Selva de Irati y embalse Irabia
La ruta de hoy es un magnifico paseo por la llamada Selva de Irati.
Nos adentramos en el espeso bosque para disfrutar del contacto con hayas,
arces, avellanos... un paseo realmente botánico.
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Bosque de hayas
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Bosque de hayas y sotobosque de helechos
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Comenzamos junto a la ermita de de Ntra Sra. de las Nieves, después
de haberla visitado y admirado su ingenuidad y profusión de murales,
en los que aparecen las imágenes de otras ermitas del contorno.
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Comienzo de la ruta. Las hayas lucen su colorido
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Caminamos junto al río Irati que desde el comienzo se abre paso
entre roquedos y hayas que ya visten su color otoñal. Los primeros
kilómetros los realizamos por una pista y podríamos decir
que rayan el aburrimiento, a no ser que seamos amantes de estos bosques
y consigamos ver el encanto de esta espesura, en donde solo vemos hayas
cerrando el cielo, alargando sus ramas como si quisieran abrazarnos.
Por mi parte, siento que es un lugar mágico que me agarra el
alma.
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Arce rojo
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Arce amarillo
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Es una sombra constante llena de frescor y humedad. Muchas hayas están
aún verdes, con algún cambio hacia el amarillo. Pero entre
ellas, de vez en cuando un intenso color rojo nos llama la atención.
Son los arces.
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Haya, abeto y arce
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Hayedo
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Los bosques en esta selva a veces son exclusivamente de hayas, otras
se mezclan con abetos y arces, lo que supone un colorido indescriptible.
Pienso que tenemos la idea de que son las hayas las que se vuelven rojas.
Lo que observo es que este árbol no es el más rojo del
otoño. Son los arces, los servales y los cerezos silvestres los
que tienen más intensidad de color.
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Embalse de Irabia
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Embalse de Irabia
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El río nos acompaña en todo momento. Junto a él
un bosque de hayas muy puro en cuyo sotobosque no crece nada. Es una
alfombra parda de las hojas caídas el pasado otoño. Aún
persisten crujiendo cuando las pisamos, es su queja. Esperan las del
nuevo año para formar el fértil suelo donde crecerán
nuevas hayas.
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Grosellas en un tronco de avellano.
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Bayas de zarzas y rosales
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El camino a veces se limita con roquedos por donde otros árboles
consiguen crecer y poner su color. Así llegamos al embalse de
Irabia y todo cambia. Se abre el bosque y las aguas dan luz en el entorno.
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Setas en un tronco caído
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Hoja de arce
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Hojas de avellano y parra silvestre
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Es un descanso nos adentramos de nuevo en un bosque más salvaje
y variado. Ahora no hay pista sino un sendero bien trazado que sube
y baja a su antojo. Las oscuras laderas de hayas cobijan rocas cubiertas
de musgos, troncos caídos donde crecen las setas, a veces es
en el suelo donde se forman rodales blancos y rosados. Parece que estamos
viviendo un cuento de hadas.
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Arces
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Musgo en las rocas
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Nuestro camino atraviesa una fuerte pendiente por donde corren arroyos
semiocultos con hojas pardas. Nos llaman la atención las amarillas
hojas de los arces en el suelo sin que podamos verlos. Por fin aparecen
junto al camino. Son muy hermosos. Están completamente encendidos
por miles de luces de hojas al sol.
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Enredadera
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No hay grandes paisajes que admirar este día. Solo observar
y observar esta diversidad uniforme. Llegamos a una pradera inclinada,
un claro en el bosque que se asoma al río, en cuya orilla crecen
los avellanos. A partir de aquí las hayas son menos frecuentes.
Dejan paso a estos árboles, y a los arces. Ahora caminamos junto
a la tapia de una conducción de agua, por un lado la piedra,
por otro multitud de colores. Los arces ya se vuelven rojos, se mezclan
con los amarillos y los que aún conservan su color verde.
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Cerezos silvestres
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Encontramos los endrinos, esos arbustos tan apreciados en Navarra,
que con sus morados frutos nos deleitan en el conocido pacharán.
Aparecen las zarzas cargadas de bayas rojas y negras, y en un momento
una enredadera de frutos intensamente rojos y brillantes que según
me dicen son grosellas.
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Hojas de hayas amarillas
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Avellanos
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Así, caminando entre naturaleza pura, llegamos a Orbaizeta.
Creo que si merece la pena que os cuente esta ruta es por su valor botánico,
que aunque yo no sea experta en este tema, sí puedo mostraros
estas imágenes encantadoras y despertaros el deseo de verlas
in situ. Es un juego de colores y luz tan intenso que merece la pena
vivirlo. Espero que os guste.
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¿Qué es?
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Octubre. 2.005
M.R.B.M.