Campisábalos
Dejamos Albendiego y nos introducimos en la Sierra de Pela. Esta parte de Guadalajara es la más septentrional. Limita con las provincias de Soria y Segovia con las que se une en estas montañas áridas, pedregosas, y a través de las cuales, se ha "colado " el románico en Guadalajara. Al igual que otros muchos lugares de la provincia, se sitúa en el camino seguido por El Cid hacia Valencia en su destierro. No es extraño que estos hechos de la historia hayan dejado su huella en forma de castillos, iglesias y otros edificios.
Pasamos por Somolinos, núcleo urbano con marcado acento rural, y en cuyas cercanías aparecen barrancos utilizados para el senderismo, probablemente utilizados también por el Cid, concretamente el de Borbocid, parece que fue el camino seguido en su alejamiento de Castilla. Lo más notable de este pueblo, es su laguna. hermoso lugar rodeado de arboleda y frescor, donde se dice que nace el río Bornova , aunque en realidad este nacimiento se produce algo más arriba de la laguna. Pero el punto a donde nos dirigimos en nuestra búsqueda de arquitectura románica, es Campisábalos, donde nos llama la atención la iglesia de San Bartolomé. Como casi todo el románico que encontramos en Guadalajara, tiene una mezcla mudéjar, debido a los constructores que las edificaron, que, de origen árabe, dejaron su estilo en ellas. No olvidemos su situación fronteriza durante tantos siglos.
El día que decidimos visitar este lugar, la plaza estaba muy animada. Era época de caza, y los cazadores pululaban por ella, entrando y saliendo de un bar pequeño, muy concurrido. Fue en este bar donde nos facilitaron la entrada a la iglesia. Como todo en los pueblos pequeños, ocurrió de forma muy sencilla. Preguntamos si podíamos visitar la iglesia, y un chiquillo salió corriendo a una casa cercana, volviendo con una chica algo mayor que él, la que llevaba una llave, y que nos hizo de guía. Es lógico esta situación, si pensamos que en estos pueblos casi siempre solitarios, la llegada de una partida de cazadores, desmonta las previsiones, y todos los adultos disponibles son pocos para atender sus demandas.
Lo sorprendente desde mi punto de vista en esta explicación infantil, fue su empeño en mostrarnos la capilla del Caballero Galindo. Aún sigo preguntándome quién fueel Caballero Galindo. A base de indagar, he de confesar que me he quedado casi igual que al principio. La conclusión que he sacado es que es una especie de mito, de alguien que, si bien existió realmente, se ha ido ensalzando con el tiempo, y que nadie da información fidedigna de qué ocurrió en realidad con este personaje. Parece que está rodeado de leyendas, que se trataba de una persona noble que fundó un hospital del que no hay registros que demuestren la veracidad de este hecho, aunque sí existe una piedra labrada que nos lo cuenta. Realmente la fuerza de la tradición oral hace la historia. Le han dado el nombre de San Galindo, y no hay certeza si realmente era un santo o era ese su apellido. Sea como sea, el profano que como nosotros visita su capilla, se encuentra con un hermoso románico, tanto dentro como fuera del recinto.
La iglesia en su conjunto, es un edificio coronado por una torre y un abside semicircular, en el que unas impostas no se limitan a sostener las arquivoltas de la ventana, sino que continúan y le adornan por su centro, habiendo realizado otro cordón similar bajo la ventana creando una especie de zócalo, labrados ambos con formas geométricas, de un estilo muy mozárabe, así como los capiteles de las columnas de la ventana por donde el alabastro deja pasar la luz al interior. Dos arquivoltas coronan la ventana, la superior más florida que la otra. Es una ornamentación profusa en detalles, pero a la vez sencilla, solo en determinados puntos se ha puesto esmero en la decoración, de tal modo que no quita el encanto de sencillez propio del románico.
La fachada principal, orientada al sur, está compuesta por un atrio con columnas, en donde se sitúa la puerta principal. Se enmarca entre dos columnas rematadas por una cornisa apoyada en canecillos, en cuyo centro se ha colocado un crismón. De nuevo la profusión de adornos se centra en esta puerta. Las columnas, sencillas, se coronan de capiteles con decoración vegetal, que en algunos de ellos ya ha desaparecido. Sobre las impostas, también labradas, se sostienen cuatro arquivoltas muy decoradas, en las que se alternan los dibujos vegetales con los geométricos. La más cercana al vano de la puerta, está formada por una serie de arquillos al aire, dando una sensación de encaje al conjunto.
Rematando uno de los laterales del atrio,el muro se abre en una ventana donde aparece un Sello de Salomón. ¿Origen Templario?... Este panel corresponde a la capilla del Caballero Galindo. Y entramos de lleno en esta enigmática historia. La capilla, se adosa a la iglesia y sobresale de ella, primero en un muro recorrido por un por un elegante friso , en donde se narra la vida cotidiana, labradores, ganaderos... y bajo él una ventana cegada con arco igualmente decorado. La puerta de entrada a la capilla es muy similar a la principal. En su interior, aparece un románico puro, altar mayor situado en un abside semicircular, abovedado, con los sencillos nervios del románico, y en cuyo centro aparece el rosetón de piedra, el Sello de Salomón que vimos en la fachada, y que en esta capilla ocupa el centro de la atención, por donde se cuela la luz tenue, dudo que pueda entrar el sol por la situación en que se encuentra.
Pero como os comento al principio, toda la atención se desvió hacia el Caballero Galindo, su enterramiento, su escudo, y la leyenda que sobre el está escrita en piedra. Es todo un personaje en este pueblo. Como persona desconocedora de esta historia, me atrevería a pedir a los responsables de la cultura de Guadalajara, un folleto informativo sobre este personaje porque , francamente, me ha quedado un saborcillo de ignorancia que me gustaría quitar. Puede que alguno de vosotros, amigos y lectores desconocidos, podáis algún día sacarme de este desconocimiento.
M.R.B.M. |