La Cuerda de las Cabrillas

Cuerda de las Cabrillas

Denominamos Cuerda de las Cabrillas a un cordal rocoso y recortado que se levanta a la derecha de la carretera que sube al Puerto de Navacerrada, según nos dirigimos a él desde Madrid.

Comienza algo más arriba del pueblo de Navacerrada y acaba muy próxima a la falda del Alto de las Guarramillas o más conocido como La Bola.

Lo más atractivo de esta ruta no es solo los canchales pedregosos de la cuerda, sino las vistas que desde ella podemos disfrutar.

Embalse del pueblo de Navacerrada

 

Por una parte, una vez situados en la explanada que ha dejado el demolido sanatorio de tuberculosos, podemos divisar el embalse y el pueblo de Navacerrada, hasta perderse la vista en un horizonte tan lejano que casi diríamos que llega hasta Madrid, algo exagerada esta afirmación, pero esa es la sensación que nos da.

Si giramos la vista algo a la derecha, es el valle de Cercedilla lo que veremos y, por otra parte, la mayor parte de la ruta, son los picos de Maliciosa y Las Guarramillas los que nos atarearán bordeando la garganta de La Barranca.

Pero vayamos poco a poco, en un intento por mi parte de que podáis disfrutar, si consigo hacer que lo imaginéis, de este caminar que realicé en un precioso día de primavera.

 

Pico Maliciosa

 

Comenzamos a subir por una pista en perfecto estado, junto a los embalses del pueblo de Navacerrada y del Ejercito del Aire. Ambos son como uno solo, haciéndonos el efecto de que es el mismo pero con dos compuertas. Se sitúan frente al Hotel La Barranca, al que hemos llegado después de sobrepasar el pueblo de Navacerrada.

Es la primera imagen atractiva de esta ruta. En medio de un espeso pinar las serenas aguas reflejan los picos circundantes. Al fondo del pantano del pueblo de Navacerrada, una cortina de agua se deja ver entre los pinos, aunque aparentemente es un cascada, no es otra cosa que el desagüe de la compuerta del pantano del Ejercito.

 

 

Narcisos silvestres

La subida en principio es muy cómoda, por un pinar atravesado por el río Navacerrada, y alfombrado de verde césped. Ascendemos con la mirada puesta en La Maliciosa (2.227 metros), preciosa montaña de origen glaciar, lo que se aprecia sin mucho esfuerzo por la forma de su cumbre.

Siempre sentí debilidad por esta montaña, tan peligrosa como hermosa. En época de nieve se cubre por completo y forma cornisas, ayudada por el viento que acumula la nieve dura donde no hay base que la sostenga, a modo de viseras, lo que en alguna ocasión provocó la caída de algún montañero con la consiguiente desgracia.

En época de primavera y verano, sus abundantes rocas forman en la cara sur dificultosos pasos que solo en la juventud fui capaz de acometer, y ahora recuerdo con nostalgia cuando miro su recortada silueta. Por eso camino con la mirada obsesionadamente puesta en ella, casi no percibo el río que baja saltando, ni la belleza de este entorno. Al fin, saturada de recuerdos, me fijo en el Peñotillo y el resto de recortados cordales olvidando de algún modo el pasado.

 

Ranúnculos

 

Continuamos caminando hasta que tenemos que abandonar la pista para tomar un camino ancho que asciende hacia la Cuerda de las Cabrillas. Al comienzo una señal de madera nos indica que se trata del Camino Ortiz.

Nunca lo había oído nombrar, en los tiempos en que yo correteaba por estas tierras todo estaba menos urbanizado. No había marcas de rutas ni nombres en los caminos. Solo hitos de piedras amontonadas indicaban a veces que estábamos en el buen camino. Había que saber por donde ir, y he de confesar que de eso se encargaban mis compañeros...

