Pico Ropero -Cantabria-

 

El último día de nuestra estancia en Campoo - Los Valles lo pasaremos en los alrededores del Pico Liguarde, pero esta vez iremos al Pico Ropero y a través de el Alto de la Cruz de Fuentes, bajaremos a Argüeso.

Pico Ropero

Comenzamos la ruta en el pueblo de Fontecha. Una empinada senda nos conduce por una vaguada hasta una pista que tomamos siguiendo nuestra derecha. Desde ella las vistas del valle son estupendas. Está bastante despejado y podemos ver hasta Reinosa.

Si la primera parte de la ruta era empinada, ahora es algo mas suave. Llegamos a una semillanura, llena de piornos y que nos muestra al frente una empinada cuesta completamente cubierta de nieve.

Camino despacio. La subida del comienzo me ha hecho mella y dosifico mis fuerzas sabiendo que esa pendiente me pasará factura. Todos van delante, o casi todos... Le veo a lo lejos atravesar la blanca ladera, como una cuerda multicolor moviéndose a modo de gigantesca serpiente.

Subiendo la ladera del Pico Ropero

cuando llego a la nieve aprecio la inclinación de la subida. Realmente tiene desnivel. El guía ha marcado un camino clavando la puntera de su bota y formando una especie de escalera que hacen la subida más cómoda. De otro modo sería molesto caminar con el pie inclinado. Han pasado la mayor parte por lo que cuando llego la huella está muy marcada. Por una vez me alegro de ir al final.

Miro atrás, al valle al bosque más cercano, y a mis pies. Noto una sensación de vértigo que no comprendo. Yo no he tenido nunca vértigo. Sin embargo, esta vertiente tan blanca, tan inclinada me lo ha producido por un momento. Reanudo mi caminar, ahora sin mirar a otro lugar que no sea la huella por la que debo pisar y casi sin darme cuenta estoy arriba, en una llanura desde la que se divisan las dos vertientes. Estoy casi en la cumbre del Ropero. Mis compañeros estan llegando. Yo estoy al comienzo de esta explanada blanca. El viento es muy fuerte, aunque afortunadamente hoy no nieva y hace sol.

Pico Liguarde y Collado Rumaceo

La cumbre del Pico Ropero es rocosa. Cuando llego a ella, los demás ya llevan un rato descansando. Están resguardados en las rocas y yo hago lo mismo. No dura mucho el descanso. El viento es muy fuerte y hace frío. Enfundados en los anoraks, gorros, guantes y toda la parafernalia que nos protege del frío abandonamos la cumbre. Las imágenes del valle por donde corre el Ebro se queda en nuestra retina como si hubiéramos pasado una película acelerada. Este viento no nos deja disfrutar del lugar. Pero sí me ha permitido imaginarlo en otoño. El contraste de colores deber ser magnifico. Hay muchos árboles de hoja caduca. Hoy solo son esqueletos, pero, igual que ayer, parecen robles. Algunos junto a los arroyos podrían ser chopos y sauces. Y según les doy las espalda para tomar la ruta hacia el Alto de la Cruz de Fuentes, me veo en otoño visitando estos lugares. Por eso es probable que no me recree más en ellos.

Sierra de Hijar

El camino hacia el Alto de la Cruz de Fuentes es una pista ancha, abierta al tráfico, en medio de praderas desde la que vemos la sierra de Hijar. En ella vemos el Pico Liguarde. Como ayer tiene la cumbre cubierta de nubes.

Camimamos azotados por el viento hasta llegar al lugar donde debemos comenzar la bajada. Cruzamos una alambrada de espinos y nos disponemos a bajar un fuerte pendiente, con el viento a veces de costado y otras de cara. El Liguardi está cada vez más cerca. Es el mejor momento para hacerle la foto que me lo recordará desde ahora. Ha perdido su sombrero de nubes. ¿Podríamos haber subido hoy? No puedo asegurarlo, está claro que cada momento es cambiante. Puede que unas horas esté de nuevo cubierto y con ventisca.

Pico Liguarde desde la bajada

La bajada es muy rápida. Empujados por el viento, y sin la fatiga producida por la subida, parece que tenemos ruedas en los pies.

Atravesamos por una crestería que nos muestra una profunda vaguada, en donde aparece el castillo de Argüeso.

 

Castillo de Argüeso

Es una preciosa imagen. Una inmensa llanura, y el castillo sobre una colina rocosa y verde. El farallón donde nos encontramos lo protege. Por fin hacemos una alto reposado y ameno al cobijo de las rocas. Hace sol, el viento se ha calmado y es una delicia mirar al frente, al verde planicie que se difumina a lo lejos en una espesa bruma.

Castillo de Argüeso

El castillo de Argüeso es una fortaleza que perteneció al señorío de Mendoza. Esto me trae buenos recuerdos. Según me informan, aquí nació y vivió la madre del Marqués de Santillana. Esto me remonta a mi querida Guadalajara. Me vienen muchos recuerdos a la mente. Mis visitas a la capital, al Palacio del Infantado y a ese bonito pueblo medieval en donde vivió el marques, Palazuelos.

Podéis encontrar más información en

http://servicios.eldiariomontanes.es/patrimonio/bics/bic94.htm

De nuevo en marcha continuamos por la ladera que cada vez se vuelve más empinada, hasta llegar al pueblo. Es muy pronto. Hemos hecho la ruta en un tiempo muy corto. Ha ido muy rápida. Debe ser que nos ha movido el viento...

Pero no termina aquí nuestro día. Desde Argüeso nos acercamos a visitar la recreación de un poblado cántabro en donde nos explican con todo lujo de detalles la historia de nuestros ancestros, sus batallas con los romanos, sus formas de vida... todo un lujo como fin de viaje.

Poblado Cántabro

Hoy no ha llovido. Pero no ha llovido en nuestra caminata. Tan pronto como subimos al autobús se desencadena un verdadero temporal. Hemos tenido suerte.

Marzo 2.006

M.R.B.M.