UN PASEO POR BRIHUEGA

Iglesia de San Felipe

 

Nos dirigimos a conocer Brihuega por la carretera autonómica que la une con capital bordeando el río Tajuña, el cual se esconde entre frondosa arboleda, y alcanzamos el puente desde donde nos sorprende la vista de la ciudad.

En medio de una ladera verde una torre destaca entre edificios semiocultos entre la arboleda.

 

 

 

Desde la vega

 

Es la imagen de la torre de San Miguel que se yergue altiva, como único monumento que dejara ver junto a ella casi por misericordia la circular figura de la fábrica de paños. Nada mas lejos de la realidad, Brihuega esconde monumentos cargados de arte y de historia, que poco a poco tendremos la oportunidad de ir viendo.
 
 

 

 

SAN MIGUEL 

 

Fachada de San Miguel

 

Subimos por fuerte pendiente y encontramos el primero de ellos, cuya torre ya nos dio la bienvenida, San Miguel, iglesia de corte románico, derruida en gran parte y rehabilitada para fines culturales, tales como exposiciones pictóricas o fotográficas, conferencias, representaciones teatrales etc.

 

 

 

 

San Miguel , lateral

 

Continuamos ascendiendo por la calle principal, también carretera, y encontramos la plaza de El Jardinillo, recóndito parque donde podemos ver a los mayores de la villa tomando el sol y dejando discurrir las horas. La calle alberga bares, tiendas,. bancos, y muestra una ciudad viva y actual, que parece ignorar su historia a fuerza de la convivencia con ella.
 

 


SAN FELIPE

 

Lateral de San Felipe

 

 

Cuando la carretera se dispone a abandonar la villa en un fuerte recodo, nos sorprende una de las más bonitas iglesias de Brihuega, San Felipe. La fachada también es de corte románico, aunque en este caso ya el gótico hace su aparición, y más aún en su interior, donde las columnas y arcos reclaman ser catalogadas en dicho estilo.

 

 

 

San Felipe

La rodea un parquecillo, donde los bancos nos invitan a descansar y admirar la planta de dicha iglesia, que para los briocenses significa tanto, y que solo en determinados días y horas se puede ver su interior, generalmente la encontramos cerrada, guardando celosa el tesoro de su arte.
Es en este parquecillo donde cada Navidad se instala un pesebre de construcción y tamaño real, y que contrasta con tro uso que en las fiestas se le da a este recinto. Me refiero al albergue en él de los toros que se corren cada año en el encierro del 16 de agosto, acontecimiento por el que Brihuega es famosa en todo el contorno y mas allá de la fronteras provinciales. Para ello se valla con tablones preparados a tal fin, y así evitar la huida de los toros que al día siguiente subirán por el mismo camino que nosotros hemos recorrido y volverán hasta la Plaza de Toros en la fiesta más celebrada en esta ciudad, y a la que acuden visitantes de todos los puntos, llegando a contarse por miles las personas que atrae dicho acontecimiento.
 

 

PARQUE DE MARIA CRISTINA

 

El parque de las Eras o Maria Cristina

 

Desde allí, siguiendo el camino marcado por la carretera, encontramos el parque principal, el de María Cristina, más conocido por Las Eras, lugar hartamente visitado por habitantes y foráneos, en el que se celebran actuaciones al aire libre, principalmente en fiestas, un fresco y apacible lugar donde pasar las mañanas y atardeceres de verano.

 

 

 

Imagen de otoño en el parque

 

Hace años, este parque era mucho más natural, menos "urbanizado", una amplia alameda, de ahí que también se le conozca con este nombre.

 

Junto a él se ha construido la piscina municipal, en la que los árboles se han conservado y dan fresca sombra en los días calurosos de verano

 

 

 

LA FABRICA DE PAÑOS

 

Fábrica de paños

 

A nuestra derecha encontramos una calle que nos lleva a la Fábrica de Paños de Carlos III, cuyos jardines son un reflejo del estilo de la época en la que fueron construidos, dando un cierto aire a los del Generalife, salvando, claro está, las lógicas distancias.

