Travesía del Puerto de Navacerrada al de Guadarrama-LA PEÑOTA-Hoy os invito a acompañarme por una ruta clásica de la Sierra de Guadarrama. Todos los que me conocéis, sabéis mi trayectoria en la montaña, mis muchos años en el dique seco, sin salir, y mi vuelta con más deseos que nunca de pisar estos lugares, pero con una buena merma de facultades. Ni los años ni los kilos son los mismos de hace treinta y pico años, y si a eso añadimos el mucho tiempo sin hacer ninguna actividad, pues se nota bastante.
Pero mi deseo de volver a la Peñota es tan grande, que me decido a ir con un cierto recelo, sabiendo que la terminaré, pero ¿como? Ahora, después de haber llegado, os puedo decir que la acabé muy feliz, muy muy feliz, como un reto cumplido.
Comenzamos la ruta en el Puerto de Navacerrada, con un cielo encapotado que no deja ver las cumbres. El camino hasta la Fuenfría lo hacemos muy rápido. Parece que el grupo tiene prisas por llegar... pero sí es cierto que la ruta es larga, unos 21 o 22 kilómetros de subir y bajar, por lo que no podemos demorarnos mucho.
Pasamos el collado de la Fuenfría y llegamos a Marichiva. No podemos ver los picos. A veces los dos primeros de Siete Picos aparecen entre las nubes, pero la cumbre del Cerro Minguete está totalmente cubierta. Mientras hacemos un alto, me llaman la atención las piedras cubiertas de liquen y musgo. Están preciosas. Ahora aún puedo dedicar un poquito de tiempo a hacer mis fotos. Pronto, el ritmo de la marcha me va a impedir recrearme en ellas. Se ha impuesto bastante rápido. A mí me cuesta seguirlo, principalmente (como siempre) en las subidas. Dado que los compañeros son muy buenos, no tengo apenas tiempo de recuperarme en las bajadas y llaneos, por lo que me conformo con ir rezagada, al final del grupo, sin perderlos.
Esta ruta era una de mis preferidas. Me paso el día recordando viejos tiempos. Ahora me siento muy contenta de repetir estos senderos, mi esfuerzo, mayor que entonces, me trae una buena recompensa. Podré decir adiós a estos picos, que es muy probable que no vuelva a pisarlos.
Subimos la Peña del Águila, en una pendiente muy rectilínea que la hace más pesada. Desde arriba podemos ver los recortados salientes de La Peñota. El día parece que quiere cambiar. Las nubes se están yendo. Queda una bruma que no deja ver con nitidez, pero al menos podemos ver los picos. La bajada al Collado de Cerromalejo es muy fuerte y pedregosa, pero esto no me asusta. Bajo bien, por un magnifico pina, como todos en Guadarrama. Cuando llego al collado mis compañeros más adelantados ya están subiendo a La Peñota...
¡No es posible! ¡Como van! Pensaba recuperarme en el collado, pero... ¡ala! ¡tooo parribaaa! Miro a la cumbre, a la subida por la loma redondeada, como un huevo de piedra y pinos. Sonrío y pienso ¡en la que te has metido! Ya no hay marcha atrás. Y de nuevo el recuerdo del último día, allá por el 1.975, Aquel día tuvimos que abandonar aquí, en este collado. Nos bajamos a Cercedilla. Desde aquel día tengo la espinita, el deseo de subir a la cumbre de La Peñota. Hoy, 32 años después lo recuerdo y le dedico este esfuerzo a quienes me acompañaban aquel día. Esfuerzo que es una satisfacción, un deseo...un reto...
Subimos por una pista pedregosa, empinada, casi recta, son pocos los recodos que ayuden a subirla. Me cuesta pero no pienso en ello. Ya veo el cielo por entre los troncos de los pinos y me reconforta. Por fin arriba. Una buena parte de mis compañeros ya están el al cumbre. Queda una recta final y unas rocas por trepar. Pero debo parar, me ha dado una bajada de azúcar y tengo que recuperarme. No tardo mucho en continuar y llegar a la cumbre central de La Peñota.
