Vuelta al Lago San Mauricio y subida al de Subenuix

Lago San Mauricio

Este año la primavera viene diferente. ¿Anormal? O la anormalidad es cuando en el mes de mayo hace un calor propio de junio. Habrá que meditarlo... La cuestión es que después de un magnifico y soleado puente de primeros de mayo, este de San Isidro nos viene lluvioso. Será el Santo que nos envía ese agua tan escasa, tan necesaria. Y como tal agradezco la lluvia.

El viaje al Pirineo Leridano ha sido una expectativa de meses. Desde que supe que iría anhelaba que llegara el momento. Ahora no va a estropearlo esta lluvia, bendita lluvia. El primer día de nuestra excursión, el sol lucía y calentaba bastante. Nuestra ruta por el barranco del Bosc, junto al pantano de Terradets, nos hizo recordar los comienzos del verano, calor, sol, amago de tormenta...

Una de las cumbres de Los Encantats

Llegamos al anochecer a Espot. Aún podríamos haber visto las montañas si las nubes no las hubieran tapado. Caras de desencanto. Solo vemos nubes cubriendo las cumbres anheladas. Solo jirones de humo blanco. El suelo brilla con la lluvia reciente. Y... esperamos a mañana, con esperanza, poca, y mucho deseo de subir.

Amanece y nuestros temores se cumplen. Llueve. Una llovizna menuda que no nos detiene. En los taxis todoterreno nos desplazamos al lago. Comenzamos la ruta desencantados por no poder ver las cumbres. Pero nuestro espíritu montañero es más fuerte que ellas. Aguantamos la lluvia cada vez más densa, pisamos nieve blanda, lamentamos no ver nada, y disfrutamos con el entorno, los pinos, los abetos, las retamas que nos mojan al paso, los resbalones, las piedras que dificultan el camino. Pero no puedo mostraros fotos, no merecen la pena. Veamos el lado positivo. Como tantas veces, hago propósito de volver.

Subiendo al lago Subenuix

Durante la tarde decidimos no salir al día siguiente si continúa el cielo cerrado y lloviendo. No para de caer agua en toda la noche. Estoy triste. Me gusta la lluvia, pero las nubes cubren las cumbres y no puedo verlas. Me resisto a pensar que mañana tampoco podré disfrutar de ellas. Y... se acaba el tiempo. Pero... amanece sin llover, con nubes de algodón que ¡¡se mueven!!

La nieve estaba muy blanda. Nuestras huellas mas bien parecían un queso de Grouyère

Mi corazón salta de alegría, algo contenida por el recelo de un nuevo cambio. Subimos de nuevo al lago y comenzamos a caminar. El sol se asoma entre las nubes, miro las sombras en el esponjoso suelo y siento que me estalla el corazón. Ahí están Los Encantats. Ayer esquivos, los adivinaba entre las nubes grises, espesas, hoy los veo, blancos y negros, afilados, recortados, preciosos.

Comenzamos a caminar por el sendero que rodea el lago. Aún no hay nieve. La mirada busca entre los pinos los picos del entorno. Son muchos, desconocidos. ¿Cuales son sus nombre? Ojalá los conociera... ¿Que no daría por estar aquí lo suficiente para poder conocerlos como mi querido Guadarrama? Estoy segura que llegaría a quererlos tanto como a él.

Subiendo al lago

Por fin el llaneo se acaba y nos desviamos a la izquierda para comenzar a subir al Estany de Subenuix.

La nieve aparece, cubre el suelo, y sigue aumentando para cubrir las piedras y los troncos de los abetos jóvenes. Se amontona en los huecos del camino y forma trampas donde corresmos el riesgo de hundirnos.

Está muy blanda, se hace costoso el caminar. A veces el pie queda aprisionado y hay que quitar con las manos la nieve que lo sujeta como queriendo retenerlo para que no sigamos mancillando su blancura. Brilla con el sol y lo refleja. Las nubes van y vienen. Lo esconden, lo muestran... Subimos despacio, serpenteando, unos tras otros, como una cordada de verdaderos alpinistas, y como los niños sueñan a príncipes, soldados y princesas, yo también sueño que soy como ellos. Una ilusión irreal, pero... de ilusiones se vive...

El estany (lago) Subenuix helado

Llegamos al lago. Está helado. Una capa de nieve lo cubre. En los bordes, donde no se mantiene la nieve, el hielo refleja el azul del cielo.