 

 

 

 

Jardines de la fábrica y torre de S. Miguel

 

En sus proximidades encontramos un mirador desde el que se divisan las lomas alcarreñas, y se adivina el río discurriendo entre los campos de labor, los chopos ocultan su cauce y marcan con verde linea su discurrir.

 

 

 

 

EL ARCO DE LA CADENA

 

Arco de la Cadena

 

De nuevo retornamos a la carretera y encontramos el Arco de la Cadena, lugar cargado de historia según lo narra una placa que en él se ha colocado.
Es esta una puerta abierta en la muralla que rodea casi toda la ciudad, con doble arco, y junto ella, una casa adosada a la muralla alegra nuestra vista con un florido balcón.

 

Arco de la Cadena


 

 

 

La calle es estrecha y desemboca en una plaza con un fuerte sabor rural, donde el gran tilo que crece en su centro la impregna todas las primaveras de un agradable olor a tila fresca.

 

 

LA FUENTE DE LOS DOCE CAÑOS

 

Casona

 

Bajamos la calle y encontramos en nuestro camino el antiguo lavadero, hoy reconstruido y en desuso, y junto a él la fuente de los doce caños, los cuales no dejan de manar agua, no en vano la villa está construida en un lugar donde el agua aflora por doquier, dando buena cuenta de ello las múltiples fuentes que encontramos en nuestro caminar, unas más artísticas que otras, pero todas soltando el agua que en otros tiempos supongo haría las delicias de los habitantes de este lugar.

 

La fuente de los doce caños

 

 

 

Aqui la calle se retuerce y estrecha para ir a desembocar en la calle mayor, encontrandonos en nuestro camino con la fachada de una antigua casa blasonada digna de ser contemplada.
 

 

 

  
LA PLAZA DEL COSO

 

Ayuntamiento

 

Ya en la calle Mayor, caminamos bajo los soportales y junto a ellos encontramos arcos de forja en los que se enredan los rosales, llegando a la Plaza del Coso,o plaza del Ayuntamiento, donde cada domingo se establece el mercadillo, y en el que también se encuentra la Biblioteca en una casa antigua, con fachada de piedra.

 

 

 

Barbacana en la plaza del Coso

 

Dos fuentes con sendos pilones se sitúan a ambos lados de la embocadura de la calle y en medio una farola en la que los mozos se refugian en los encierros escalando el liso mástil que soporta los cinco faroles fernandinos.
Es aquí donde en fiestas se corre el típico toro de fuego, lugar del pregón y, como no, lugar de paso donde nunca hay soledad.

 


 
 
 

EL ARCO DE LA GUIA Y SU ENTORNO

 

Arco de la guia

 

Cruzamos la plaza y desembocamos en el Arco de la Guía, por el que llegamos uno de los lugares mas emblemáticos, el conjunto donde se alza el Castillo de la Peña Bermeja y la Iglesia de la Virgen de la Peña patrona de Brihuega y venerada hasta los extremos mas insospechados por los briocenses.


Jardines junto al arco de la Guia

 

 

 

Este lugar presume de ser uno de los mas frescos de la villa, un amplio recinto con buena arboleda, plácido lugar donde pasar horas tranquilas, muy utilizado por los mayores que buscan calma y sosiego.

 

 


SANTA MARIA

 

Portada de Santa María

 

Es esta una iglesia de fachada y planta es gótica, aunque su interior no alcanza la pureza de estilo que logra es San Felipe, pero es la Parroquia, la "iglesia mayor", de la que los Brihuegos se sienten orgullosísimos, por algo encierra una talla románica, la Virgen de la Peña, de traza similar a la Montserrat catalana, pero aquí vestida.

 

 

 

Panorámica de Santa María

 

Destaca su atrio, y la puerta de entrada en la que el arco gótico tiene una especial característica, la columna central nunca existió, se mantiene al aire con una coqueta forma ojival doble en cuyo centro un rosetón ilumina el conjunto de arcos.

