Del Puerto de la Morcuera a Canto Cochino (Madrid)

-Por el Puerto del Miradero-

¿Cuantos hace que no camino por Cuerda Larga? Perdí la noción del tiempo, solo sé que al menos son 31 años... ¡Sí! ¡Ahí está! La veo con mucha frecuencia, pero... desde lejos, con nostalgia, me sorprendo a mi misma con la mirada fija en la recortada línea, y nombrando de forma inconsciente cada uno de sus salientes: Najarra, Bailanderos, Asómate de Hoyos... o al revés, según donde esté, Guarramillas, Valdemartín, Cabezas... siempre con nostalgia, sabiendo que no pisaré más estas cumbres, o... al menos no la haré al completo, porque hoy de nuevo pisaré algunas de ellas.

Cordal de los Montes Carpetanos. Al comenzar la ruta, el tiempo es bueno.

La predicción meteorológica no es nada halagüeña. Grandes nubes negras, con grandes gotas sobre el plano de Madrid, y en la sierra, preciosos cristales de nieve... ¡Va a caer lo que no está escrito! Pero es tanto lo que deseo hacer esta ruta que no me importa.

La Najarra. Algunas nubes presagian cambios.

Cuando al despertar abro la ventana, aún no ha amanecido, miro al cielo y veo estrellas entre nubes (Al menos no diluvia)

El autocar se pone en marcha a las 8 1/2 de la mañana, y el comentario es siempre el mismo: Pues no está el día tan mal... Y no lo está, realmente está precioso.

Comenzamos a caminar en el Puerto de la Morcuera, faldeando el pico de La Najarra del que asoma el castillito de riscos de su cumbre, y poco a poco nos vamos acercando al collado. Ha nevado bastante estos días. Me encanta sentir crujir la nieve y esa sensación de volver a pisar donde lo hiciera hace... tantos años. Allí está el refugio, la casita de la cumbre de La Najarra. A la derecha contemplo todo el cordal de los Montes Carpetanos, Dos Hermanas, Peñalara, Claveles, el Puerto del Nevero.... al fondo el Valle del Lozolla, al final los montes de Somosierra y Ayllón, el Tres Provincias, el Pico del Lobo... y a nuestros pies, La Pedriza...

Bailanderos y el collado de Pedro de los Lobos

Miro a esos riscos embrujados y recuerdo mi primera salida a la montaña, mis 23 años, mi vida entera por delante, la subida al Yelmo, y el bautizo montañero en donde mi amiga me concedió un aprobado para acceder a este mundo maravilloso.

Fueron pocas mis salidas a La Pedriza. "Era mucho" Y ahora la veo, y entiendo lo equivocada que estaba. La Pedriza es tan difícil o tan fácil como queramos nosotros.

Cuerda Larga. Las nubes envuelven los picos. Cambia el tiempo por momentos...

Hace sol y la nieve reluce esplendorosa. Subimos a Bailanderos dejando atrás los encrespados riscos de la cara sur de La Najarra, hacemos un alto en la cumbre para acometer la bajada por la cara norte, pedregosa, empinada, y hoy con nieve y hielo. Buena parte del sendero está helado, hay que ir con cuidado de no caer, pero lo hacemos sin problemas. La ruta se va desarrollando un poco lenta debido a esta dificultad que no esperábamos. Atravesamos el collado de Pedro de los Lobos y comenzamos a ascender a Asómate de Hoyos sin llegar a coronarlo. Hemos superado un desnivel acumulado de unos 500 metros, y ahora comienza la bajada.

Alto de Matasanos y Las Torres

Ya vemos Las Torres algo más allá del Alto de Matasanos. Siguiendo este cordal nos acercamos a ellas. A nuestros pies las cumbres se humillan camino del valle del Manzanares. Algún roquedo sobresale en el verdor de las laderas, y al frente se dibujan Las Torres, la Peña del Rayo, el Collado del Miradero y los primeros riscos donde comienzan de Las Milaneras.

Las Torres y el Collado del Miradero

Nunca estuve aquí. Y ahora veo al fondo Cuerda Larga, siempre fue al revés, desde Cuerda Larga veía la Pedriza al fondo. Siempre me impresionaba este macizo de rocas, siempre pensé en él como algo para mi inaccesible, y hoy, aquí está, a mis piés, esperándome.

