Puente romano sobre el río Ablanquejo

Ablanque

En la cuenca alta del Tajo, encontramos un pueblecito, que a pesar de tener censados unos 340 habitantes, se encuentra casi despoblado en invierno, cosa lógica. Debido al abandono de las labores rurales, la mayor parte de sus habitantes, como sucede casi siempre, han emigrado, volviendo a él en los días de verano como lugar de descanso

Es un bonito pueblo encaramado en un cerro y próximo al río Ablanquejo.

El puñado de habitantes que aún lo ocupan, se dedican a la agricultura y ganadería, aunque esto es lo que aparece en su "curriculum", pero en mi opinión, últimamente son pocos los que trabajan los campos.

La imagen que tengo de él es triste, triste no porque sus casas y calles lo sean, sino porque no encuentras a nadie que las cruce.

Panorámica de Ablanque

 

Son calles apiñadas formadas por casas hechas en piedra de arenisca, con un rancio sabor a pueblo, que te hace respirar hondo, como si así pudieras conservar mejor la hermosa imagen. Ahora, los "veraneantes" están edificando nuevas y buenas casas, pero sin ese sabor especial.

 

El principal atractivo de Ablanque es su puente romano, del que sale una pista que nos conduce al Alto del Castillejo y el Escalerón, escarpados cerros a los que merece la pena subir.

Subimos a este pico por un sendero que bordea el cerro del Castillejo, por un agreste barranco , y giramos a la izquierda para subir a la cumbre, donde encontramos unas praderas con chozos, que nos dan la imagen real de a lo que se ha dedicado siempre este pueblo.

 

El Escalerón

 

Desde la cumbre la panorámica es muy buena, aparte de poder admirar los cortados rocosos y los ejemplares de sabinas que crecen por toda la ladera, mientras al frente, es un pinar el que cubre el cerro.

 

En sentido opuesto, siguiendo la linea del río por la carretera que se dirige a Mazarete, encontramos otro puente, más moderno, en el que se ha represado el río Ablanquejo y se ha habilitado una zona de recreo, y en donde el baño en los calurosos días de verano es una delicia.

 

Chozos en el Escalerón

 

 

En una ocasión, en uno de mis paseos por el Ablanquejo, tuve la oportunidad de tropezar con un pastor que guardaba sus ovejas junto al puente romano

Nos habló del pueblo, con ese tono amable que tienen las personas nobles. Nos dijo que la gente se había ido a la ciudad y solo volvía en verano.

Nos contó que hay que ir con coche a buscar el pan, que la única tienda que había hasta entonces iba a desaparecer.

Era a últimos del año 1.999, y según nos dijo, los dueños de la tienda eran personas mayores que no querían, lógico si lo pensamos, enfrentarse a los cambios de pesetas a euros.

Presa del río Ablanquejo

 

 

Estaba un poco preocupado porque se quedaban totalmente desprovistos, dependiendo de los coches para poder acaparar sus alimentos y otros elementos de primera necesidad. Es triste ver como los pueblos van quedando solos.

He vuelto en otras ocasiones, y he encontrado las calles vacias, pero aún me queda la esperanza de que con los últimos cambios por parte de la administración en cuanto a la mejora y promoción del Parque Natural del Alto Tajo, algo llegue hasta este precioso lugar, por el que tengo entendido pasa el GR10.

 

 

M.R.B.M.