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A la Ducha de los
Alemanes por la Pista de los Campamentos
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ROBLES OTOÑALES
RODEANDO CERCEDILLA
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No hace muchos días
que visitamos la Ducha de los Alemanes. No es nuestra intención
volver hoy a ella. Pero a veces cambiamos de opinión de un
momento para otro, y siempre que haya consenso, como está
tan de moda decir ahora, se cambia el itinerario y resulta una jornada
preciosa, imprevista, en la que la amistad está por encima
de todo.
Comenzamos a caminar tarde.
No teníamos intención de hacer otra cosa que no fuera
un agradable paseo. Después de un animado viaje en tren y
tomar un delicioso café con porras en Cercedilla, comenzamos
a subir suavemente por la Pista de los Campamentos. Es una forma
de evitar la pesadez de la carretera que une la estación
con Las Dehesas. Algún kilómetro más pero por
lo agradable del paseo merece la pena.
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Durante los aproximadamente
seis kilómetros que unen Cercedilla con Las Dehesas por la
Pista de los Campamentos, nos cruzamos varias veces con ganado vacuno,
tan curioso como este que os muestro. No eran todas grises, pero
si alguna que otra. Otras con el lomo anaranjado, como si acabaran
de venir de la peluquería las muy coquetas.
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Pero no fueron los únicos
animales que nos encontramos en este camino. Los burros, los tan
poco reconocidos animales que tanto servicio nos han dado a los
humanos y tan raros hoy en día. Allí estaban. El burrito
negro, un Platero de diferente pelaje, que me miraba fijamente hasta
que me vio intentar eternizarle con mi objetivo. Se refugió
miedoso en su madre.
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A ambos lados encontramos en primer lugar
los robles, que en esta época se vuelven de un precioso
color ocre. Más adelante son los pinos los que invaden
la zona. Justo en la encrucijada donde debemos girar para dirigirnos
al Hospital y de él a Las Dehesas, aparece este hermoso
ejemplar de chopo. Siento debilidad por los chopos, aún
a sabiendas que los hay mucho más hermosos. No es comparable
con las hayas, los arces, los castaños... pero el chopo
es un árbol que me atrae enormemente, por su variedad de
tonos a lo largo de las estaciones, gris blanquecino en invierno,
cuando se desnuda y muestra su esqueleto esbelto. Color miel brillante
en primavera, verde tierno en verano y amarillo encendido en otoño.
Su sombra es fresca, y es movimiento de sus hojas es muy agradable
por la suavidad con que lo hace.
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Llegamos a la pradera cercana al aparcamiento
y la sorpresa nos espera. Algo pequeño nos llama la atención.
Algo tan bonito como esto que os muestro. Son unas láminas
finas, irisadas, como las gorgueras cervantinas. Son pequeñas,
comparadlas con los tréboles que las rodean. Pero preciosas.
Han sido bastantes las personas que nos
hemos encontrado con sus cestos buscando setas. Nuestro tema de
conversación irremediablemente versa sobre tan rico manjar
y nuestros ojos buscan en vano alguna comestible. Solo algunas
agrupadas, pequeñas y algo ajadas y por supuesto no comestibles.
Como podéis observar nuestra caminata de hoy es un paseo
placentero más dedicado a la observación de la naturaleza
que a hacer senderismo real. Pero todo se andará, como
se suele decir.
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SENDA VICTORY
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| Llegamos al punto en donde debemos decidir
por donde continuar y alguien mira el reloj. Es tardísimo.
Tanto recreo visual, tanta tranquilidad, nos han retrasado demasiado.
Después de intercambiar opiniones, calibrando la hora y lo
encapotado del cielo, la nube negra y apretada que se va acercando
desde la Fuenfría, decidimos ir a algún sitio cercano.
Lo mejor, la Ducha de los Alemanes. Ninguno de mis compañeros
la conocía, y yo estuve encantada con el lugar el día
que lo conocí. No hay duda, allá vamos. Pero como ya
me ha ocurrido en otras ocasiones, vuelvo a desorientarme. Tomamos
un tramo de la Calzada Romana, sobrepasamos la bifurcación
que se dirige al Mirador de los Poetas y continuamos subiendo por
el suelo enlosado de redondeadas piedras. Algo me resulta extraño.
No recuerdo esta zona y me detengo a consultar con los amigos. Por
unanimidad decidimos seguir. |
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PRIMERA CASCADA
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No muy lejos llegamos a
una pradera (según he sabido después se trata de la
Pradera de los Corralillos) en donde un panel nos indica el camino.
Estoy completamente desorientada. El panel me dice por donde seguir
pero no estoy contenta conmigo misma. Estaba segura de saber encontrar
el camino...
