MI DESVÁN

¿No habéis sentido a veces el deseo de aislaros del mundo, dejar vuestra alma al desnudo, fuera de las miradas intrusas y romper en mil pedazos vuestro entorno?

Pues el mejor lugar para hacerlo es EL DESVÁN

Y me diréis: Afortunados quienes tienen desván para poder hacerlo.

No es tan difiícil. Solo un rinconcito de vuestra casa, un pequeño escritorio, una pantalla de ordenador... y listo. Ya tenemos nuestro desván.

Y a veces, esos momentos íntimos tienen un resultado que, sin saber como, deseais que todos conozcan, y a pesar de la impureza de nuestra alma desnuda, queremos mostrarlos.

Os invito a traspasar la puerta de mi desván, y os pido perdón por si a veces resulta... algo pasado de moda, cursi o ñoño, porque tened en cuenta que, sobre todo, son palabras salidas de un sentimiento tan triste como es la soledad.