Para los que no la conocéis, debo deciros que La Peñota son tres cumbres. Algo parecido a Siete Picos, de hecho, antes creo que le llamaban Tres Picos. Como toda la Sierra de Guadarrama, la piedra es de granito. Grandes bloques que se amontonan unos sobre otros. Grandes precipicios por donde poder contemplar el valle de Guadarrama. El camino deja atrás la cumbre del primer pico, la hemos rodeado por la base y podemos verla desde este central, el más alto, 1.945 metros. Casi un 2.000. Le supera la Peña del Águila, de donde venimos, con 2.009.
La Peña del Águila la supera en altitud, pero no en belleza, al menos desde mi punto de vista. La Peñota, (o también Tres Peñotas) es recortada, agreste, con la suficiente fuerza como para ser reconocida desde muy lejos, desde el valle. Allí está cuando subes en el tren, o cuando desde la carretera te aproximas a la sierra. Es inconfundible. Hay puntos emblemáticos, y esta cumbre es uno de ellos.
Desde ella contemplamos la cuerda de La Mujer Muerta ( Pinareja, Peña del Oso, Pasapán) la Peña del Águila, por supuesto, y al fondo, el Montón de Trigo y el Cerro Minguete. El valle del río Moros entre la Mujer Muerta y nosotros y al lado opuesto las llanuras que llegan a Madrid. Estoy en la cumbre. No me lo puedo creer. No puedo explicar lo que siento. Es cierto que no es nada del otro mundo. Hay muchos que han subido mejor que yo, hay muchas cumbres mucho más difíciles, mucho más bonitas, mucho más... de todo, pero para mí ha sido un momento especial.
En este punto hacemos un alto para comer. Algunos descansan, otros siguen peñas arriba, no paran... al fondo vemos la otra cumbre, la última subida entre rocas.
Comienza el descenso por los apilamientos de granito. Un corto tramo más cómodo y de nuevo las rocas hasta superar el primer pico. Volvemos la vista atrás y nos recreamos en el camino andado.
El primer pico es igualmente un laberinto. Bajo los amontonamientos de rocas el precipicio y el valle de Cercedilla al fondo, Aquí piedras, musgo y matorrales rastreros. Y por supuesto, el cielo más cerca...
El resto de la ruta es mucho más cómodo. Subidas y bajadas poco importantes que a estas alturas parecen más fuertes por el cansancio acumulado. Atravesamos el collado de Matalafuente, subimos al cerro del mismo nombre, el collado y el cerro del Arcipreste... un subir y bajar continuo con algún llaneo que nos ayuda a recuperarnos.
Casi al final de la ruta, aparecen las Peñas del Arcipreste. Este lugar tiene inscripciones cinceladas en la piedra en recuerdo del Arcipreste de Hita, y según me cuentan una copia del Libro del Buen Amor, en un cofre. No nos acercamos a ellas. Esto lo dejamos para otro día. Continuamos caminando por el pinar del cerro de La Sevillana, el último por hoy, y llegamos al puerto de Guadarrama o de el León. Estoy cansada. Pero muy feliz. Y como soy incorregible... ¿Quién pensó en no volver a la Peñota? Desde Tablada es mucho más cómodo. Podemos ir al revés, llegar a Cerromalejo y bajar a Cercedilla. Todo es posible... ¿Quien sabe?
El Puerto de Guadarrama (1.511 m) es uno de los puntos de comunicación entre Segovia y Madrid, una de las formas de atravesar la sierra. Este puerto fue abierto al tráfico en tiempos de Fernando VI. Este rey colocó en él un león, como ornamentación. De ahí que se le conociera como Alto del León. En época franquista, en la Guerra Civil, un grupo de soldados de Franco, llamado Los Leones de Castilla, libraron batalla en este lugar, y en honor a ellos, se le renombró como Alto de los Leones de Castilla, o Alto de los Leones. Todo esto da lugar a confusiones, puesto que solo hay un león. Una vez terminada la dictadura, muchos lugares han recuperado sus nombres originales, y entre ellos este que vuelve a ser el Alto del León. Esto es lo que me han contado, y creo que es real.
M.R.B.M. |