El Tormo

La Ciudad Encantada de Cuenca

Para llegar a este punto "encantado", buscaremos en el plano de carreteras el pueblo de Villalba de la Sierra, y desde él nos dirigiremos al punto turístico denominado El Ventano del Diablo, lugar que merece una parada para contemplar la profunda hoz que forma el Júcar.

Desde este punto encontraremos un desvío a la Ciudad Encantada, y nos podemos deleitar admirando los caprichos de la naturaleza.

 

 

 

El Buque

 

La primera imagen que nos sorprende es la más conocida, repetida en todos los folletos propagandísticos sobre este enclave: El Tormo.

Realmente es algo sorprendente, una gran seta que se eleva en medio del pinar, su tronco comido por el viento nos muestra la caliza agujereada y porosa.

 

 

El Perro

 

 

Más adelante, unas masas rocosas, alargadas recuerdan varios buques alineados, como dispuestos a zarpar en este mar de piedras entre las que crecen no solo los pinos, sino también rosales, zarzas y otros arbustos y flores

 

 

 

La Foca

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Son muchas las figuras de animales que aparecen en este extraño lugar.

No es preciso leer los carteles que dan nombre a las figuras, solo verlas podemos saber sin ninguna dificultad de que se trata.

Así encontramos un perro, una foca, una tortuga...

 

La cara del Hombre

 

 

Pero también encontramos una cara humana. Algo envejecida quizás, y no pude menos que pensar de un modo divertido que el pobre ya tiene muchos años.

Se esconde entre pinos, se levanta con gesto arisco, y nos mira fijamente, uno a uno según pasamos, y se queda esperando al siguiente grupo, la mirada fija, y cuando llegue el atardecer y todos nos marchemos, se perderá en el vacío...

 

 

 

Puente Romano

 

Más adelante es un puente el que nos espera.

Le han puesto el sobrenombre de "Romano" , y me pregunto ¿Realmente estaba allí en época de los romanos? . ¿Conocerían ellos estos lugares? ¿Desde cuando están aquí estas formas?

Son los estudiosos del tema quienes deben decirlo y no yo, pobre inculta que solo conozco lo que mis ojos perciben, pero me prometo a mi misma investigar sobre el tema y descubrir esta curiosidad.

 

 

El Convento

 

Ya cerca del final del recorrido, encontramos lo que realmente recuerda la entrada ojival de un convento.

Aquí no falta nada, oquedades, mares de piedra, toboganes largos y estrechos, todo lo que la imaginación sea capaz de encontrar...

Es la dura roca caliza la artífice de esta maravilla, aliada con las areniscas y otras piedras más deleznables, que se han dejado arrastrar por la lluvia y el viento.

Toda la serranía de Cuenca encierra rincones de este tipo. Podemos encontrar algo similar aunque no tan espectacular en Los callejones de las Majadas no muy lejanos a este lugar.

 

 

M.R.B.M.