Peñalara


Zigzagueando por Cotos

No siempre las cosas salen como están previstas. Este verano es insoportable, las temperaturas rondan en Madrid los cuarenta grados a la sombra, y hoy que han bajado, tenemos amenaza de tormenta, pero aún así nos vamos a Los Cotos, pensando hacer una ruta de 18 kmts. aunque con dudas de poderla terminar.

 

 

Praderas en Cotos. Al fondo Valdemartín

Con el fin de acortarla un poco, decido combinar la salida de otra y ahorrar al menos unos 3 kmts. Nos dirigimos al final del segundo aparcamiento de Los Cotos, y buscamos un sendero que surge muy cercano a la carretera, tomando la bajada con la vista de Cabezas de Hierro al frente.

El camino se pierde en una pradera por la que en otras épocas más lluviosas debe haber una zona pantanosa, hoy la atravesamos sin problemas y llegamos a un arroyo por cuya margen izquierda volvemos a encontrar el sendero.

Al comienzo la bajada no es fuerte, pero poco a poco se va haciendo mas repentina, y me hace meditar sobre el regreso, que hay que hacerlo por aquí.

Llegamos al arroyo Guarramillas. A pesar del seco estío, baja con agua suficiente como para saltar entre rocas y mantener la vegetación algo verde. Cruzamos por un puente y tomamos la primera pista que sube a nuestra derecha. Este es nuestro error, deberíamos haber continuado a la izquierda. La pista en principio no es mala, pero al poco se vuelve muy empinada, recta y de mal firme.

El río Guarramillas


A pesar de no ser una subida cómoda, la proximidad al río y el hecho de caminar a la sombra del pinar mitigan la fatiga de la subida. Ya casi al fin de la pista, nos damos cuenta de nuestro error y decidimos no regresar, alargaríamos en exceso el recorrido, y vemos posibilidad de hacer otro itinerario.

Sabemos que si seguimos subiendo acabaremos en las praderas del refugio del Pingarrón, y continuaríamos por el sendero que surge al acabarse la pista.

El sendero es precioso, se aproxima al río y de vez en cuando lo cruza, dejando ver el correr de las aguas. El desnivel es fuerte y las rocas abundan en el cauce.

Se suceden los saltos y las pozas, alguna lo bastante grande como para pensar en un baño. En ella cae una cascada que se abre entre dos grandes moles de piedra, entre arbolado de ribera. Por un momento me alegro del error, todo esto es precioso y me lo habría perdido. Nunca pensé haber entrado en este lugar.

Llegamos a la pradera que hay algo más abajo del refugio. Cruzamos el arroyo por un puente de madera y tomamos otro sendero que sube, el que deberíamos haber tomado para hacer la ruta pensada.

Ahora solo tenemos intención de pasar un día agradable por esta zona. Por otra parte nos tranquiliza estar cerca del coche porque las nubes por las cumbres de Cabezas de Hierro son grises y compactas .

Este sendero discurre a media ladera, entre pinos, siempre con la vista de alguna de las cuerdas, a la izquierda, entre los árboles, se asoman de vez en cuando Dos Hermanas y Peñalara.

Salto del Guarramillas

Al frente, cuando el sendero hace un giro, las cumbres de Cabezas se muestran cercanas, preciosas, podemos ver los míticos tubos y los salientes de las laderas. El camino se bifurca en dos y tomamos el que baja, para cruzar al poco el arroyo de Las Cerradillas.

Después de una fuerte bajada y cruzar por dos o tres puentecitos de madera, encontramos una pista, que nos conduce a otro puente, junto a una casa de madera que parece ser un refugio. Es aquí donde deberíamos haber llegado esta mañana.

La pista baja al arroyo Guarramillas, y deberíamos tomarla y regresar, pero las nubes parecen que no van a dar problemas, así que decidimos continuar por la que traíamos, que al poco se bifurca en dos. Nosotros tomamos la que cruza el río, y seguimos un cómodo paseo, rodeados de pinos albares, de anaranjados troncos, altos y erguidos. Por aquí pasan muchos excursionistas, van muy decididos, seguros de a donde se dirigen, bien es cierto que la pista no deja lugar a dudas. Sigue el curso del río Guarramillas o Angostura, y va hacia Rascafría, encontrando a su paso pozas y saltos que merecen ser vistos.

Pino silvestre o Valsaín

 

 

No ha pasado mucho rato cuando encontramos una pista que sube en dirección a la carretera. Decidimos tomarla, hoy estamos en plan "explorador", no sin antes haber comido y descansado a la sombra de un pino.

El día ahora es muy bueno, fresco, y el sol juega al escondite con las nubes. Parece que la amenaza de tormenta se aleja.

La subida por esta pista es comodísima y muy corta. Pienso en la fuerte pendiente del descenso de la mañana y me alegro, pero con reservas. Sé que me quedan dos kilómetros de asfalto, aunque al final no serán tan pesados como me suponía.

Durante la subida por la carretera hacia Cotos, las vistas son preciosas, cuando bajamos en coche no apreciamos lo hermoso de este lugar.


 

 

Agosto 2.003

M.R.B.M.