Imágenes de La Tejera Negra

Valle del Lillas

No por mucho visitar un lugar acabamos cansándonos de él. Eso es lo que me ocurre a mi con La Tejera Negra. Es un rincón tan especial, que cada vez que tengo oportunidad deseo visitarlo, no importa en la época del año en la que estemos. Está tan lleno de paz, que pasear bajo las hayas y robles, o mirar una y otra vez las encendidas bayas de los servales, se convierte en el mejor alimento para el espíritu.

Entrada al Parque por la pista.

He decidido hacer un compendio de fotografías de otros día, a la vez que os comento lo acontecido en uno de ellos y os amplio imágenes.

A los 15 días de mi visita anterior, encontramos el parque completamente distinto. La época es propicia para disfrutar del colorido del otoño, una día de trabajo extra me permite tener otro libre en días laborables, lo que aprovecho para visitar el parque sin necesidad de reserva. La jornada se presenta preciosa.

Cuerda de las Berceras y el Pico de la Buitrera.

Desde que nos aproximamos al parque, por la carretera, el rojizo colorido de las hayas destaca a lo lejos en las laderas del pico de la Buitrera, y comienzo a frotarme las manos pensando en el día que me espera. No me equivoco

Ya desde el comienzo el Lillas brilla en la sombra, azul y plata. Esta noche ha helado y la escarcha cubre el suelo.

El Lillas rodeado de escarcha

Cruje bajo nuestros pies como si hubiera nevado. Avanzamos hasta el arroyo de las Carretas y observamos que la lluvia de los últimos días ha aumentado considerablemente su caudal. Hoy queremos prolongar la jornada y llegar al collado del Hornillo.

Cuerda de las Berceras al fondo

Estamos en la umbría. Hace frío y allá al fondo el sol invita a caminar rápido. Deseo llegar al collado de Mata Redonda y contemplar el hayedo a mis pies.

Atravesamos el pasillo de hayas y subimos por el arroyo rodeado de las luces de los servales.

Pradera de Mata Redonda

Subimos al collado de Mata Redonda y la imagen es maravillosa. Rojos de serbales, pardos rojizos y amarillentos de hayas, y a lo lejos, en Peña Redonda, junto a la Buitrera, hay rodales de nieve.

Cuerda de las Berceras

Si el último día que estuvimos en esta pradera el viento no nos permitía quedarnos, hoy es todo lo contrario, no apetece moverse de aquí, la imagen es atrayente, nos atrapa, los rojos se mezclan con los verdes, los amarillos, los pardos...

Colores del comienzo del otoño

Continuamos por la senda ecológica que hoy es un pasillo de luz, de hojas amarillas que brillan encendidas de rayos de sol. Una y otra vez miramos las hayas, las luces de sus ramas, y caminamos, caminamos recreandonos en este espectáculo singular.

Desde Mata Redonda
Servales. Al fondo La Escaleruega.

Cuando llegamos al desvío de bajada por la Senda de las Carretas, nos separamos y seguimos rectos, hacía el collado del Hornillo.

Esta senda era, no hace mucho, la utilizada por los visitantes del parque hasta que se ha cambiado la bajada por el robledal. Aún encontramos algunos paneles informativos, restos antiguos de esta ruta.

Las hayas se van quedando atrás, se mezclan con los pinos y robles, mas sueltas, el bosque no es tan espeso y el sol se cuela fácilmente.

Servales y hayas

Los colores son muy variados y la luz brilla animando cada uno. Al fondo, casi al final de la senda, los picachos de pizarra del collado comienzan a verse. El vértice del pico que llaman Junta de los Cerros se destaca a lo lejos.

Llegados al collado giramos a nuestra derecha para seguir la pista que se dirige al barranco del Hornillo. Al fondo, la loma del Calamorro nos separa del valle del Sorbe o Zarzas. Está rojiza de hayas y verde de pinos

Otoño

A nuestra izquierda se abre el barranco del Hornillo plagado de robles que amarillean. Se adivina a lo lejos la silueta de la pista que hemos tomado y que se dirige al centro de interpretación.

No podemos llegar muy lejos, los días son cortos y no queremos que nos llegue la noche caminando. Hoy es una toma de contacto.

Sabemos que esta pista se bifurca y rodea la loma del Calamorro y continúa hasta el barranco de Tejera Negra.

Sobrepasamos el refugio de pizarra, y llegamos a un punto donde las hayas destacan por su intensa luz. Hay un punto en donde la muestra de los árboles típicos del parque se han reunido, encontramos juntos un roble, un haya y un serbal en medio de los pinos.

Tronco del tejo

Un ruido de agua nos llama la atención, es el Arroyo del Hornillo que cae desde lo alto de la ladera saltando, formando unas pequeñas cascadas que una tras otra caen hasta la pista. La imagen es preciosa.

Decidimos volver, queremos investigar algo más sobre el regreso. Recordamos que la ruta corta, la que ahora se separa por la Senda de las Carretas, bajaba desde el collado del Hornillo. Queremos ver sus condiciones para poder utilizarla otro día como subida cuando decidamos hacer esta otra. Llegados al collado, tomamos una senda que se separa de la pista y baja hacia el Ortigal. Creemos recordar que este era el antiguo camino. En principio está muy marcado.

Mezcla de especies. Hayas, robles y pinos

No nos importa su pronunciada pendiente ni su suelo accidentado. Comenzamos la bajada por lo que parecía terreno conocido. Las pizarras puntiagudas nos resultan familiares, y poco a poco vamos bajando.

Pronto comenzamos a apreciar que este camino está en desuso, la senda ahora es un senderillo que a veces se pierde. Seguimos bajando y llegamos a un arroyo.

Definitivamente este no es el antiguo camino. Pero seguimos por él a pesar de lo intrincado y salvaje. A veces debemos buscar por donde continuar, no está muy bien marcado, pero estos avatares ya nos son familiares pro nuestras andaduras por el Tajo, en donde esto es casi habitual. Por fin, tras vadear sin problemas varias veces el arroyo, habernos enredado varias veces con las ramas de las retamas y los robles, resbalado en las húmedas hojas pardas que forman la alfombra que tapa el camino, y admirado un ejemplar de haya de un tamaño considerable, llegamos a una pradera que al poco acaba en el aparcamiento del Lillas. No os recomiendo esta bajada, a menos que tengáis como nosotros espíritu "aventurero " Si queréis hacer la pista que lleva al Zarzas, haced como nosotros pensamos que lo haremos en nuestra próxima visita: por la Senda de Carretas, preciosa y mucho más segura.

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Esta fué la ruta que realizamos en Noviembre de 2.004

Muchos de vosotros sabéis como ha cambiado mi vida, por lo que la ruta prevista aún no se ha podido realizar. No pierdo la esperanza.

De cualquier modo, os muestro otras imágenes de otros día en verano en los que visité el parque.

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Mata Redonda y Cuerda de las Berceras en junio. Acabó en tormenta.

 

Senda de las Carretas en junio

 

Brezos y retamas

 

Cuerda de las Berceras en verano
Serval de Cazadores