Vagoneta para portear el mineral

CUEVA DEL HIERRO

Cueva del Hierro es un pequeño pueblo, en el límite de las provincias de Guadalajara y Cuenca. Su situación, muy cercana al comienzo del Parque Natural del Alto Tajo, y, desde mi punto de vista, incomprensiblemente fuera de él, en vez de beneficiarle, también desde mi punto de vista, le perjudica.

No figura como localidad dentro de este área turística, y aunque es camino de paso entre este parque y la serranía de Cuenca, muchos de los que pasamos junto a él no hacemos un alto para ver este privilegiado lugar. Vamos a... o venimos de... y siempre "es inoportuno" detenernos.

Distintos minerales, muy bien apreciables por el colorido

Este es mi caso, puede que yo esté equivocada, y sea más visitada de lo que imagino, de todos modos, me reprocho haber pasado tantas veces de largo a pesar de mi intención de parar. Creo que merece la pena dedicarle un apartado dentro de mis relatos y recomendaros ir a visitar su mina.

Este día, en el mes de diciembre, nos levantamos con el ánimo dispuesto a hacer turismo. Decidimos visitar la mina de Cueva del Hierro, debo confesar que no esperaba dedicarle mucho rato, y después continuaríamos haciendo "ruta".

 

La entrada a la mina se sitúa en un montículo, dominando el pueblo y desde el que se divisa la pista que nos lleva al nacimiento del río Guadiela. Mis expectativas, debido a una idea preconcebida y basada en nada, era que veríamos una cueva, sin mucho más que contar.

Otra muestra en la que el color marca la diferencia

 

La primera sorpresa la encontré cuando al dirigirnos para sacar las entradas, nos proporcionaron unos cascos. Esto se pone interesante, pensé. Éramos un grupo no muy numeroso, y nos guiaba un joven, amable, culto y sobre todo amante de la labor que estaba haciendo. Su afición: la espeleología. Desde el primer momento supo engancharnos, en el grupo había niños, de entre ocho y diez años, pero todos, absolutamente todos, seguíamos sus palabras sin perder un solo detalle. Bajamos a la galería después de que nos explicara que es una sima, enseñándonos una oquedad a la entrada de la mina, una especie de chimenea, que sube a la superficie.

 

El hierro es perfectamente visible en esta imagen

 

Las húmedas paredes presentan una tonalidad muy variada, debido a los materiales que la forman, las vetas de de los distintos minerales son perfectamente diferenciables. Alternan los tonos blancos, anaranjados, plomizos... Sus amplias explicaciones, nos iban informando de cada material, de cada nombre, y el por qué estaban allí.

Pasamos por "salas" más o menos amplias y por estrechos pasillos, si bien los que visitamos son muy cómodos, no es así en todo el laberinto de esta galería minera. Los hay tan pequeños que parece imposible que alguien pudiera penetrar en ellos y picar para extraer el material.

 

Abajo, rocas marinas, arriba la veta de hierro.

La explicación: eran niños... niños de muy corta edad, los únicos capaces de introducirse y golpear con su pequeña manita el blando hierro. Todo esto tiene un segunda explicación, la que se nos da al final de la visita, la veta de hierro se encuentra aprisionada en otras sumamente duras, casi imposible de romper, son estratos que corresponden a las fosas marinas de ese mar que en otras ocasiones os he nombrado, y que cubría los terrenos de Guadalajara y Cuenca, en el Alto Tajo y en la Serranía, dejándonos sus fósiles como testimonio de su paso por estas tierras. Aquí, de nuevo lo encontramos en forma de roca dura.

 

 

Estalactita

 

Pero lo más interesante de esta cueva, de esta mina, no es solo su antigüedad, parece que ya se aprovechaba en la Edad del Hierro, hay constancia de que varios siglos antes de Cristo se extraía mineral de este yacimiento, y que fue muy apreciado por los romanos, siguiendo su explotación hasta el siglo XX.

Lo más llamativo de esta cueva, repito, es una sala, una preciosa sala en la que el agua mana y se recoge en una pileta artificial, la cual servía a los mineros incluso para beber. Según nos contó nuestro guía, en épocas muy antiguas, los esclavos que trabajaban en esta mina, no salían al exterior, vivían en ella. y bebían de este agua. La explicación era que fuera, la temperatura era mucho mas extrema que dentro. El invierno en estas zonas suele bajar bastante de cero con mucha frecuencia, y los veranos son muy calurosos, lo que hace que el interior de la mina, con una temperatura más estable, sea algo "más confortable"

 

El agua chorrea por las paredes y crea estalactitas y estalagmitas. Y me diréis: "que tiene eso de especial", pues que son blancas y... negras, si, negras, algo tan escaso como desconocido para nosotros, los profanos del tema, y que no tenemos, en general, referencia de que esto ocurra.

 

Estalactita negra

Pensamos que las estalactitas son precipitaciones cálcicas, generalmente blancas, o con un cierto tono parecido al hueso, a veces algo amarillentas pero nunca, nunca pensé verlas negras.

Fue la mejor sorpresa del día. Ni que decir tiene que nuestro estupendo guía supo decirnos, con todo lujo de detalles, de que material se compone cada veta de la cueva, cosa que mi memoria desastrosa ha olvidado enseguida, muy a mi pesar. Estas estalactitas, brillantes, negras como el azabache, parecen una joya adornando esta profunda oscuridad.

No muy lejos, en otra cámara, otras estalactitas penden del techo. En este caso son minúsculas, hasta cuesta apreciarlas, son como granos de arroz repartidos por la piedra. Es el comienzo. Pasarán muchos años antes de que esta maravilla de la naturaleza tome caprichosas formas.

Las galerías son un verdadero laberinto, muy extensas, recorren el subsuelo del pueblo. Muchas se encuentran cegadas, ahora los espeleólogos, como nuestro guía, las limpian y estudian.

No explicó como por las huellas dejadas por los picos en las paredes, entre otras cosas, saben cuando se explotó cada rincón.

Oquedades formadas por la extracción del hierro

De la mina nos dirigimos a un área de interpretación en donde pudimos ver distintos minerales, utensilios encontrados en las excavaciones así como una falcata. Una falcata, para quienes, como yo hasta hoy, no sepáis de que se trata, es una curiosa espada, utilizada por los españoles nativos, hablo de Viriato y sus guerreros, por esos bravos hombres que hicieron que la península Ibérica fuera tan difícil de conquistar. Su tamaño es el mismo que el del brazo de su dueño y su material es de un hierro purísimo, su corte es tan eficaz que se decía de ella, que no había casco ni escudo que pudiera soportarlo. Esto y muchas otras muchas cosas nos fueron contadas por nuestro guía y por un vídeo en el que vimos sus explicaciones de forma gráfica.

Como podéis ver por mi relato, mis expectativas eran totalmente erróneas. Fueron superadas con creces, por lo que creo que debo contarlo y animaros a visitar este punto conquense. Mi memoria no puede recordar cuanto se dijo en esas dos horas aproximadamente que duró nuestra visita.

Encontraréis información en www.cuevadelhierro.com

Priego

 

Desde allí podéis acercaros a la Laguna de El Tobar, que este día estaba preciosa, rodeada de rojas mimbreras, regresar por La Hoz de Beteta y el Estrecho de Priego, incluso visitar estos dos pueblos, si lo hacéis en días largos. Nosotros así lo hicimos y al regreso tuvimos la suerte de ver una preciosa puesta de sol, con el anaranjado color de los otoños fríos reflejado en las torres de Priego.

M.R.B.M.

Diciembre, 2.004