VALLE SAGRADO DE LOS INCAS

Valle Sagrado desde un mirador cercano a Pisac.

 

¿Cómo me atrevo a hablar de algo tan mágico, tan especial, tan mitológico, tan sagrado…?

Lo primero que debo hacer es pedir perdón a los peruanos por los posibles errores que cometa, pero creo debo contaros lo que he visto en mi visita, unido a lo que he leído y oído. A mis lectores les queda investigar y criticar mis fallos.
¿Qué es el Valle Sagrado de los Incas? Una tierra fértil, que partiendo de la desértica cordillera donde se asienta Cuzco, se abre camino entre montañas hasta llegar a la zona de ceja de la selva, a Machu Picchu.

Valle Sagrado desde el tren


Las leyendas que dan vida al Valle Sagrado, casi siempre se basan en hechos reales magnificados y divinizados. Los dioses, héroes, grandes hombres… tienen entre ellos una unión, un paralelismo que es uno de los ejes principales en la cultura inca. Todo se mueve en paralelo, el sol-la luna, el cielo-la tierra, el oro-la plata, el Inca: dios-hombre

Valle Sagrado. Por estas montañas discurre el Camino del Inca.

 

Todo tiene un comienzo, un dios principio del mundo. En el pueblo inca, este dios era Wiracoha. Un dios surgido de las aguas, que creó el cielo y la tierra. Su personalidad es muy similar al dios cristiano. Igual que él, creó el mundo partiendo de la nada, de la oscuridad, e igual que él, castigó a los hombres con un diluvio. Pasado este, nuevamente deseó recrear el mundo, pero ahí se separa de nuestra religión.

Montañas que rodean el Valle Sagrado, vistas desde el tren.


Comienza la leyenda en el lago Titicaca, de donde Wiracocha surge con resplandeciente forma humana, y crea el sol, la luna, las estrellas y todos los seres del firmamento, que solo cuando encuentran un vínculo en la tierra, un ser paralelo, adquieren poder. De nuevo este paralelismo que está siempre presente en la cultura inca. Igualmente envía a la tierra un mensajero, un héroe del que hablaré más adelante, y los hijos del sol, los Incas.

El río Vilcanota. Más adelante, pasará a llamarse Urubamba, a su paso por esta ciudad y por la zona de Machu Picchu

Los incas consideraban que sus grandes héroes, los creadores de su estirpe, eran seres especiales enviados de los dioses en busca de un lugar predeterminado, que sería reconocido por estos héroes cuando la Madre Naturaleza, Pachamama, aceptaba el lugar con señales como rayos, arcos iris, fuegos… que acababan convirtiendo al enviado en piedra en ese mismo lugar, el cual, a partir de entonces, se consideraba sagrado.

Faenando en el campo del Valle Sagrado. Al fondo Los Andes.

El Valle Sagrado es la consecuencia de uno de estos mitos. Cuando Wiracocha ordenó el mundo tras el diluvio y recreó los hombres, entre ellos se encontraba el primer Inca, Manco Capac, a quien le dio un báculo de oro y le ordenó fundar una ciudad.
Este, según cuenta la leyenda, fue engendrado por un rayo de sol, en el lugar conocido como Posada del Amanecer, en Ollantaytambo.

Artesanos salen al paso del tren para vender sus mercancías


Caminando desde este punto siguió el curso del río Vilcanota, hundiendo a su paso el báculo en la tierra hasta encontrar el lugar predeterminado, un lugar en donde el báculo se hundiera con facilidad. Llegaron a lo que llegó a ser Cusco, donde fundaron la más importante ciudad del imperio.

Otra leyenda paralela habla de cuatro hermanos y cuatro hermanas, cuatro parejas, que después de quedar tres de ellos eliminados en diversas circunstancias, queda el primer Inca, Manco Capac. Es una larga historia. Os recomiendo investigar sobre ella. Es muy interesante.

El río Vilcanota. Junto a él el tren que lleva a Aguas Calientes.

Casi todos los fenómenos naturales, así como los astros, constelaciones o cualquier otra cosa creada por la naturaleza, era considerado un dios y tenía su paralelo en la tierra.
De este modo, el río Vilcanota que atraviesa el valle, tiene su paralelo en el cielo, la Vía Láctea, como un río de estrellas que se refleja en la tierra y ejerce sobre ella su poder fertilizante. Por eso los incas ofrecían presentes al río, esperando que sus plegarias fueran hechas realidad en forma de lluvia caída del río celestial.
Son muchos los lugares sagrados a lo largo del valle. Nosotros no podemos visitar casi nada. Recordemos que estamos en huelga y manifestaciones.

