REENCUENTRO

Han pasado varios años desde que subí unas líneas a internet con la esperanza de que algún galayo las encontrara. A veces alguien me ha escrito comentando que conocía el club, pero había perdido el contacto o no conocía a mis amigos. Pero al fin, ha surgido el momento deseado, y ahí están por fin mis compañeros de rutas de viejos tiempos. De momento solo he contactado con tres, Gusano, Mari Carmen López, y Pepe Montón, pero las esperanzas de reunirnos con una buena parte de viejos galayos es bastante grande.

De momento ya hemos hecho una salida montañera. Solo dos antiguos amigos, pero ¡que dos! Dos de los míos, de los que tanto recordaba. Espero que poco a poco seamos más.

Este día, a las puertas de mayo, cuando el tiempo es más hermoso, cuando las jaras abren sus flores de nieve, cuando el aire huele a limpio, a lluvia reciente y al fondo las cumbres de cuerda larga resplandecen blancas, llenas de luz, llegamos a La Pedriza seis amigos, tres viejos galayos, una medio-galaya y dos amigos nuevos.

La felicidad era tremenda. No podía, ni quería, ocultarla.

Caminamos por una senda poco frecuentada, la Maeso. En ella no encontramos las aglomeraciones de Canto Cochino ni El Tranco. Nuestra intención era ir a Canto Cochino para hacer otra ruta, pero fue imposible, a las nueve y media de la mañana ya estaba el aparcamiento lleno. Nuestro recurso... tomar la senda Maeso por la entrada de El Alcornocal.

Así, felices, comenzamos a ascender sin tener demasiado claro cual era nuestra meta. Caminábamos charlando, y a cada momento nos deteníamos para hacer más hincapié en nuestros comentarios, para mirarnos unos a otros, reír, disfrutar del momento, ser felices... Los viejos tiempos, los viejos amigos, los nuevos que no conozco, las anécdotas grabadas a fuego en nuestros pensamientos, venían para hacernos reir. No hacía falta contarlas, solo insinuarlas y el momento se repetia al cabo de tantos años...

Pasamos el Collado de la Cueva y el Caracol en medio de jaras olorosas. Llegamos a la Gran Cañada y decidimos subir a la Lagunilla.

El día está precioso. Ha estallado la primavera. Vamos despacio, saboreando cada momento, cada piedra, cada imagen.

El día avanza y con él la temperatura sube. Mi invierno en casa me pasa factura. Me cuesta subir la Senda de las Carboneras. Hoy el Yelmo parece estar más lejos que nunca. Por fin llegamos casi arriba y nos desviamos a La Lagunilla. Es uno de mis rincones preferidos. Está verde. ¿Por qué? Puede ser que las lluvias de estos días la hayan revuelto, o quizás tenga los tan comentados microorganismos que según la temperatura cambian el color del agua. Lo que sí estoy segura es que no es impureza ni contaminación.

Después de descansar, reponer fuerzas y charlar tranquila... muyyy tranquilamente, reanudamos la marcha.

Nos dirigimos a la Pradera del Yelmo, y nos separamos de ella a nuestra derecha para pasar a través de una portilla y tomar la Senda Maeso. Está muy bien señalizada. Pero ¡¡¡cuidado!!! no es un sendero llano ni fácil, es... un camino de piedras muy pedriceras, muy montañeras, muy... divertidas, magnificas... esas que te hacen disfrutar como enanos, y digo yo, ¿como sabemos como disfrutaban los enanos? Si alguien sabe el origen de este dicho, porfa... que me lo cuente...

Al fin, tras mucho sortear piedras y buscar formas de superarlas, llegamos a la Gran Cañada. Un nuevo descanso, una nueva charla maravillosa, y en marcha otra vez. Ahora hay nubes negras y ocurre lo que era de esperar, tanto calor ha traído la tormenta. Truenos a lo lejos, unas cuantas gotas que refrescan el ambiente, y nos libramos de la lluvia. En Cuerda Larga no creo que se hayan librado...

Ha terminado la marcha. Presiento que volveremos a juntarnos de nuevo todos, o casi. Algunos ya no podrán hacerlo.

Mi recuerdo y cariño a Guindu, el Malo, Kartofen, y por supuesto, un apartado especial a Mariano que siempre vendrá conmigo.

27 de abril de 2.008

Si queréis ver la ruta de La Lagunilla con más detalle, pinchad en este enlace

http://www.andaduras.com/md_lagunilla_yelmo.htm

Charo