Circo de Gredos

De derecha a izquierda : Almanzor, Portilla Bermeja, Cuchillar de las Navajas, Portilla de los Machos, Casquerazo, Los Hermanitos....

¡Por fin en Gredos! Han sido muchos los años que he esperado este día. Una acumulación de circunstancias me habían impedido conocer este lugar. Muchas referencias, muchas fotos vistas con el deseo imposible de poder pisar esas rocas, muchos comentarios de viejos amigos pero... solo eso, deseo de verlo.

Hoy por fin se ha cumplido, y ¡de que manera!

Hacia Los Barrerones

La distancia desde Madrid es considerable, si tenemos en cuenta que hay que ir, hacer la ruta y volver, por lo que al llegar el aparcamiento de La Plataforma, algo tarde, estaba hasta los topes.

El día se presenta nublado y frío. Nada que ver con la temperatura de esta mañana, cuando dejamos Madrid. De hecho, nos comentan que aquí es casi siempre invierno o primavera, rara vez hace calor sofocante. Tomo nota, quiero volver a la Laguna...

En Los Barrerones. Preparando la bajada a la laguna

Hay bastante nieve. Dicen que estos días pasados ha caído la mayor nevada del invierno, que no es demasiada si comparamos con tiempos pasados. Ya no nieva como antes... pero hoy está precioso.

La subida desde La Plataforma es una romería. Un camino ancho, empedrado, nos lleva al Prado de las Pozas. Está encharcado, la nieve ya se ha fundido. Hace un giro a la derecha y comienza a ascender con un empedrado mas rústico, que va desapareciendo poco a poco para dejar una especie de escalones muy distantes, formados por tablones que se han colocado con el fin de evitar algo la erosión de la tierra, hoy barro, que forma el camino limitado por grandes piedras.

Portilla de los Machos, Casquerazo, Los Hermanitos , La Ventana, La Campana y El Enano

La hierba está quemada por los fríos pasados. A nuestra derecha al Garganta de Las Pozas se aleja buscando la llanura. Poco a poco la nieve va apareciendo entre barros y charcos. Casi hemos llegado arriba, cuando el camino ya está totalmente blanco.

Por fin en Los Barrerones. Primera subida superada y preparación para bajar a la Laguna. Hay que ponerse los guetres, hay que abrigarse, y hay que... sobretodo, mirar al frente una y otra vez. Ahí están las cumbres, los picos, los cuchillares y las portillas, las gargantas, EL CIRCO DE GREDOS.

Bajando a la Laguna Grande

A lo lejos destaca el Almanzor, que con sus casi 2.600 metros es el más alto del Sistema Central. Según nos dicen no es muy difícil acceder a su cumbre, solo al final hay pasos complicados para los senderistas inexpertos, pero yo, ni aún así me atrevo. Con solo verle desde aquí, me siento premiada.

La laguna helada. Al fondo el Ameal de Pablo y el Cuchillar de los Huertos.

La bajada a la laguna no me resulta complicada, a pesar de que el camino está totalmente nevado. Otra cosa será subir... Ya casi abajo, la laguna, casi de forma imperceptible, forma una llanura blanca. Nadie diría que es agua helada. En uno de los bordes, han roto el hielo, probablemente para ver su espesor y es de unos 20 o 25 cmts, muy azul, muy hermoso.

A veces caminar resulta incómodo La nieve está muy blanda, y forma esos vacíos tan peligrosos, en donde el agua corre bajo una capa de nieve y a poco que te descuides hundes el pie y se forma el agujero que nos enseña el vacío bajo él.

La Laguna Grande desde el refugio

Llegamos al refugio. Hay un gentío que se desparrama por todas partes. Las nubes se han ido y comienza a lucir el sol. Está precioso.

El refugio. Cuchillar del Cerro de los Huertos y Ameal de Pablo

Después de descansar y disfrutar a tope de los alrededores comenzamos el regreso. Hace sol, y algo de calor. El día ha cambiado por completo. Deseo volver en primavera, ver la laguna liquida, como es normal en una laguna, las praderas de los alrededores, y puede que los narcisos y las flores que la cubran.

Miro una y otra vez a mi alrededor, los contemplo y trato de memorizar la imagen. Recuerdo los nombres tantas veces escuchados. ¡Me resultan tan familiares! Y de nuevo camino entre recuerdos de hace tantos años. Las salidas frecuentes de mis amigos, sus comentarios y fotos de los viernes "en los Hermanitos... tal y tal" "Subiendo al Almanzor... me pasó..." "en la Mira... aquello otro" y así una semana tras otra, un puente tras otro, y hoy, al cabo de los años, por fin los veo... Hago propósito de volver, puede que más de una vez. Tengo "hambre" de Credos...

El Casquerazo y Los Hermanitos

La subida me resulta dura, como siempre. Son las incómodas zetas. Bien, no es nada, pero para mi, lo son. Son mi punto débil. ¡Cuanto daría por subir como los demás! Al menos estas subidas fáciles... Me esfuerzo hasta el límite de mis posibilidades, eso sí, sin quemarme en exceso... hay que controlar las fuerzas. Por fin llego arriba, casi sin aliento, pero con muy poca distancia de mis compañeros. Me siento satisfecha. Sé que con esfuerzo conseguiré mejorar mi forma física, y lo intento. Son muchos los sitios a los que deseo ir y esta poca capacidad de ascenso me los limita. Pero me siento muy muy feliz.

Panorámica desde Los Barrerones

De nuevo en Los Barrerones contemplo el circo. Está precioso. El cielo ha cambiado las nubes por un azul intenso. La nieve brilla con su luz, y los picos recortan el horizonte. No tengo palabras para decir como me siento. De nuevo la llanura blanca que nos lleva a la bajada a La Plataforma. Ya no tengo problemas, bajar no me importa. Y pienso, recuerdo, disfruto de cada momento vivido en este día. Una espinita que acabo de quitarme, un deseo cumplido. Un hasta pronto, porque pronto espero volver.

Mayo 2.008

M.R.B.M