 

Este camino es una senda ecológica, en la que se han puesto paneles explicativos de la flora, fauna es historia de la zona, aunque en estos momentos, no queda ninguno, todos los han arrancado... Ignoro el motivo de este hecho, puede que sea un deseo de desurbanizar la sierra, pero no me parece que en una zona tan cercana a las poblaciones, donde suele ir todo tipo de público, estas informaciones sean un motivo de crítica, sino todo lo contrario, un modo de despertar interés por la naturaleza, sobre todo en los más pequeños. Quiero descartar la idea de los gamberros que destrozan todo, y pienso que este acto mío es como un rechazo a estos hechos.

 

Panorámica

 

Realmente es una senda que merece la pena ser observada con atención. El suelo bajo el pinar está cubierto de toda clase de plantas serranas. Aparte de los helechos, tan abundantes en esta zona, son las jaras, los brezos, las gayubas, ahora en flor, quienes cubren la tierra.

Encontramos amarillos narcisos, preciosos ranúnculos, margaritas blancas... Los cantuesos muestran sus flores moradas, de olor intenso, los esqueletos de los rosales y zarzas comienzan a abrir sus brotes de hojas nuevas. Según ascendemos y nos acercamos a la explanada donde se ubicó el Real Sanatorio de Guadarrama, los piornos y enebros rastreros se van adueñando del terreno.

 

La subida es constante pero suave. Ya cerca del punto en el que haremos la primera parada, encontramos el arroyo del Chiquillo, que hoy baja con fuerza formando un preciso barranco. Lo cruzamos y la primera imagen del pantano de Navacerrada no tarda mucho en aparecer.

La Barranca y La Maliciosa

 

Pronto nos encontramos en el lugar que ocupó el sanatorio, privilegiado mirador del pueblo, el embalse y la llanura que se aleja en dirección a Madrid. Algo a nuestra derecha divisamos los valles que se acercan a Cercedilla y la vaguada por la que asciende la carretera camino del Puerto de Navacerrada.

Cruzamos la campa y continuamos por la pista que se dirige sin dudarlo hasta Las Canchas, donde encontramos otro mirador, muy bien explicado con paneles y desde donde los picos de la cuerda de Maliciosa y la garganta se ofrecen al completo.

 

Peña Horcón

 

En este punto abandonamos la pista y tomamos un sendero que nos llevará a media ladera por la zona más agreste de la ruta.

Caminamos entre pinos albares, en su variedad Valsaín de anaranjado tronco, entre enebros y narcisos hasta darnos con un roquedo de grandes dimensiones que no puedo evitar comparar con los del Alto Tajo.

Se trata de la Peña del Horcón , de 1.879 metros de altitud. Al fondo, las Guarramillas y los riscos de Los Emburriaderos (1.959 m), el punto más alto de esta cuerda de Las Cabrillas, que comienza a la falda de Las Guarramillas y termina en la Peña Pintada (1.858), (punto al que podíamos haber subido cuando tomamos esta senda en la que nos encontramos, pero que no lo hicimos).

 

Llegamos al collado de Emburriaderos, contemplamos el último de los Siete Picos y el Alto del Telégrafo y continuamos hasta la base de los riscos de Emburriaderos o Cabrillas. Ahora la garganta se nos muestra cercana, cubierta de verde pinar en contraste con las laderas de Las Guarramillas, y la cuerda de Maliciosa, con el típico suelo de alta montaña donde los piornos son los que sobreviven en medio de las rocas cubiertas de grisáceos líquenes.

Risco de Emburriaderos

 

A lo lejos una afilada roca destaca solitaria. A ella nos dirigimos mientras que vemos correr el agua del arroyo de la Peña Cabrita por la Garganta del Infierno. Se desprende desde la cumbre de Las Guarramillas, a la que las instalaciones televisivas parecen coronar como si se tratara de una reina. Reconociendo que es algo necesario, me paro a imaginar como sería esta cumbre sin esa edificación y realmente me gustaría poder borrarla de un plumazo...