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CASCADA EN EL ARROYO
NAVAZUELAS
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Abandonamos la pradera por
una pista que en no mucho tiempo nos lleva a un puente del que sale
una senda. Allí está el panel que nos indica que la
Ducha de los Alemanes se encuentra a 400 metros. Me alegro pero
sigo confusa. No es por aquí por donde yo estuve. Pero pronto
reconozco la Senda Victoy, la hermosa cascada que se abre en finos
hilos de agua, y más arriba, detrás de las musgosas
piedras, el lugar donde otra cascada se cobija bajo un tejo. Allí
donde comimos no hace mucho otro agradable día. Como entonces
hoy también el cielo está muy cerrado, muy gris, y
hace frío.
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DUCHA DE LOS ALEMANES
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Según nos explica
un folleto que nos dieron en el centro informativo, (cuando acabamos
la ruta...) la Ducha de los Alemanes es un paraje y no una cascada
solo. Realmente es un paraje delicioso. El arroyo de la Navazuela
discurre por un terreno rocoso, por el que se precipita en varias
cascadas, rodeado de musgos, helechos y algunos tejos, que parece
que han escogido el mejor lugar, junto a los saltos. De todos modos,
sea el paraje o la cascada, es esta la que parece ser que todo el
mundo reconoce como la Ducha de los Alemanes.
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Muy próximo a la
Ducha de los Alemanes, la senda Victory hace un recodo y un un pequeño
puente de madera salva el río. Por esta senda podríamos
continuar hasta los Miradores de los Poetas que era nuestra primera
intención. Pero el tiempo no está seguro. Hace frío
y es tarde. Todos nos sentimos suficientemente satisfechos con el
paraje en el que estamos y comenzamos el regreso.
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Volvemos pasos atrás
por la senda encaramándonos de vez en cuando a las suaves
rocas. Buscamos un sitio donde comer a resguardo. El vientecillo
es frío y cortante, hay que buscar un sitio guarecido.
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ARROYO DE LA NAVAZUELA
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Este lugar no es del gusto
de todos. Alguien quiere quedarse, alguien quiere bajar más.
Seguimos buscando junto al arroyo, sin dejar de caminar. Es un lugar
precioso. Encontramos el acebo de verde intenso y brillante que
me demuestra que estoy en el buen camino. Ya no tengo dudas. Ahora
les anuncio lo que vamos a ver después y acordamos parar
en la pradera de la Fuenfría, apoyadas las espaldas en las
rocas, donde el vientecillo no nos molesta.
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Cuando reanudamos la marcha,
los comentarios se refieren a lo hermosas que son las cascadas que
acabamos de ver. Aún les queda el postre. Siguiendo la senda,
encontramos unas rocas en el camino. Sonrío sabiendo la sorpresa
que les espera. El ruido ya anuncia algo de lo que hay y Susana
comenta que por allí debe haber otra cascada...
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Por supuesto que hay otra
cascada. La más grande. La del Tirón de la Raíz.
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La sorpresa es unánime.
La cascada son realmente dos. Cae con fuerza. Nos salpica con
sus gotitas frescas, forma espuma blanca y golpea con fuerza la
piedra en la que se rompe.
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Cruzamos al otro lado del
arroyo, nos acercamos, nos alejamos, "bailamos" a su alrededor
como las mariposas bailan alrededor de las flores...
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¿COMO ESTARÁ
EN DÍAS DE NIEVE?
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Estamos felices. La naturaleza
nos llena y nos hace bromear de diferentes maneras...
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PUENTE DEL TIRÓN
DE LA RAÍZ
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Continuamos el camino entre
pinaza, helechos marchitos y granitos cubiertos de musgo. A poca
distancia está el puente del Tirón de la Raíz.
¡Que nombre tan extraño! Pero es así como figura
en las guías y los mapas y siento curiosidad por saber el
origen.
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SENDA DEL CAMINO DEL
AGUA
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Hoy no estamos muy animados
a caminar por la carretera. Llegamos de nuevo al aparcamiento y
atravesamos las praderas para seguir por una senda marcada con círculos
azules, la senda del Camino del Agua. Está muy oscuro, No
es tarde pero la capota de nube gris hace que parezca el crepúsculo.
Es delicioso caminar con tan suave luz, junto a un arroyo cristalino.
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ARROYO DE LA VENTA
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El Camino del Agua discurre
junto al Arroyo de la Venta. Este paraje del valle que rodea a Cercedilla
es un lugar maravilloso. Son numerosos los riachuelos que lo atraviesan,
es por eso que sus praderas son tan agradables y los árboles
crecen a sus anchas. Este camino es otro lugar a descubrir, espero
que no tarde mucho en hacerlo.
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ARROYO DE LA VENTA
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La luz es poca, y bajo la
bóveda de los pinos penetra aún menos. El lugar es
realmente precioso. Acabamos junto al Centro de Educación
Ambiental, en donde nos dan unos planos y algo de información
que realmente me viene muy bien. Ya tengo retos que cumplir, senderos
por descubrir o repetir, y lugares en donde dejar que mis sentidos
se llenen de paz.
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La mayor satisfacción es que he pasado
un buen día y mis amigos han quedado contentos. Todos decimos
que hay que repetirla. Gracias a Carlos por enseñármela.
;-)
Noviembre 2.005
M.R.B.M.
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