Bordeando
la provincia de Madrid, por su lado noroeste, encontramos
la sierra de Guadarrama. Sus altitudes , aunque son dignas
de consideración, no alcanzan cotas tan elevadas
como podríamos hallarlas en Pirineos, Cordillera
Cantábrica, o, por supuesto, Sierra Nevada.
Su máxima
altitud la ostenta el pico de Peñalara, baluarte
de todos los montañeros de la región, nevado
casi todo el invierno, y que junto con sus alrededores,
Guarramillas, Cabezas, etc., hacen las delicias de los esquiadores
y montañeros.
En cuanto
a la práctica de la escalada, la Pedriza del Manzanares,
se ha convertido en una escuela para los aficionados a este
deporte, sin dejar atrás el atractivo de este lugar
por lo escarpado y abrupto. En él, habitan sin ningún
inconveniente las cabras monteses, los gamos, etc. que acostumbrados
al bullicio de la multitud que aquí acude y que ha
aprendido a respetarlos, se pasean tranquilos por entre
las rocas.
Charo Bustamante