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Subida al Pozo de las Lomas

Laguna del Pozo de las Lomas

Podríamos decir que la Montaña Palentina permanece oculta tras la merecida fama de los Picos de Europa, tan conocidos por todos, pero que injustamente restan atención a otros puntos no menos importantes, como los que nos ocupan.

Al pie de Peña Prieta, aparecen estos montes de la provincia de Palencia, laderas sur de la cordillera Cantábrica, agrestes, hermosos, alcanzando más de 2.000 metros, rondando los 2.500, lo que les sitúa en un escalón muy alto.Las principales alturas comparten territorio con León y Cantabria, entre ellos encontramos el Espigüete, el Pico Murcia, y Peña Prieta, siendo el Curavacas ((2.524m) el único totalmente palentino, y de algún modo esto supone que Palencia sea menos nombrada, a pesar de que una cara de estos montes le pertenezca.

Hoy nos dirigimos a una zona de las más hermosas aunque nos quedaremos sin cumbrear las altas cimas. Nuestras limitaciones nos lo impiden.

En el valle el pueblo de Cardaño de arriba, Al fondo el Espigüete

El Pozo de las Lomas es una laguna glaciar en el centro de un circo de la era cuaternaria. Con una altitud de algo más de 2.000 metros, la laguna aparece bajo las Agujas de Cardaño. Tras las Agujas se esconde el pico Peña Prieta, y el Tres Provincias, que desde este punto no podemos ver.

Comenzamos a caminar en el pueblo de Cardaño de Arriba, por la pista que sale junto al aparcamiento.

Camino y retama

A nuestra derecha el Arroyo de las Lomas nos acompañará durante un buen tramo. Por la otra orilla las praderías se suceden y poco a poco comienzan a verse las cumbres que se aproximan al Alto del Ves.

El paseo es muy cómodo, por una amplia pista, algo pedregosa, bordeada de retamas cuajadas de flores, altas, amarillas, olorosas... Pasamos junto a un desvío en el que nos indican un sendero que se acerca a las cascadas del Ves.

El Ves es un monte emblemático en estos entornos. Muy cercano al Curavacas, abriga lagunas o pozos, y cascadas que se despeñan a lo largo de la ladera formando lo que llaman las Escaleras del Ves. Se precipitan, en el lado opuesto al que nosotros estamos, hacia el valle de Pineda, hasta el río Carrión.

 

Pico Murcia y Peñas Malas

Las que indican en este desvío son inferiores, no tan espectaculares.

Al poco podemos verlas. Desde casi el collado del Ves, un arroyo se despeña vertiginoso, entre rocas recortadas. No baja con mucha agua. Este año ha sido seco, pero se adivina como debe estar en épocas lluviosas: impresionante.

Sabemos que hay otra suta que nos lleva hasta ellas y el collado. Habrá que hacerla otro día.

Ya podemos contemplar el punto al que nos dirigimos. Las Agujas de Cardaño se destacan al fondo recortando el cielo. Son inconfundibles.

Agujas de Cardaño. Al fondo, la laguna del Pozo de las Lomas.

Cruzamos el río y comenzamos una ascensión más pronunciada que nos lleva a una gran pradería rodeada de cumbres. Nos estamos introduciendo en un circo rodeado de las mayores alturas. Al fondo el Espigüete, destacando del resto por sus blancas laderas al que le sigue el Pico Murcia, más afilado.

Ya se acerca la cuerda a la laguna sin que nosotros sepamos realmente su situación. Nuestra inexperiencia no consigue situarla, solo sabemos que está bajo las impresionantes agujas, y caminamos tratando de adivinar el punto exacto sin conseguirlo.

El arroyo de Las Lomas corre atravesando las praderas, saltando en cascadas dibujando una linea azul en el valle donde las vacas pastan apaciblemente. Estamos en el Alto de la Lomba.

Arroyos del Ves

Hacemos un alto, nos tumbamos en la fresca hierba, y dejo que mi imaginación vuele arrastrada por la brisa que viene del alto de Peña Prieta. Siento como si me llevara acariciando las retamas, en suave descenso hasta el valle y me dejara subir por las cumbres, tocando el cielo, hasta las crestas de las Agujas.

A mi izquierda la cumbre del Curavacas y el Alto del Ves. Al fondo, el valle limitado por el Espigüete, el Murcia, y según giramos la vista el Peñas Malas, hasta llegar al Alto de las Lomas y las Agujas de Cardaño y seguir por el Alto de Fuentes Carrionas y el del Tío Celestino.

Pasaría en esta situación el resto de mis días. La paz es inmensa, si existe la gloria debe estar en este punto. No cierro los ojos, los quiero llenar de estas imágenes, embriagarme de sensaciones de sosiego que me alejan de mis últimas incertidumbres y sufrimientos La calma me invade. Mis ojos se llenan de lágrimas que trato de impedir y sin poder evitarlo recuerdo...

Tratando de recuperarme pienso en otras cosas, en esa hierba cercana, en las olorosas retamas, en el arroyo que corre... y me levanto dispuesta a continuar ascendiendo en busca de esa laguna esquiva que consideramos cercana y que nunca aparece.

 

El pico Curavacas y el Alto del Ves

Una loma esconde otra, parece el final y no lo es, el sendero sigue serpenteando, sigue subiendo entre peñascales, sigue mostrando el río en sus saltos por los roquedos, las praderías empapadas, la hierba mullida, y las Agujas al fondo, siempre al fondo... sin alcanzarlas... tanto es nuestro deseo de llegar que parecen inaccesibles.

De nuevo tanta belleza me invade, me llega hondo y despierta sentimientos que no puedo dejar aflorar. Me cuesta olvidar, y decido que vengan conmigo, que caminen a mi lado, que no duelan y me acompañen en este último tramo, el más hermoso del día.

 

El Espigüete y el Pico Murcia

El camino gira de pronto, sube unas piedras, se acerca a unos neveros por donde se derrite la nieve y allí aparece, escondida, arropada por rocas de épocas muy remotas, de épocas en las que el hombre ni siquiera existía. Es de un azul intenso, transparente...

 

Alto de las Lomas, Agujas de Cardaño, Alto de Fuentes Carrionas y Alto del Tío Celestino

Bajamos junto al arroyo y nos sentamos en la hierba empapada en agua. El fondo se aprecia sin dificultad. Está rodeada de gencianas, y allá al fondo, por donde un caminillo nos lleva al desagüe , una mata de dorados ranúnculos crece dentro del agua.

Alto de las Lomas y Pozo de la Lomas

Desde el punto donde la laguna vierte las aguas al Arroyo de las Lomas, la vista es impresionante. De nuevo las cumbres altas, el circo completo, solo tenemos que girarnos poco a poco, hacer un círculo y mirar...

Al fondo de las Agujas, se adivina una cuerda que bien pudiera ser de Peña Prieta, pero está escondida. Solo los que acostumbran a visitar estos lugares saben bien de qué se trata.

Nosotros solo sabemos que a la derecha de las agujas está el Alto de las Fuentes Carrionas y junto a él, el Alto del Tío Celestino, así lo dice nuestra guía, y nosotros debemos fiarnos de ella.

Decidimos regresar, no podemos quedarnos aquí, y comenzamos el descenso por el mismo lugar, saboreando de nuevo la paz de estos lugares. Ya en el valle, cambiamos la ruta, cruzamos el río por el puente más cercano al pueblo y nos aproximamos a él por las praderías que vimos esta mañana. Al fondo, aparece la espadaña de la iglesia, como broche final de esta inolvidable jornada.

 

 

Junio 2.005

M.R.B.M.