A los Miradores de Los Poetas - (Por el Camino del Agua)

Siete Picos

El Valle de la Fuenfría es uno de los lugares más bonitos de la Sierra de Guadarrama. La gran afluencia de público quita algo de encanto al lugar si lo visitamos en días festivos. Pero muchos de los visitantes no se alejan demasiado de la zona de Las Dehesas, lugar suficientemente hermoso como para saciar sus deseos de contactar con la naturaleza. Otro grupo somos los senderistas que vamos buscando rincones entre la maraña de pinos que cubren las laderas.

Otoño en el Valle de Cercedilla

 

Con este fin, se ha acondicionado una serie de sendas y se han marcado los troncos con círculos de colores.

Tengo que confesaros que la primera vez que lo vi, me sentí incómoda, que mi pensamiento fue "han hecho del valle una feria". Pero también he de reconocer que es una forma de iniciar a los futuros caminantes y que conozcan por donde deben ir.

Con esta reflexión, me quedé más relajada. Ahora soy yo quien aprovecha esos puntos para recorrer rincones que antes no conocía.

 

 

En la Senda de los Miradores de los Poetas

 

Con el plano que me dieron en la Oficina de Información sentí el deseo de recorrerlos y caminar por ellos "a mi manera", es decir, de forma arbitraria, en la que los círculos solo sean una forma de orientación, mezclando unos con otros y creando mis propias rutas.

Con esta intención, salimos de Madrid en el tren de Cercanías, camino de Cercedilla.

El cielo estaba muy gris. Las nubes muy espesas, y teníamos serias dudas de poder hacer algo. Pero nuestro deseo puedo con ellas.

 

 

Valle de la Fuenfría. Al fondo Siete Picos

 

Comenzamos a caminar por la carretera que sube a Las Dehesas con la intención de descubrir una forma de evitarla.

Sabemos que el llamado Camino del Agua comienza en la estación de Cercedilla Pueblo, pero nosotros no queremos llegar hasta allí.

Por lo tanto, siguiendo el plano y las referencias que tenemos, llegamos a la altura del Albergue Juvenil Villa Castora.

Frente a él, sale un camino que lleva a la Oficina Comarcal de Guardería Forestal. Esta es la pista que tomamos, y que en pocos metros se convierte en camino ascendente, a nuestra derecha.

Cruzamos una barrera, y superamos un arroyo por un paso de madera.

 

La Peñota y la Peña del Águila

 

Durante el trayecto, llevamos a nuestra izquierda una hermosa vista del valle, con la carretera oculta entre el pinar. Sobre él la Peñota y la Peña del Águila, hoy con nieve que los pinos dejan ver a retazos.

En nuestra subida pasamos por una pradera en donde las vacas pastan plácidamente. Los colores del otoño aún están presentes.

 

Es un momento muy hermoso, en donde la nieve de las cumbres contrasta con el pardo de los robles, el verde de los pinos y la frescura tierna de las praderas. Entre los pinos algo se mueve. Son los dos burros que encontramos la semana anterior, aquel burrito negro que me miraba fijamente. Siento alegría al verlos. Es como volver a ver a un amigo.

Carretera de la República. Al fondo el Majalasna

 

Después de una ligera subida encontramos otro sendero que se cruza con el nuestro. En él los círculos azules nos indican que hemos llegado al Camino del Agua. Este camino parece que en otros medios se le conoce como la Vereda del Ángel.

Para mí es un lugar nuevo, por lo que debo atenerme a lo que dice el plano oficial del Centro de Información. En este camino encontramos a veces flechas amarillas. Nosotros continuamos por los círculos azules sin dejar de observar el entorno en el que nos encontramos.

Llegamos a un punto en el que el sendero comienza a descender para buscar el Arroyo de la Venta, que parece ser que se se trata del río Guadarrama que recibe ese nombre en esta zona.