Son lagos glaciares. En esta zona están por todas partes. Rodeados de cumbres, unos mas grandes que otros, unidos por sus ríos y barrancos. Por algo es Aigües Tortes. Por esos caminos retorcidos, dibujos abstractos que formas las aguas desprendidas de las cumbres. Pedreras, canchales y abetales cubren las laderas. Y que decir de las paredes que llevan a las cumbres. Uf, palabras mayores, envidia sana de esos montañeros capaces de subirlas. Y por qué no, una vez más deseo ser gavilán, águila, o cualquier otro, con tal de remontar el vuelo.

En el Barranco del Portarró un torrente nos corta el camino

Tras un descanso en las orillas del lago, dejo mis sueños. Volvemos al camino. Ahora, bajando, soy más consciente de lo que veo. La nieve está realmente blanda. Hay una capa considerable. A veces podría ser de un metro. Si apoyo el bastón fuera del camino suele meterse hasta la empuñadura. Son muchos los que nos vemos atrapados en algún momento sin poder sacar el pie de su propia huella.

Por fin llegamos al camino que llanea. Aquí no es tan espesa y se camina mejor. Hay una subida hacia la zona del Portarró que no dura mucho. Comienzo a disfrutar de la filigrana de cumbres puntiagudas que se muestran. Es una maraña de picos, salientes, cortados, entalladuras, chimeneas... Y el sol jugando con ellos.

Cruzando el torrente

Llegamos al torrente que baja del Portarró y no podemos cruzarlo por el camino. Baja con demasiada fuerza y decididmos buscar unos metros más abajo para vadearlo mejor. Superado el obstáculo, subimos a recuperar la senda que nos llevará al Mirador del Lago.

Comenzamos a ver el lago San Mauricio y Los Encantados

Realmente las vistas del lago San Mauricio desde aquí son un espectáculo. Los Encantats al fondo.La más cercana que creo debe ser la Roca de l' Estany. No me canso de agradecer este día sin lluvia. Poder verlos, y no puedo evitar fijar la mirada en ellos, como queriendo guardarlos dentro de mi mente para siempre. Para poder recordar estos momentos y otros parecidos cuando ya solo pueda vivir de los recuerdos...

Desde el Mirador del Lago
Els Encantats

Los Encantats son dos cumbres de casi 3.000 metros, 2.745 el mayor, el de la derecha, y 2.734 el menor.

Deben su nombre a una leyenda.

Cuentan que un día de San Mauricio, cuando el pueblo se reunía en romería para honrar al Santo, dos cazadores decidieron ir por libre y subieron con su perro al collado que separa las dos cumbres a cazar rebecos. No quedaría impune su desprecio al Santo y una tormenta se levantó de forma inesperada. Un rayo fulminó a los tres, cazadores y perro, quedando petrificados. Aún desde lejos podemos ver las figuras entre ambas cumbres, mirando al lago por los siglos de los siglos...

Zona de Amitges

Desde el camino, las cumbres que rodean el tan conocido refugio de Amitges se perfilan en el cielo, a veces más nítidas, a veces menos, a merced de las nubes que las abrazan.

El camino que lleva al refugio no está en buenas condiciones. Teníamos intención de llegar a él, pero lo descartamos.

Río Ratera

Bajamos a buscar el río Ratera. Hacemos un alto para reponer fuerzas mientras el sol nos premia con calor. Es un lugar de ensueño. Agua cristalina, nieve, cumbres, piedras, y un descanso que mas parece un pecado por lo maravilloso.

Descanso en el río Ratera
Río Ratera y zona del Portarró
Estany de Ratera helado

De nuevo en marcha seguimos el curso del río Ratera que forma el lago del mismo nombre. El camino es ancho, blanco de espesa nieve. A nuestra izquierda el lago helado, con partes en donde se ha fundido. Estamos en una zona más baja que en Subenuix y se nota. Al fondo una preciosa cascada. ¿Se podrá llegar a ella? Seguro que sí. Y de nuevo hago planes que puede que nunca se cumplan.

Cascada del Ratera

Comenzamos a bajar por el bosque, y llega otra vez la lluvia. Ya no me importa. La mañana ha sido espléndida. Un ruido nos indica que el agua cae con fuerza. Es una magnífica cascada y un torrente tras ella. Lamento que la lluvia no deje verla con nitidez, pero es todo un espectáculo.

Despedida lluviosa. ¡Adiós a tanta preciosidad!

Por fin llegamos al lago San Mauricio. A veces para la lluvia y sale el sol. Miro las aguas, los montes, la nieve. Me quedaría aquí durante horas, días... ¿quien sabe? me quedaría... si pudiera...

Hay que regresar a casa,

y hay que regresar aquí, seguro, aunque sea en cuatro por cuatro, aunque sea solo al refugio, pero hay que volver... y subir al Amitges, aunque sea en cuatro por cuatro...

Mayo 2.008

M.R.B.M.