El Río Manzanres con la Pedriza Anterior al Fondo

Un paseo por el Manzanares

Hoy el sol ha venido después de unos días de lluvia. Después de llevar meses en el "dique seco" añorando pisar los senderos, nos disponemos a dar un paseo por las riveras altas del río Manzanares.

No queremos hacer gran cosa, porque las "bielas" no están engrasadas. Pero una ruta corta, agradable, hace mucho bien a los sentidos.

 

Partimos de Canto Cochino, con la blanca imagen de Cuerda Larga, y el verdor intenso de los pinos lavados por la lluvia y la nieve. Los ojos se van hacia la mole del Yelmo. La imponente masa pétrea, recortada, salpicada de algunas manchas de vegetación me llama intensamente. Pero hoy vamos en sentido opuesto.

Vista de El Yelmo desde Canto Cochino

 

 

Caminamos por la carretera que sube al último aparcamiento, el más cercano a la Charca Verde. Ahora es el Cancho de los Muertos el que destaca recortando su silueta en un cielo azul intenso.

Hay una luz especial, fuerte, y empiezo a quejarme de fotofobia, no suele ocurrirme, pero hoy el sol tiene mucha fuerza. Las aguas del río corren aceleradas por el deshielo y la nieve deshecha que no hace mucho cubría estas laderas.

 

Valle del Arroyo Chivato

 

La pista de tierra, está empapada y en los bordes de las cercas para el ganado, donde el sol no consigue entrar, se agolpan los montones blancos como espuma brillante. El pajarito enseña su cola perfecta, y su silueta se va dibujando según caminamos. Ya se ve su cabeza, y su pico, y admiro el escultor que lo hizo tan perfecto.

Es increíble esta Pedriza de formas caprichosas, donde no necesitas que te den el nombre por el que se conocen las piedras, se sabe nada más mirarlas.

 

Pero hoy seguimos el curso del río. Llegamos en medio de un olor intenso a madera, los forestales están limpiando la zona y cortan ramas y jaras, hasta un puente, el de Los Franceses, desde donde la imagen de Las Milaneras es preciosa. Al fondo la línea de Cabezas de Hierro, completamente blanca, sobresale por encima del pinar, poniendo fondo al valle del arroyo Chivato.

Al fondo Cuerda Larga

 

Junto al puente, a la izquierda unas escaleras de piedra nos marcan el camino. Sigue la senda la margen derecha del río, por la zona norte de la ladera de lo que llaman Cerro Ortigoso.

La sombra es casi constante en esta zona, no puedo asegurarlo, pero yo diría que aquí no llega el sol. Por esto que la nieve cubre por completo el camino y las praderas.

Los rosales y las zarzas, muestran sus esqueletos y entre ellos se asoman retazos de un río que solo podemos ver bien si nos acercamos, aunque la corriente lejana se ve a la perfección. Cosas de las perspectivas ...

 

Gradas en el Manzanares

 

No muy lejos del Puente de los Franceses, la imagen es preciosa, hay quien comenta que los escalones que forma el río le recuerdan a las Gradas de Soaso. ¿Por qué no?. Salta el agua con estruendo, formando espuma que se confunde con las manchas de nieve sobre las piedras, y a veces hay que fijarse bien para saber si es lo uno o lo otro.

Al frente el arroyo de la Mata baja a lo lejos, desde lo alto de Las Losillas, y forma una gran cascada, estrecha y larga.

 

 

Al rato de caminar sin poder dejar de mirar la garganta que va formando el Manzanares, llegamos a un puentecillo de madera, el puente del Retén. La nieve lo ha cubierto, y sus maltrechas maderas soportan en sus comienzos unas placas de hielo que hay que poner cuidado para no pisarlas.

Cascada del Arroyo de la Mata

 

Ya al lado opuesto, al sol, el sendero prosigue ascendiendo hacia unas grandes rocas que forman un pasillo estrecho, una canal para poder pasar a la zona donde los Chorros del Manzanares se dejan ver.

No están cerca, y la aproximación no es cómoda, no hay camino, hay que acercarse a campo través y no estamos con demasiadas ganas de hacerlo. Desde este punto se ven bien, a pesar de que estén lejos para hacerles unas fotos .

Seguimos subiendo, por un continuo zigzag hasta llegar a un bosquecillo de pinos. Ya es la hora de comer y decidimos terminar aquí el paseo. Si hubiéramos continuado, habríamos llegado al Ventisquero de la Condesa, habríamos visto las fuentes del Manzanares y la línea del comienzo de Cuerda Larga. Pero vamos en plan "tripero" y por hoy nos parece suficiente.

 

 

Nos sentamos junto al camino, contemplando las enormes rocas del Cerro de las Barreras comentamos sus formas, en concreto una que da la imagen de un saurio, mientras que el estruendo de los chorros envuelve el aire. Se están levantando algunas nubes, y el sol se esconde de vez en cuando.

Saltos en El Manzanares

 

Hace un día espléndido, parece más primavera que invierno, pero la nieve está ahí y los esqueletos de los arbustos nos recuerdan que estamos a primeros de marzo.

Han repoblado la zona con pinos, aunque observo bastantes arizónicas. Según parece es la primera especie arbórea con la que se intentó repoblar esta zona.

Recuerdo los primeros tiempos,mis primeras andaduras por estos lugares. Eran más despoblados y creo que el cambio ha sido positivo.

 

La Milaneras

 

Decidimos volver, y ahora son Las Milaneras las que atrapan las miradas. Están preciosas, llenas de luz y sol.

Volvemos a bajar las escaleritas de piedra y tomamos la pista hasta encontrar el camino que baja a la Charca Verde. Decidimos hacerle una visita. Hoy no es el día de baño que suele llenar la charca de gente, y está preciosa. Corre el agua con fuerza, se enfrenta a las piedras que tratan de remansarla, y ruge con estruendo, hasta perder su fuerza en la charca que la detiene formando un espejo sereno. Hagos mis fotos pero la luz es tan fuerte que se queman. Lo siento. Ya decía yo que tenía fotofobia...

La vuelta se impone, y lo hago llena de paz y de la intensa luz de este precioso día. Me paro a pensar cuanto bien le hace al espíritu el contacto con estos lugares que si supiéramos apreciar cuidaríamos como el mejor de los tesoros.

Marzo, 2.004

M.R.B.M