 

Mirador de Luís Rosales

 

No bajamos hasta él. Vemos al frente un círculo naranja que corresponde a la senda que sube a los miradores. Esto es el final de la ruta según la indican en el plano. Viene de un camino que aparece a nuestra derecha, y que si queremos subir por él debemos estar atentos, puesto que los círculos no están muy visibles para la subida.

Nosotros continuamos junto a las vallas de alambre que rodean el embalse de Las Berceras. Si hubiéramos hecho la Senda de los Poetas según la describe el plano, habríamos tenido que ir hasta el Puente del Descalzo, pero en este lugar hemos estado recientemente y queremos evitarlo.

Para ello, continuamos junto a la valla un trecho y subimos por un sendero que se separa del anterior a la derecha. Es algo empinado y pedregoso. No nos importa, caminamos despacio, sin nada que nos impida detenernos si es necesario.

 

El Majalasna y el Segundo Pico

 

Al cabo de un rato un camino con círculos naranjas se cruza con el nuestro. Es el Camino Agromán, el que sale del puente del Tirón de la Raíz en el que estuvimos el otro día. Hemos evitado un rodeo que no deseábamos y estamos en el camino correcto. Lo tomamos a nuestra derecha siguiendo la orientación donde se encuentran los Miradores.

El Camino Agromán acaba en una buena pista, la de la República, que llega hasta nuestro destino. Hoy está llena de nieve. Me alegra poder pisar la nieve y ver su contraste con la oscuridad del pinar que rodea la pista.

Vuelvo al vista atrás y aparece el pico Majalasna y el Segundo Pico llenos de nieve. Siento que me invade la alegría. Es una preciosa estampa. Desde este lugar podíamos haber subido por un sendero hasta la pradera de Navarrulaque. Pero decidimos continuar por la pista.

Hace más viento de lo que esperábamos y las nubes están muy negras. No podemos ver Siete Picos. Están totalmente cubiertos. Hace frío. Notamos el cambio de dirección y que la pista no está protegida como lo estaba la ladera.

 

Mirador de Luís rosales

 

En medio de pinos llegamos en poco rato a los miradores. Es una zona de rocas redondeadas en donde se han acondicionado determinados puntos y se les ha denominado como algunos de nuestros poetas.

El primero es el dedicado a Manuel Alexandre. Algo más abajo encontraremos el de Luís Rosales, y entre ambos, escritos en las piedras, trozos de poemas de otros autores. Hoy no podemos pararnos a leerlos. El viento arrecia, es frío, y sopla desde los cuatro puntos cardinales, juntándose aquí en forma de remolino.

Aún así, contemplamos la imagen del valle. Los embalses a lo lejos brillan como espejos. El sol sale entre nubes por la lejanía iluminando la llanura. Las casas se salpican o se amontonan, según a donde dirijamos la mirada, y al fondo, la majestad de La Maliciosa cubierta de nieve. Su cumbre encapotada de nube gris, sus laderas blancas con aristas grises. Junto a ella Las Guarramillas, mas lisa y blanca que Maliciosa.

 

 

Carretera de la República. Al fondo el pico Majalasna

 

Aquí la nieve no es muy abundante. Solo algunas manchas entre los piornos y en las escaleras del Mirador de Luis Rosales, en donde quiero escribir algo en el libro que tenemos allí los caminantes para dejar plasmado todo lo que se nos antoje.

Llegamos a él y buscamos la caja en donde se encuentra el libro. De nuevo hay personas leyéndolo. Siempre que vengo a este lugar hay alguien con el libro entre las manos. Espero a que terminen y comienzo a dejar constancia de mis pensamientos.

Me cuesta hacerlo. El viento es frío y mis manos no están muy ligeras. Por fin lo hago y buscamos la protección de las piedras detrás de las escaleras que suben al mirador. Ni siquiera en este punto estamos a resguardo. Deberíamos haber bajado a las laderas para tomar el tentempiéque traemos, pero lo hacemos aquí. Solo diez minutos y comenzamos el regreso.