Por un momento me sentí feliz por una idea absurda. Pensé: ¡Que suerte! Estoy enamorada de La Pedriza, y también de Guadarrama, y de Somiedo, y de... ¡Que suerte! Esta clase de amores no entienden de ausencias, ni te abandonan jamás... Puedo quererlos a todos... Nunca estarán celosos unos de otros... Y miré una y otra vez a Las Torres, y al Collado del Miradero...

Las Torres

Llegamos al collado. La nieve quedó arriba. Aquí hace un frío que pela. Se han levantado nubes sobre Cuerda Larga. La Maliciosa está parcialmente cubierta, y el resto no lo vemos. Pero este frío desapacible no nos impide mirar al fondo. En primera línea el risco de La Bota, en medio del bosque. De telón de fondo el Circo de la Pedriza casi completo. Allí está El Cocodrilo, La Bola de Navajuelos, El Torro, la Pared de Santillana y a lo lejos el macizo de El Yelmo.

Las Covachas. Entre Cuerda Larga y La Pedriza propiamente dicha.

Pienso que La Pedriza es como una Xana asturiana. Ninfa hermosa de manantiales de cristalinas aguas, cambiante, bondadosa y traicionera. La he oído rugir con el viento furioso, vestirse de armiño en los días de invierno, o envolverse en tules de blanca niebla, arder con el sol de los atardeceres de otoño, perfumar el aire con jaras y cantueso y dar serenidad al alma en sus jardines cubiertos de peonías y narcisos. Es cierto que estoy enamorada de La Pedriza...

Desde el Collado del Miradero

El frío se deja sentir, y decidimos bajar sin demora. Nos introducimos en el bosque de pinos de repoblación por el que a veces encontramos robles, coscojas y algún que otro serval, vestigios de la poca vegetación autóctona de La Pedriza. Comienza a caer algún que otro copo de nieve. Entre los claros del bosque vemos que está nevando y aquí las ramas nos protegen. De vez en cuando asoman los riscos de los alrededores, a la derecha Las Milaneras, a la izquierda sobresalen Las Torres. Estamos bajando por el PR M2, siguiendo el arroyo de los Poyos. Cruzamos Cuatro Caminos, dejando a la derecha Los Llanillos y de nuevo vuelvo a hacer proyectos: "Tengo que ir al Puente de los Poyos, esto es parte de la ruta"

En primer plano, La bota. Al fondo Collado de la Ventana, Pared de Santillana y zona de Navajuelos

La bajada es fuerte, entre canchales sin dificultad, algún que otro paso exige atención pero poco importante. Todo el tiempo nos acompañan arroyos que serpentean, se cruzan en nuestro camino, se ocultan en las rocas o saltan entre piedras, hasta que llegamos a la confluencia con el sendero que baja del Collado de la Ventana, junto a una cristalina poza.

Tenemos muy cerca el risco de El Pájaro y todos sus alrededores, La Muela, Los Guerreros, el Platillo Volante. Todo un ejercito de nombres y piedras embrujadas. Toda una colección de leyendas.

Peña del Rayo desde el Collado del Miradero

Llegamos frente al puente que cruza el arroyo de La Majadilla y lleva al Llano Peluca y el Refugio Giner. Estamos en la Autopista de La Pedriza. Ya es pan comido. Ahora todo es conocido, La Cueva de la Mora, con su leyenda sobre ella, Peña Sirio, pidiéndome que me quede para ver de noche la constelación que se posa sobre ella, el risco de La Peseta... y al final Canto Cochino.

Zona de La Ventana y Navajuelos.

No ha llovido, ha hecho un día precioso, y ahora, no puedo dormir recordando... Cuerda Larga, treinta y muchos años... Las Torres, nunca pensé que podría verlas de cerca, tantos juntos, tantos... casi todos los he visto en un mismo día. Me quedan... el primero será El Puente de los Poyos, y pensando en él, pierdo la noción de cuanto me rodea. He debido quedarme dormida.

M.R.B.M.