Del mirador de Ses Barques a Cala Tuent (Sa Costera)

Puerto de Sóller

Es el tercer día que emplearemos en caminar por Mallorca. Y hoy saldremos de las cercanías de Sóller, más concretamente del Mirador de Ses Barques. ¿Por qué ese nombre? Si no hay barcas, si está arriba, en lo alto de la colina, si el mar está abajo, en la bahía del puerto de Sóller. Pues claro, por eso, porque desde aquí miramos "las barcas" Y la sola idea de este hecho, me traslada a ese lugar que se me muestra al fondo. Hay un puerto que ya he visitado en otras ocasiones, y allí están ellas, con sus mástiles subiendo al cielo. No veo ninguna por el mar, pero vendrán. Y vendrá ese barquito que lleva hasta Sa Calobra.

Balitx de Dalt

Abandonamos el mirador. Comenzamos a caminar por tierras de interior, por una subida no muy fuerte, pero pedregosa, como todas las de esta isla. Caminamos entre olivos inclinados en la dirección que el viento los ha obligado. Es una delicia observar sus troncos, añosos, nudosos, retorcidos como si los hubieran entrelazado a propósito.

Valle de Balitx. Al fondo el collado de Biniamar

Llegamos a un recodo en el que entre los olivos aparece la primera alquería (puede que los mallorquines no le den ese nombre) Es una casona que hace que nuestros ojos la contemplen con, por qué no decirlo, envidia...

Casona. Finca de agroculturismo. Balitx d'Abaix

A partir de aquí, comenzamos a bajar por un camino muy bien empedrado, igualmente entre olivos. Al fondo el collado al que nos dirigimos, rodeado de picos recortados.

En nuestro camino encontramos tres fincas. La primera, la que ya hemos visto, Balitx de Dalt, o de arriba (este es el valle de Balitx) la segunda, d' Es Mig, de enmedio, y la tercera, d'Abaix, de abajo.

Interior de la casa

En esta última hacemos un alto. Son varias las razones. Una, porque se ha terminado la bajada y está mandado parar... Otra, porque la casa sale a nuestro paso, invitándonos a hacerle fotos, ha comentar lo bonita que es, a parar a descansar bajo la sombra de las palmeras y los naranjos. La más importante, porque los dueños nos ofrecen zumo de naranja recién exprimido (real, no como el del anuncio de la tele)

La señora, entrada en años, comprime en un artefacto, que a mi me recuerda más que a un exprimidor a un mando de las antiguas fuentes, la naranja que el señor ha cortado en dos. Y con un solo golpe, la naranja deja caer su jugoso néctar en un buen vaso que nos tomamos cuando está rebosando. Una delicia... tanta delicia que yo, que nunca olvido la cámara, olvidé sacar una foto del momento (no me lo perdono)

Todos nos amontonamos alrededor de la mesa. Y mientras sale el zumo para los demás, nosotros, vaso en mano, recorremos la estancia decorada con aperos de labranza.

Cántaros

Es un momento inolvidable. Pasaría horas en este lugar. En el jardín, la escalera que sube está adornada de macetas. Los naranjos, las palmeras, la sombra... ¿quién quiere marcharse? Pero nos espera otra subida, igualmente por camino de piedra, hasta el collado de Biniamar.

Aquí pronto cambia el paisaje. Los olivos dan paso a las encinas, y la humedad que viene del mar pone musgo en las piedras y las cubre de hierbas de largas melenas.

El camino hacia la costa

El bosque es espeso, fresco, agradable y sombrío. Es ese lugar que tanto me gusta, que tanta paz me proporciona.

Salimos de esta bóveda de encinas amontonadas y damos vista a la costa. La primera imagen del mar es un picacho a lo lejos, y un barquito de vela. Por aquí siempre hay barquitos de vela. Van y vienen. Como el otro más grande que lleva a los viajeros, en su mayor parte turistas, del Puerto de Sóller a La Calobra.

Bahía de Racó de Sa Taleca

Este picacho que se adentra en el mar es uno de los extremos de la Bahía de Racó de Sa Taleca. Es un lugar precioso, de altos acantilados, donde es muy probable que aniden aves. Esta bonita estampa nos acompañará una buena parte del camino, hasta que de nuevo entremos en el interior, por donde el sendero nos llevará a la Cala Tuent

Bajando hacia la bahía

La cala Tuent, vista desde este punto, es una concha preciosa y tranquila. No parece que en ella haya demasiada gente. Pero cuando llegamos a la otra parte vemos una buena cantidad de coches aparcados.

Cala Tuent

Como cada uno va a lo suyo... yo miro alrededor, a los perfiles recortados que cierran la cala y aprecio el hermoso lugar. Me gustan estos picos, parecen asomarse a este rincón escondido.

Recortado horizonte de Sa Costera sobre Cala Tuent

Nuestro caminar acaba en esta cala. Pero no nuestro día. Nos espera la guinda del pastel.

Olivo viejo en Sa Calobra

Vamos a La Calobra. Ha cambiado bastante desde la última vez que la vi, hace muchos años. Pero sigue siendo preciosa.

Sin dudarlo nos dirigimos al túnel que nos lleva al rincón más bonito del lugar. A la desembocadura del Torrente de Paréis.

Sa Calobra desde el túnel.

Desde el túnel, a través de unas ventanas abiertas en la piedra, vamos viendo los escarpes que se introducen el agua, y como no podía faltar, el barquito en el medio...

La escarpada costa de Sa Calobra
Desembocadura del Torrente de Paréis

La desembocadura del Torrente de Paréis es solo un aperitivo de lo que es esta garganta. Sé que se puede bajar desde su comienzo, pero son palabras mayores. Sé que es precioso, pero que son muchas las ocasiones en que salvamento civil debe ir a rescatar personas que se han perdido dentro de él. Y yo, prefiero imaginar como es.

Hoy el mar no está en calma

El mar está un poco alterado, pero eso no es impedimento para que algunos de nosotros se atreva a desafiarlo, como en la foto, en donde Ángel intenta entrar y Oscar se ve envuelto en espuma...

Precioso

Es un momento precioso. Y también un momento divertido. No todo es subir montañas... a veces... también me gusta esto.

Saliendo del túnel.

Se termina el tiempo disponible. Acaba el día y dejamos el torrente, el túnel, Sa Calobra, y por la sinuosa carretera, pero ¡que digo! las carretera no es sinuosa, es una cuerda en un bolsillo, subimos hasta el collado junto al Puig Major, en donde la cuerda se retuerce aún más en lo que llaman "El Nudo de la Corbata" A partir de aquí, se acabó el espectáculo por hoy. Mañana visitaremos este embalse del Cúber, que visto desde el autobús parece muy bonito.

M.R.B.M.