Lagunas de Puebla de Beleña

La provincia de Guadalajara no podemos decir que sea demasiado famosa ni muy visitada turísticamente hablando, salvo la zona norte, donde los pueblos de arquitectura negra se han puesto de moda y soportan, o se benefician, según se mire, aluviones de visitantes en los festivos, principalmente si son dos o tres días.

Laguna con el Ocejón al fondo

 

Pero salvo puntos concretos, la gente pasa de largo, sin conocer los rincones que esta provincia esconde. Puede que sea debido a una publicidad escasa, o que simplemente no esperan encontrar nada más allá de lo que ya conocen.

Puedo asegurar que no hay nada más lejos de la realidad. En la más árida llanura, en el más humilde rincón nos podemos encontrar una sorpresa.

No muy lejos de Tamajón, en la carretera que una y otra vez recorremos camino de esos pueblos negros, pasamos por Puebla de Beleña. Nada nos hace que nos detengamos, y sin embargo, unos kilómetros más allá, camino de Cubillo de Uceda, se encuentran unas lagunas dignas de ser tomadas en cuenta.

Cañizar y ánsares

Tomando la dirección a este punto, Cubillo de Uceda, y justo en el lado opuesto a un desvío que nos lleva a Robledillo de Mohernando, encontramos un aparcamiento, sin ninguna indicación que nos avise que es el punto de partida para descubrir las lagunas.

Dejamos allí nuestro vehículo y nos instruimos en un panel informativo. Este nos indica que las lagunas son dos, La Grande, que encontraremos en 800 metros, y la pequeña que dista de este punto 1.300 metros.

 

Caminamos a pie, con la imagen de la sierra de Ayllón, y el pico Ocejón como telón de fondo a la laguna pequeña. El camino es una pista asfaltada, muy deteriorada por los tractores que la atraviesan para llegar a los campos de labor. El suelo, muy arcilloso, impide que las aguas se filtren y debido a las lluvias, a veces es un lodazal que tenemos que buscar el modo de esquivarlo. Estamos en marzo y aún no se evaporan las aguas tan fácilmente. Llegamos por fin a la laguna pequeña, de forma alargada, de un precioso azul luminoso, en la que el carrizo crece como lunares salpicados y sirve de cobijo a las ánades que se mueven de un lado a otro. Oímos su claqueteo y nos quedamos quietos esperando verlas salir de su refugio. No tardan mucho en hacerlo. Ya no hay grullas, la época ha pasado, pero sabemos que este es uno de los lugares que utilizan en sus migraciones.

El Ocejón desde la laguna grande

 

Algo más allá, ese encuentra el centro de información per o el acceso a él, hoy, es difícil debido a lo pantanoso del camino.

Decidimos volver y visitar la grande. En este caso la forma es redonda. Como en la anterior, también el carrizo y las ánades son sus inquilinos.

Por información recibida de otras fuentes, sabemos que las lagunas son endorreicas. Se encuentran en la raña de Uceda, y forman parte del drenaje que la formó.

Han sido declaradas "Reserva Natural", por tanto es zona protegida debido a la cantidad de aves migratorias que se detienen en ellas. En sus riberas encontramos plantas protegidas, como el trébol de cuatro hojas peludo (esto es lo que me han dicho fuentes fidedignas) así como cantidad de plantas acuáticas, como fácilmente podemos observar aunque mi inexperiencia en el tema no me permita distinguir de qué se trata.

De todos modos, expertos o no, sabemos de la importancia y belleza de estos lugares, y rogaría a todos visitarlos con el máximo respeto.

Marzo, 2.004

M.R.B.M.