A las cascadas del Purgatorio

Han sido varios los intentos que he hecho de llegar a la cascada del Purgatorio, casi todos infructuosos. Por algo la cascada grande, la primera, se esconde entre dos paredones profundos, muy escarpados, que dificultan su acceso.

Cortado en los Riscos del Purgatorio por donde se precipita el Aguilón

En mi primer intento, casi sin saber el recorrido, comenzamos bajar al Arroyo Aguilón por un cortafuegos, cercano al puerto de La Morcuera. Casi lo conseguimos. El hecho de desconocer totalmente que era en realidad lo que buscábamos, nos hizo estar sobre la propia cascada y no verla. Oíamos rugir el agua, pero allí quedó, escondida. Solo pudimos llegar a la más baja y pequeña, la que tiene el acceso más fácil.

Cascada del Purgatorio. La más pequeña.

Un segundo intento, esta vez por un camino marcado, nos llevó a ver la cascada a lo lejos y comprender un poco por qué nos resultaba difícil de encontrar. En otras ocasiones hemos pasado jornadas de verano en el Arroyo Aguilón, disfrutando de sus pozas y su privilegiado entorno, pero sin ni siquiera intentar llegar a ella.

Praderas cercanas al nacimiento del Aguilón. En primer plano el Arroyo Najarra

Hoy, por fin, he llegado a la cascada.

La ruta que hemos seguido esta vez es un tanto atípica. Comenzamos en el puerto de La Morcuera, y tomamos la subida en sentido opuesto a las cascadas. Vamos a hacer una ruta algo montañera... Acometemos la subida a las últimas estribaciones de Cuerda Larga.

Cabeza Mayor, desde el cortafuegos que utilizamos para bajar el primer día.

Llegamos al collado de La Najarra, con unas magníficas vistas de La Pedriza y al lado contrario Peñalara, Dos Hermanas y el cordal de los Montes Carpetanos, Somosierra e incluso la Sierra de Ayllón. Solo estas vistas merecen el esfuerzo de la subida que no se detiene en este collado sino que continúa hasta la cumbre de Bailanderos. Igualmnte, desde aquí podemos apreciar la profundidad del cortado de los Riscos del Purgatorio.

Collado de La Najarra (Cuerda Larga) Al fondo Bailanderos

No faltan otros alicientes que hagan atractiva la ruta. Las cabras que últimamente han hecho de La Pedriza su lugar preferido, han llegado hasta aquí. La ruta promete disfrutar a tope de este día soleado, pero a la vez frío en la cuerda. A lo lejos vemos las cumbres que conservan la nieve caída en los pasados días. Hay piornos y enebros rastreros que ponen la nota de color, aunque la hierba que probablemente comenzó a brotar en los soldados días de abril, esté algo pálida por los últimos fríos.

En Bailanderos

Desde la escarpada cumbre de Bailanderos, comenzamos a bajar monte a través hasta llegar a la pista que viene de la Morcuera. Ahora nos incorporamos al camino normal de esta ruta, y llegamos, por un sendero que se separa a nuestra derecha, hasta el Arroyo Aguilón.

En nuestra bajada de Bailanderos atravesamos un tramo muy pantanoso y herbáceo. Este lugar con otros similares de la zona, dan inicio al Aguilón.

¡¡¡Comienzan las pozas!!!

Atravesamos un pinar por un camino cómodo que dura poco. Llegamos al cauce del Aguilón, no muy ancho, que forma preciosas pozas y algún que otro salto bastante espectacular. Un estrecho sendero se abre paso entre rocas de granito, o mejor dicho gneis, a veces esculpidas por las aguas, a veces puntiagudas.

Nos deleitamos con el paisaje que hoy está sin flores, pero recuerdo otros días de primavera-verano, en donde los jacintos, narcisos y retamas ponen un color intenso alrededor de las piedras.

No tardamos en llegar a las cercanías de los Riscos del Purgatorio.

El Aguilón no es ancho, pero si precioso.

Para alcanzar la altura donde poder ver la cascada, tenemos que cruzar el río. Hoy viene muy crecido y hay que descalzarse para hacerlo. El agua está muy fría, lo cual es un alivio para los pies, algo ardientes por la caminata.

El camino está bastante bien marcado, y sube decididamente hasta el risco. Algún paso algo estrecho, pero sin dificultad que merezca reseñarse, nos lleva al mismo borde desde donde la cascada se nos muestra al completo.

El río se dirige a formar la cascada...

Abajo, forma una bonita poza. Me pregunto si habrá alguna forma de llegar a ella. Alguien me ha comentado que hay pasos dificultosos para llegar a la cascada. Yo, hoy no los he encontrado. Puede que estén en la bajada a la poza. Uff, otro reto más, otra vez preguntar, investigar... Pero esta vista del Aguilón cayendo, ya es un premio.

... y se despeña en esta espectacular caída.

En una piedra cercana al camino, un lagarto toma el sol. Él seguro que llega a la poza sin problemas, y me da envidia...

Precioso lagarto

Reanudamos la marcha, por una bajada bastante empinada y pedregosa, hasta llegar a unas praderas donde el camino se ensancha y nos conduce al río. Al llegar a él, el sendero forma una T. Tomamos el tramo que asciende y llegamos a la segunda cascada, la más pequeña, la que pudimos ver el primer día y a la que se llega sin dificultad.

Los saltos cerca de Las Presillas

Retrocedemos siguiendo el curso del río, y ya sin pérdida, pero con el deleite de los saltos y pozas del Aguilón, llegamos a la zona de Las Presillas. De ahí continuamos al Monasterio de El Paular, dando nuestra ruta (muy montañera) por concluida.

Monasterio de El Paular

M.R.B.M