Ibones de Bachimaña

Junto al lago de Panticosa. Al fondo el pico Argualas, y el Garmo Negro

Lo primero que debo deciros es que los llamados Ibones de Bachimaña, hoy en día, son más bien embalses, consecuencia de la necesidad de contener el agua de los que anteriormente eran realmente ibones, naturales y libres, como deberían ser siempre. A esto conduce el tan llevado y traído cambio climático, del que todos somos conscientes y que al fin y al cabo sigue siendo solo información y no hacemos nada para resolverlo.

Barranco de La Labaza

Nuestra llegada a Panticosa, se convirtió en algo deprimente. Un amasijo de obras, grúas, material de construcción, vigilantes que casi nos impiden la entrada... un caos alucinante. El ibón de Baños, el lago de Panticosa por excelencia, es un lugar rodeado de cosas indescriptibles... todo parecido con la imagen de mi recuerdo es pura coincidencia. ¿Que va a ser de este idílico lugar? Edificios modernos, en nada acordes con el entorno, comercio puro y duro. Intento volver la vista a otro lugar y salir huyendo... Es difícil. Incluso al comienzo de la ruta hay montones de arena y restos de obras.

Embalse bajo de Bachimaña

Por fin nos alejamos del caos y comenzamos a subir por un agradable sendero que nos lleva al barranco que forma el río Caldarés de Baños. Para ello atravesamos una zona en donde abundan principalmente los pinos y las rocas. Atravesamos el río por un puentecillo de madera, y al poco llegamos a una hermosa cascada. A partir de este punto, el camino llanea, lo que agradezco infinito, a pesar de que hoy la subida es mucho más cómoda que la que hicimos ayer al Midi, o es probable que mi estado físico sea mejor... vete a saber...

Cordal desde Bachimaña. Zona de los Picos del Infierno y Arnales

Junto a la cascada, se abre una deliciosa pradera desde la que podemos ver a lo lejos el ibón de Panticosa y el valle. El regreso lo haremos por esta zona y podremos disfrutar de unas magnificas imágenes. Ahora continuamos por un agradable camino hasta llegar al barranco de Caldarés.

Comenzamos una pequeña bajada y nos encontramos en la planicie desde la que podemos contemplar el Barranco de la Labaza con una chorrera que lo divide en su centro. Es aquí donde comienza la subida real a los ibones.

Panorámica desde la subida a los ibones.

Mi llegada al ibón bajo de Bachimaña, fue una decepción. Es probable que mi ánimo no estuviera preparado, o que este ibón embalsado, mermado por la sequía, y rodeado de las montañas desnudas, sin arbolado, ni la nieve que en invierno las convierte en hermosas, hicieran que la expectación puesta en él se derrumbara. No es el momento. Continamos hasta el segundo ibón, casi en las mismas circunstancias. No quiero quitar atractivo a estos lagos, pero si quiero dejar constancia que el momento de verlos es, o bien en invierno, cuando la nieve cubre los picos que los rodean, o en primavera, cuando están llenos y probablemente rodeados de floridas praderas.

Una de las cascadas

De nuevo en marcha, comenzamos el regreso. Ahora, repetimos senda hasta llegar al al zona de El Bozuelo, en donde tomamos otra senda que presenta una pendiente mucho más fuerte, por un camino pedregoso. Merece la pena este cambio. Si la subida ha sido un agradable caminar en el bosque y los arroyos, ahora son los grandes bloques de piedra los que nos acompañarán y entre ellos las cascadas que forma el río Calderés.

A pesar de que aún no ha llovido, las cascadas bajan con ímpetu.

Me ha cambiado el ánimo por momentos. La decepción de los ibones se ve recompensada con estas imágenes de naturaleza salvaje. Son una tras otra las que nos salen al paso a cual más bonita.

Preciosa

Llegamos de nuevo a la pradera que esta mañana nos enseñaba Panticosa y de nuevo recorremos el camino andado. Ha sido una ruta preciosa en cuanto al recorrido. Ha merecido la pena, a pesar de que el punto estrella, los ibones, no han cubierto las expectativas.¿He sido yo quien he esperado más de lo que debía?

Embalse de Panticosa

Desde Panticosa, intento hacer caso omiso del entorno y mirar a lo lejos. Es un paisaje admirable. Allí, me dicen está el Garmo Negro, y el Pico Argualas, donde se encuentra un ibón que desagua en el lago formando estas cascadas que vemos en la ladera.

Argualas y Garmo Negro desde el embalse de Panticosa.

¿Podré volver algún día? Es probable que para entonces, si esto ocurre, ya no haya grúas ni ladrillos, pero... ¿que habrá sido de este entorno? Me obligo a pensar en positivo, y deseo que cuando esto acabe, no se haya destrozado demasiado.

Embalse de Panticosa. Al fondo los Picos de Las Argualas

M.R.B.M.