 

De nuevo en la pista encontramos las imágenes de Majalasna y el Segundo Pico a nuestro favor. No puedo dejar de mirarlos. A veces las nubes nos dejan verlos, pero de nuevo se cubren.

Las nubes oscurecen el bosque

Cuando llegamos a la altura de unas vallas de madera, los puntos naranjas comienza a bajar. Ahora sí que nos guiaremos por ellos.

Es un camino cómodo, serpentea, suficientemente ancho y poco erosionado. No tardamos mucho en encontrarnos de nuevo en la vereda de los puntos azules, junto al embalse de Las Berceras.

Bajamos a buscar el río y por su orilla continuamos por los puntos azules.

Este tramo es precioso. Son Las Dehesas. Hoy no hay demasiado público, el día no parece muy propicio a los paseos por el campo, según quién lo diga.

 

Fuente del Tercer Retén en Las Dehesas

 

Nosotros lo encontramos precioso. La magia de la naturaleza escondiendo las cumbres para enseñárnoslas a su antojo, con un rayo de sol iluminando la nieve es algo que no tiene precio.

Las tonalidades del cielo en estos días son extraordinarias. Fuegos encendidos de colores luminosos que contrastan con los grises tupidos que desean soltar la lluvia. Las cumbres están tan blancas que sus siluetas no se dibujan en las nubes.

Por el puente de madera que cruza el río, subimos a buscar el Centro de Información. Tengo algunas dudas y allí me las aclaran.

Justo frente al Centro, sale un camino que sube a la pista que lleva al Hospital de las Dehesas. Esta pista es por al que vinimos el último día. Aquí estaba mi duda.

Me habían dicho que esta pista era el Camino Puricelli. Bien, solo en parte. Esta pista es la llamada Pista de los Campamentos. Tiene un tramo en común con el Camino Puricelli en esta zona cercana al Hospital.

 

 

Arroyo de la Venta

 

De hecho encontramos dos marcas, las azules del Camino Puricelli y las rojas de la Calle Alta que también coinciden aquí con la pista de los Campamentos.

Con la aclaración expresa del Centro de Información, caminamos seguras buscando un camino que se separe a la izquierda con puntos azules.

Lo encontramos después de pasar unos corrales de ganado, y comenzamos a bajar por un camino ancho, empinado al principio, pero que pronto se vuelve casi llano, en ligero descenso.

Baja muy próximo al río, igualmente entre pinares y algún tejo que pronto se mezclaran con los robles. El camino se ensancha y se convierte en una pista en donde aparecen trozos de piedras de la inacabada carretera.

 

 

Camino Puricelli

 

La Carretera Puricelli es una pista cuyo origen se remonta a la época de la República, de ahí que sea este nombre por el que se conoce generalmente. Se intentó unir Madrid con Segovia pero las obras se vieron paralizadas por la Guerra Civil.

El nombre Puricelli se debe al de la empresa que lo construía. De haberse construido lo habría hecho con categoría de carretera Nacional, según nos cuenta el plano del Centro de Información.

Las vistas entre los pinos y los robles son maravillosas. Los nevados Siete Picos sobre el valle, La Bola y Maliciosa son imágenes inolvidables.

El día es oscuro por las nubes que cubren el cielo, pero a veces, el viento las mueve y se ven azules luminosos que dejan pasar algún rayo de sol. Mientras, en el valle que se abre hacia Madrid, son nubes desgarradas multicolores que parecen arder con los rayos del atardecer.

 

 

Valle de la Fuenfría. Al fondo Maliciosa

 

 

En una hora hemos alcanzado las escaleras de piedra que nos llevan a la estación de Cercedilla donde tomaremos de nuevo el tren de Cercanías.

Me siento satisfecha. Ha sido precioso, una combinación de senderos que no conocía y una nueva ruta "a mi manera".

Diciembre 2.005

M.R.B.M.