Cortados en la Hoz Seca

El Barranco de la Hoz Seca

A 8 kilómetros de la población de Checa, arranca una pequeña senda que nos lleva al fondo del Barranco de la Hoz Seca. Se trata del formado por el río del mismo nombre, La Hoz Seca, llamado así porque esconde sus aguas principalmente en su tramo central, en el que hoy nos encontramos. Esto no significa que no lleve agua, sino que la esconde bajo su pedregoso lecho, en el fondo de un profundo cañón.

 

Angostura de la Hoz Seca
 

Son sorprendentes las filtraciones que se producen tan frecuentemente en esta zona, hasta el punto de ocultar el cauce de este río del que un dicho popular lo califica de más caudaloso incluso que El Tajo, ( El Tajo lleva la fama y La Hoz Seca el agua ), dicho exagerado realmente, pero que nos da la idea de la cantidad de agua que puede ocultar.

Caminamos en principio por una estrecha senda, en medio de un espeso pinar que al poco desaparecerá invadido por las piedras de los cortados.

A los pocos minutos tenemos que abandonar la senda para continuar por el propio lecho del río. Durante todo el trayecto nos vemos obligados a vadear y cambiar constantemente de orilla, por sendas a veces mullidas por la hierba, a veces pedregosas y en el 40% aproximadamente, por el mismo lecho del río, saltando entre los redondeados cantos que lo cubren.

Por el barranco

 

Vamos acompañados siempre por grandes paredes de un tono anaranjado y la seca vegetación, aún no despierta por la primavera que acaba de comenzar.

Encontramos los esqueletos de zarzas, rosales, majuelos, y algunos quejigos, esperando que las lluvias quieran llegar y puedan abrir sus brotes, dando al lugar una nueva imagen, que por supuesto llenará nuestros sentidos de hermosas sensaciones.

Sobre nuestras cabezas, allí donde la piedra deja un resquicio donde poder arraigar, aparecen los pinos mezclados con las rocas, el único tono de verdor que encontramos este día.

 

El invierno ha sido largo y seco, y la primavera en esta zona es tardía. Lamento esta circunstancia, echo de menos las flores de los rosales y majuelos, pero continúo caminando entre rocas y sobre el pedregoso suelo, hasta llegar a un lugar en el que las altas paredes nos dan buena sombra donde descansar.

Cantiles en el cañón

 

A pesar de la época del año, el calor es bastante fuerte, lógico además, debido a lo encajonado del barranco. Estos lugares deben visitarse en días frescos. Imagino como será todo esto en primavera avanzada, cuando todo haya brotado, en uno de esos frescos días que a veces nos brinda el mes de mayo.

Ya hacia el final de la ruta encontramos la Cueva del Tornero, conocida en los círculos de espeleología, pero a la que debemos visitar siempre acompañados de expertos, a no ser que tengamos conocimientos de estos temas.

Pero no puedo evitar una sensación de vacío. La imagen del invierno me está entrando en el alma, a pesar del calor. De todos modos la caminata ha sido muy bonita, y pienso que también las ramas secas de los árboles y arbustos tienen su encanto, sobre todo para quienes amamos la naturaleza.

 

Esquema y comentario de ruta

Partimos en coche de la localidad de Checa, por una pista forestal asfaltada, aunque en mal estado, que sale de la parte alta del pueblo en dirección a la sierra del Tremedal. Para localizarla subiremos por las calles que bordean el canalizado río, el cual está cruzado por puentecillos que comunican las calles, hasta llegar a las afueras.

Una vez situados en la pista solo nos queda seguirla hasta llegar al barranco, donde encontramos un puente que cruza el río y lugar donde comienza la ruta.

Dejaremos el vehículo en la explanada y sin cruzar el río, seguiremos una senda por la margen izquierda, aunque enseguida habrá que cambiar de orilla. Esto lo haremos continuamente, sin encontrar otro problema que el que da lo poco marcado de los senderos, a veces caminaremos por el lecho del río, siempre buscando nuestro acomodo. Suele encontrarse siempre seco, lo cual facilita el caminar por su lecho.

Superaremos primero dos barrancos por la derecha y más adelante otros dos por la izquierda, pasado el último, el río forma un fuerte meandro y continúa algo más recto hasta llegar al lugar donde se encuentra la Cueva del Tornero, situada a la derecha del río, algo por encima de nosotros, y cuya boca llamará la atención por la dimensión.

El regreso se hace por el mismo camino.

NOTA---- El esquema es solo orientativo. No es a escala, ni guarda el trazado de la pista

El plano a escala se puede encontrar en la hoja 540-III, cuadrículas 487-602, escala 1:25.000 del Instituto Geográfico Nacional.


Marzo 2.002

M.R.B.M.