída, y sigue adelante para encontrarse de nuevo en paraje tranquilo.
Frente a nosotros la Solana del Pié Medio, surge como un torreón entre pinares y algo más adelante la Peña del Ceñajo, mole de lisa roca. Al fondo se vislumbra la silueta del perfil de la Peña Horadada como un afilado cuchillo. Abajo el verde Tajo. Francamente, cuesta abandonar este lugar.
Continuamos caminando entre pinares atravesando una especie de pasillo en Las Cortaduras, y más adelante, frente a la Peña del Ceñajo, las moles del Arrastradero. Son dos grandes resaltes rocosos que cierran el camino. Como en tantos otros lugares de este precioso Alto Tajo, son los custodios de la belleza que en ellos se encierra. Poco a poco, en corto espacio de tiempo nos encontramos enfrente de la Peña Horadada. Es espectacular. Una crestería que surge entre los pinos, recortada, a cuyo pié el río se remansa, formando una playa aprovechada para acampada, a la que dan el nombre de Fuente de la Teja, tomado de la fuente que en este lugar se encuentra. La Peña Horadada es un largo y estrecho saliente, en donde el paso del tiempo ha abierto oquedades y labrado la piedra. ¿Sabíais que a la peineta con la que se sujeta la mantilla española, también se le llama teja? Es esto precisamente lo que me recuerda la Peña Horadada, una teja de mantilla, tantos son los recovecos que encierra. Es posible que sea este motivo el que de el nombre a la fuente. La zona es un amplio pinar, junto a una playa de río, donde tumbarse sobre las flores y la verde hierba supone uno de los momentos maravillosos que se pueden encontrar en la vida. Hacemos un alto en este punto. Nuestra ruta termina en él. Podríamos continuar hasta el puente de San Pedro, pero sería excesivamente larga. Por tanto volvemos pasos atrás, lo que nos permite verlo desde otro ángulo.
Mayo, 2.003 M.R.B.M. |