 

 

 

Las Guarramillas y el Barranco del Infierno. Entre los pinos la Peña Cabrita.

Bajamos por el sendero que se encamina al fondo de la garganta. Al principio es un camino algo incómodo por la piedra suelta y la fuerte pendiente pero no tarda mucho en suavizarse y volverse agradable. Al fin encontramos la pista que abandonamos en Las Canchas, recuperando la comodidad y el paseo relajado.

Atravesamos el arroyo de la Peña Cabrita, que salta de piedra en piedra formando espuma blanca. Al poco, otro barranco, El Regajo del Pez, se atraviesa en nuestro camino, saltando del mismo modo. Ha llovido mucho últimamente y los arroyos bajan repletos.

Todo el camino es un disfrute para los sentidos. A ambos lados los picos rocosos de las dos cuerdas se asoman de vez en cuando entre los pinos. Los arroyos que antes cruzamos se han unido y formando el río Navacerrada que nos acompañará ya todo el camino hasta formar los embalses.

 

Río Navacerrada

 

Podríamos caminar por un sendero muy bien señalizado por marcas de GR pero el suelo está muy mojado y seguimos por la pista. Si caminamos en silencio podemos descubrir algún animal, y así lo hacemos. Pronto vemos una ardilla que sube por un tronco ágil y veloz.

 

Esta mañana ha hecho un calor muy fuerte. Pero ahora se ha nublado y hace fresco. Llegamos al punto donde comenzamos a subir, el camino Ortiz, y oímos el primer trueno. Volvemos la vista y la cuerda de las Cabrillas se ha cubierto de una espesa capota gris. Amenaza la tormenta y apretamos el paso. Ahora es un sapo el que se cruza en nuestro camino. Los embalses tienen un profundo color verde oscuro y sigue tronando cada vez con mas fuerza.

Por fin llegamos al coche y caen las primeras gotas de lluvia. Celebramos de nuevo que otra vez hemos escapado a la tormenta. Ha sido un preciso día.

 

Esquema y comentario de ruta

LLegamos al Hotel de la Barranca por la carretera comarcal que se dirige a Colmenar Viejo después de haber pasado el pueblo de Navacerrada. Tomamos el desvío asfaltado que sale a izquierda hasta llegar al hotel. Aparcamos el vehículo y seguimos por la pista de tierra hasta encontrar el camino Ortiz, a la izquierda, bien visible, y que sube separándose de la pista. Al llegar a la explanada donde se encuentran los paneles que explican las vistas de la zona de pueblo de Navacerrada, la cruzamos y tomamos de nuevo una pista ancha que sube hasta encontrar el segundo mirador , el de las Canchas, también con paneles informativos. A la izquierda de la pista salen dos senderos , uno ancho que sube con mas pendiente y se dirige a la Peña Pintada, otro más estrecho , casi paralelo a la pista que es el que tomamos.

No hay ninguna incidencia hasta llegar a la Peña Cabrita, habremos sobrepasado el collado de Emburriaderos y los riscos de este mismo nombre, dando la sensación que nos dirigimos a Las Guarramillas. El barranco del Infierno baja casi desde la cumbre de Las Guarramillas y desde lejos parece acabar en una gran roca, la Peña Cabrita, punto en el que el sendero se divide en dos. Tomamos el que baja, marcado con hitos y muy señalizado con marcas amarillas y blancas de G.R.

Seguimos el sendero hasta encontrar la pista que abandonamos en el mirador de las Canchas, y la seguimos girando a nuestra izquierda. No la dejamos hasta llegar al final, donde comenzamos la ruta. Veremos senderos marcados con las franjas amarillas y blancas que podemos tomar dependiendo del estado del suelo. Si ha llovido mucho puede estar muy encharcado, pero es nuestra opción hacerlo por uno u otro.

 

Abril 2.004

M.R.B.M.