Playa de las Catedrales (Lugo)

Encontramos la playa de La Catedrales a pocos kilómetros de Ribadeo. Tuve la suerte de visitar esta playa en su mejor momento, la marea baja.

La fuerza del mar en este lugar es tan fuerte, que actúa como verdaderas bombas destructoras, horadando la roca en sus puntos más débiles y formando un laberinto en donde el mar se pasea a su antojo.

Desde lo alto del acantilado, la playa ya es un espectáculo.

Bajo hasta ella por unas húmedas escaleras y encuentro un gentío que pasea por sus finas arenas.

Si comparamos esta playa con las de Levante, podríamos decir que está casi vacía, pero en el norte no es habitual encontrar tantos paseantes pululando de un lado a otro, por entre las paredes de roca brillante y lisa a veces, otras superpuestas en forma de librería, otras recubiertas de lapas y mejillones diminutos, y a veces coloreada de verde y rosa por algas y líquenes.

 

La tarde es preciosa. Hay un ambiente brumoso y húmedo en este camino laberíntico. Solo encuentro un inconveniente, habría deseado soledad.

A mano izquierda, es un corredor estrecho y alto, un pasillo de roca resquebrajada, arena fina y al fondo el mar invitando al baño.

Retrocedo al comienzo de mi caminar y atravieso una playa abierta y suave, llena de gente, y me dispongo a investigar en el lado opuesto, el más concurrido.

Sigue siendo un espectáculo. La hora de la tarde, la luz en contra, la oscuridad de sus cuevas, y el corto espacio de tiempo de que dispongo, no permiten hacer buenas fotos que puedan mostraros los rincones de este lugar.

 

Pero imaginar una serie de altas rocas choreando el agua del mar que acaba de irse, estrechos pasillos, entradas a oscuras cuevas, y al fondo la guinda del pastel, arcos esbeltos, estilizados, como de catedrales góticas, por el que camino cámara en ristre, sin mirar el gentío a mi alrededor, solo las imágenes de estas piedras, reflejadas en el suelo en el espejo del mar huyente.

De pronto un silbato me saca de mi ensimismamiento. Los vigilantes me prohiben seguir. A partir de este punto es peligroso continuar...

Septiembre 2006

M.R.B.M.