 

 



EL CASTILLO DE LA PEÑA BERMEJA

 

El castillo

 


Junto a ella el Prado de Santa María se asoma a la vega por la que el Tajuña discurre entre chopos, que en otoño alcanzan el precioso dorado de sus hojas a punto de morir, y desde donde también podemos ver las huertas y sembrados.

 

 

 

Ventana del castillo


 

Apoyado en la iglesia, o quizás es ella quien se apoya en él, se alza el castillo, lugar en el que los obispos toledanos se refugiaban los veranos para soportar las inclemencias estivales. Se encuentra en muy buen estado de conservación, y en su patio de armas se instaló el Cementerio, dato curioso, que no puede dejar de sorprendernos por lo extraño de su ubicación.
Y desde aquí continuamos nuestro paseo hacia otro monumento de la ciudad.

 

 

SAN FRANCISCO Y ARCO DEL JUEGO DE PELOTA

 

Convento de San Francisco

 

Pero antes pasamos por el antiguo convento de San Francisco, utilizado actualmente como escuela taller y en cuyas salas reconstruidas se celebran de vez en cuando exposiciones de fotografías, pinturas etc.

 

 

 

 

Arco del juego de pelota

 

Desde aquí nos dirigimos a a otro arco, el del Juego de Pelota, por la calle recientemente nombrada de "Manuel Leguineche", persona muy querida en este pueblo.
Junto a esta puerta se encuentra la que fue casa de doña Margarita de Pedroso, persona benefactora de Brihuega y según parece relacionada con Juan Ramón Jimenez. Esta casa en la actualidad pertenece al ya nombrado Leguineche.
Cruzamos dicho arco y nos encontramos junto a la Plaza de Toros, lugar emblemático por estar tan fuertemente vinculado a las fiestas más populares de Brihuega.
 

 

 

LA PLAZA DE TOROS

La plaza de toros

El arco del Juego de Pelota da paso a una explanada donde encontramos la Plaza de Toros.

Esta construcción es el orgullo de todos los Brihuegos. Es el lugar donde cada año celebran las fiestas más importantes para ellos, y a donde acuden gentes de todos los alrededores, y algo más lejos...

No solo se celebran fiestas de toros en agosto, también en primavera y en otoño.

 

 

 

COZAGON

 

Arco de Cozagón

 

Junto a ella, abierto en la muralla casi derruida, el Arco de Cozagón, bastante descuidado, para desgracia de quienes no saben apreciar la joya que es.
Se trata de un arco robustamente construido, con una primera arcada de forma redondeada, según le vemos cuando nos dirigimos a él desde el interior del pueblo, a la que sigue una segunda que se va estilizando para terminar en un precioso arco ojival, alto y esbelto.

 

 

 

Arco de Cozagón

 

El pundo donde mejor se puede apreciar es desde el campo, en el camino de tierra que se conoce como de Santa Ana, y que en su día unía la villa con Toledo.

En la actualidad, las hierbas crecen en su piedras, y los chiquillos acostumbran a subirse a las zonas altas. A veces, mirandole, no puedo evitar pensar en qué nos diría el arco, si pudiera hablar...

 

 

LA MURALLA

 

La Muralla


Subimos por fuerte pendiente y llegamos a la parte mejor conservada de la muralla. He de decir que casi todo el pueblo se encuentra rodeado de esta medieval defensa, pero es aquí donde podemos verla en su estado más atractivo, un gran muro de bastante longitud, y en muy buen estado, que nos conduce de nuevo a Las Eras, donde damos por concluido nuestro recorrido por la villa.


 

 

EL RIO

 

El río Tajuña

 

No damos por finalizado nuestro día, con lo que bajamos de nuevo al puente que nos dio la bienvenida, y allí damos un agradable paseo por el Tajuña, donde se respira paz, y los colores del otoño nos hacen pensar en lo hermoso de esta estación.
 

 

 

 

Los chopos junto al río

 

 

 

12 de octubre de 2.002
M. R. B.M.