El Pico Ocejón

Pico Ocejón

Quiso el destino que esta mañana de enero decidiéramos ir al Ocejón. Han pasado nada menos que veintiséis años sin pisar esas verdes pizarras, apiladas, picudas, que forman las crestas de la cumbre. La última vez que lo hice, ¡hace ya tanto! hacia un tiempo infernal, pero ¡cómo disfruté aquel día!

Hoy hace sol, apenas hay nieve, solo algunas manchas en la parte más alta, y entre ellas los robles jóvenes mantienen sus pardas hojas, que se vuelven rojas con los frios rayos del sol de invierno.

Comenzamos la subida entre jaras y esqueletos de robles. Es el color del invierno.

Majaelrayo

No estoy de acuerdo con los que dicen que el invierno no es bello. Las jaras verdes empiezan a alternarse con los brezos de finas hojas, y los tonos se mezclan con las hojas caídas, de donde surgen los agrisados líquenes que envuelven los troncos más altos. El sol está bajo y la luz nos da de frente obligandonos a usar viseras.

Subimos despacio por una pista muy marcada. La panorámica es envidiable. En la sierra de Ayllón, y Somosierra están las cumbres nevadas. El Pico del Lobo, la Peña Cebollera...

Hay nubes que a veces las cubren. De la zona de Riaza se ha levantado un viento helado, fuerte, que trae nubes negras. El Ocejón juega con ellas y se las pone de sombrero.

 

Ascensión entre robles y jaras

 

No quiere que le veamos, se cubre de gris y se empeña en luchar con el viento que quiere quitarle su capa.

Las nubes cada vez son mas bajas envolviendo la cuerda. Preguntamos a gente que regresa cómo está el camino y no nos dan muy buenas noticias. "Hay placas de hielo y el viento es fuerte, pero llegar a donde podais" Les hacemos caso y seguimos subiendo. El suelo se cubre de verdes de gayubas y ocres de roble.

Al fondo el pantano de El Vado brilla como una escama de plata. La lejanía es incalculable. Un llano inmenso que sigue y sigue camino de Guadalajara.

Llegamos hasta un punto en el que una crestería nos enseña la cara opuesta de la vertiente.Pero no nos detenemos. Seguimos ascendiendo en fuerte pendiente que nos lleva a otra crestería, igualmente verde, de verticales pizarras, en donde se ha colocado una placa homenaje al fundador del club de montaña alcarreño.

Junto a la placa homenaje a Jesús García

 

Nos separamos a la derecha y subimos por un sendero que nos lleva a las pizarras.

Las manchas de nieve se han quedado en los huecos, y entre las lascas de piedra se ha formado hielo. El viento sigue siendo fuerte y gélido.

Cuando llegamos al pico de la crestería desde donde vemos el vértice geodésico el viento es tan intenso que nos hace pensar en volver.

Aún así, miramos una y otra vez la lengua blanca del viejo glaciar, la cresta que perfila el pico y el punto en donde teníamos intención de llegar. Pero la prudencia es soberana. El viento me ha sentado en las piedras de forma involuntaria, y no he sido la única. Volvemos al lugar donde la piedra nos ofrece resguardo, junto a la placa homenaje a Jesús García y hacemos un descanso.

 

Vista del Pico Ocejón

El Ocejón ha perdido la lucha y se ha quedado desnudo. El fuerte viento le ha arrebatado su capa. Pero no podemos llegar a la cima... Es como la lucha con los elementos, el viento... las rocas... el frio... la nieve... Bien, es broma, no es tan alta montaña como para tanto. Pero no es prudente seguir.

Bajamos por un senderillo que atraviesa el robledal. Sin dejar de mirar atrás, con algo de rabia por la impotencia.

Está cayendo el sol. Solo la cumbre tiene luz, y la luna aparece en la cuerda. No sé a donde mirar, al frente... atrás...

La sierra de Ayllón está preciosa y no puedo quitar mis ojos de ella.

Hay una estrella en el cielo, aún es demasiado pronto para una estrella y me sorprende, no es Venus, pero solo lo pienso unos segundos porque la estrella se mueve y viene hacia nosotros... Cada vez se acerca más y toma un anaranjado color que en un instante se vuelve azul luminoso.

Atardecer en la sierra de Ayllón

 

Es una bola cada vez más grande que va dejando una estela de humo. Se acerca cada vez más y nosotros la miramos atónitos. ¿Qué es esto? Desaparece detrás de los árboles, muy cerca del pueblo. No conseguimos aclararnos con lo que estamos viendo. Pero mañana la prensa y la gente hablará largo y tendido de ello. Acabamos de ver el fragmento de un meteorito. Me alegro infinito de haber vivido este momento.

 

 

 

M.R.B.M.

4 ENERO 2.004