Pinares deValsain

Arroyo del Telégrafo, La Fuenfría, Cerro Navalazor

La ruta que realizamos hoy, comienza en la carretera que se dirige del desde el Puerto de Navacerrada a Segovia, exactamente en el punto kilométrico 132, en la zona que vulgarmente se conoce como "las siete revueltas", debido a las curvas cerradas y seguidas que se producen en la bajada.

Aparcamos el coche en una fuente y cruzamos la carretera hasta encontrar una pista asfaltada, cerrada al tráfico, utilizada por los forestales para el mantenimiento de la sierra.

El comienzo es una cómoda pista entre pinares, que sube lenta buscando el arroyo.

 

 

El Arroyo del Telégrafo

En contra de lo que había esperado, las laderas pobladas de pinos, siguen con un tapiz de verdes helechos, lo que me alegra infinito. Este verano es sumamente caluroso y seco.

Llegamos al punto en donde el arroyo se junta con la pista, y cruzamos para continuar por la senda que aparece cercana a la orilla.

No lleva mucha agua, aquí los excesivos calores se notan, las praderas no son tan verdes y el cauce baja casi seco.

Entre dos grandes rocas un chorro de agua cae formando una poza, y las vacas pastan a su alrededor buscando las hierbas aún frescas.

La subida va haciendose cada vez mas fuerte. Lamento no haber hecho esta ruta en primavera, cuando el arroyo lleve el cauce crecido por el deshielo, y las praderas estén cubiertas de flores.

Es relativamente temprano, hemos comenzado a caminar a las nueve de la mañana, y aún no hace calor, lo que mitiga el esfuerzo de la subida, que un kilómetro antes de llegar arriba se vuelve empinadísima.

Hacemos un alto en unas piedras, y oímos voces. Arriba entre los pinos, vemos pasar unas bicicletas de montaña, lo que nos indica que el Camino Schmid está cerca, y la subida fuerte acabará pronto.

Pinares de Valsaín

El Camino Schmid es en la zona de Navacerrada lo que en la Pedriza la llamada Autopista de la Pedriza, todo el mundo lo conoce, todo el mundo ha pasado alguna vez por él, todo aquel que le guste la montaña y haya ido a Navacerrada, ha conocido el Camino Schmid, es la Gran Via.

Comienza en la zona del Telégrafo, junto al puerto de Navacerrada, y lo une con el puerto de la Fuenfría. Es un ir y venir de gente que ha convertido el suelo en un polvoriento camino donde las rocas y raíces asoman por todas partes.

Lo cruzan arroyos y algunas pedreras, y en sus orillas brotan manantiales, que aún están manando, a pesar del terrible verano que estamos pasando. Desde él, volviendo la vista atrás, cuando los claros del pinar lo permiten, aparecen Peñalara y Dos Hermanas. Hoy no están nítidas, el ambiente no es claro, y el cielo no es tan azul como suele estar.

Es un camino machacón. Discurre a media ladera, pero sus constantes altibajos acaban cansando... Es muy utilizado por las bicicletas de montaña, ahora están de moda, y pasan en grupos, unos mas lentos, otros demasiado veloces.

A la altura de la pradera de Navalusilla, vemos a lo lejos las llanuras de La Granja de San Ildefonso, y el grupo de edificios que la forman, como un punto en el amarillo horizonte.

Pradera de Navalusilla, al fondo los llanos de La Granja de San Ildefonso

 

El camino se divide en dos, uno que asciende hacia el Collado Ventoso, y el nuestro que continúa de frente hasta la fuente.

Atrás dejamos un desvío a la derecha, La Senda del Gallo, que tomaremos algo más tarde, después de haber descansado en la fuente y habernos acercado al puerto de la Fuenfría. En este punto podemos ver Cercedilla y sus alrededores a la izquierda, y a la derecha el mítico Montón de Trigo, con la calzada romana a su falda.

Es agradable beber el agua fresca de la fuente, charlar con gente que es la primera vez que ves, y a la vez los temas son comunes: las zonas por las que hemos ido todos, y otras que no conocemos. La charla sirve para intercambiar recomendaciones.

De nuevo en marcha, desandamos un trecho y tomamos la Senda del Gallo, ahora en descenso unos minutos, para pronto volverse llana.

Es un camino más acorde con mis gustos. No hay nadie, solo los pájaros, y los pinos, llano, muy cómodo, a veces los troncos se cruzan, y las vacas dejan buena muestra de su estancia en este lugar.

Caminamos mirando al cielo, se están levantando nubes grises que no nos gustan nada, hasta que oímos a lo lejos un trueno. Poco podemos hacer, solo desear que la tormenta no sea fuerte, porque aquí no hay donde refugiarse.

Cuando estamos llegando a la pradera donde inciaremos el descenso al arroyo, el agua comienza a caer. Es una lluvia fina que nos moja y refresca. No me agrada, pero por un momento pienso en los 35 grados que se predecían para este día, y me alegro de recibir esta fresca lluvia sobre mis hombros.

El Montón de Trigo

Es en este punto donde tenemos la única complicación de la jornada. El camino por donde discurre la Senda del Gallo está marcado por puntos naranjas, y es justo en esta pradera, en el Cerro de Navalazor propiamente dicho, nuestro destino, donde desaparecen y hay que buscarlos.

La lluvia es incómoda, por lo que decidimos esperar al resguardo de un pino, cuyo tronco mitiga el agua que azota con el viento, y pasa de largo, nuestra espalda apoyada en él no recibe la intensa lluvia, lo que no impide que nos mojemos, pero algo menos.

Al rato, cesa la lluvia y comenzamos a buscar. Hay unas rocas que se asoman al barranco del Arroyo del Telégrafo, y desde él contemplamos el hermoso paisaje. Subimos a la parte más alta de la pradera, a la derecha de estas rocas, y allí están los puntos naranjas, indicando una fuerte bajada, que tomamos con cuidado de no resbalar por las mojadas piedras.

En poco rato estamos en el Arroyo, en un punto en donde se forma un remanso y podemos imaginar como es su caudal en épocas de lluvias y deshielo porque han construido una pasarela con troncos. Hoy no tenemos problema para cruzarlo, sobre una piedras esquivamos el agua y nos colocamos en la orilla opuesta donde retomamos la pista que nos trajo y regresamos al punto de partida entre pinos y helechos.

 

Agosto 2.003

M.R.B.M