Panorámica del Valle Sagrado


El primer contacto con el Valle lo tuvimos en nuestro viaje a Machu Picchu. A través de las ventanas del tren podemos ver la serpiente sagrada del Vilcanota, abriéndose paso entre las montañas que bordean el valle. Al fondo las nevadas cumbres andinas. Junto a nosotros, los peruanos trabajan la tierra, o salen a nuestro encuentro en las paradas del tren, ofreciendo sus productos artesanos.

Los niños se dejan fotografiar a cambio reciben caramelos o unas monedas.

El día de nuestra visita propiamente dicha al Valle Sagrado, comenzamos con una manifestación que cerró la carretera que nos conduce a Pisac. Como esperamos que a partir del mediodía
las cosas mejoren, hacemos un alto en Corao, en donde visitamos un animado mercadillo.

Preciosa niña en Corao rodeada de llamas.


Igualmente, en nuestro traslado visitamos un lugar en donde conocemos las llamas, en sus distintas variedades, alpacas, vicuñas… y podemos ver los artesanos, sus formas de teñir, tejer etc.

Llama pequeña

Los camélidos son animales muy abundantes en Los Andes. El nombre de llama se da por extensión a los cuatro camélidos de esta zona, la llama propiamente dicha, la alpaca, la vicuña y el guanaco.

La llama propiamente dicha es el más abundante y menos vistoso. Su lana es menos fina que las del resto de sus congéneres. Son varios los tipos de llama, con más o menos pelaje, colores de lana diferente, todos en la gama de los pardos y ocres.

Alpaca

La alpaca también tiene muchas variantes. Algunas de corto pelaje, mientras otras la lana llega casi hasta el suelo. La lana de la alpaca es mucho mas fina y delicada. Sus tejidos más finos y caros, principalmente los de la alpaca baby, que se corresponden al primer año de vida del animal.

El más delicado de todos es la Vicuña.

Vicuña

La vicuña es más pequeña. Su lana solo se puede obtener una sola vez en su vida. Corresponde a un mechón junto a sus patas delanteras. Una vez cortado no da lugar a otra recogida debido a su crecimiento lento.

Vicuña
Guanacos

Continuemos el viaje.
De vez en cuando un alto en el camino para ver el valle. El río se desliza como una serpiente dejando a su alrededor una fértil vega. Las laderas de las montañas están dibujadas de caminos que suben, o bajan, a las andenerías en donde se siembran los cultivos.
Desde lo alto de un mirador, aparece Pisac. No tardamos en llegar a él y, a pesar de que ya ha pasado la mañana, aún queda algo de su colorista mercado.

Tejiendo la fina lana de alpaca

Está entrada la tarde cuando llegamos a Ollantaytambo. Una lástima. El lugar necesita mucho más tiempo para poder recrearnos en todo lo que encierra.
Lo primero que aparece a la vista es una andenería, en forma de llama. De haber tenido más tiempo, habríamos subido hasta arriba. Este lugar está tan lleno de mitología que cada rincón merece un apartado.
Visitamos los lugares más accesibles. Nos cuentan parte de su historia… hasta el anochecer en que dejamos el lugar con un profundo deseo de volver a él.

Colorista mercado de Pisac


Os cuento un poco la leyenda de este lugar. Resumido... los detalles deben contarlos los profesionales. Esto es solo un deseo de "iniciaros" para que sintáis la necesidad de saber mas...
Si recordáis lo antes dicho, Manco Capac surgió engendrado por un rayo de sol en la Posada del Amanecer, aquí, en Ollantaytambo. Es una larga historia...

Andenería de la Constelación de la Llama (Ollantaytambo)


A este lugar privilegiado la naturaleza le ha dotado de una posición especial respecto a la salida y puesta de sol. Los incas no hicieron sus ciudades, almacenes, templos… a la ligera. Su situación, disposición, estructura, se debe a un estudio minucioso de la naturaleza. No solo para aprovecharla al máximo, sino también para coordinarla con sus creencias religiosas y así dar vida a su mitología.

De nuevo la andenería de la Llama (Ollantaytambo)


Lo mas relevante en Ollantaytambo, o mejor dicho, lo primero que nos llama la atención es una magnifica andenería que representa la mítica llama, como reflejo de la constelación que lleva ese nombre.
Al amanecer, el sol penetra entre dos montañas. Por este punto es por donde aparece el rayo que engendró a Manco Capac.

Ollantaytambo


Un estrecho rayo de luz en medio de la sombra de las montañas, ilumina el templo que se encuentra en la cima de la andenería. Justo en el punto donde el templo del sol forma el ojo de la llama vista desde abajo.

Fuente en Ollantaytambo.

Pero el punto más atractivo, mágico, increíble de Ollantaytambo, desde mi punto de vista, es el monte que se encuentra frente a la andenería, el monte Pinkuylluna.
A primera vista nada tiene de especial. Nuestro guía nos hace fijarnos en un punto, donde aún se recrea el sol de la tarde que se nos va. Ese, nos dice es el antiguo almacén (colca) . Poco a poco, recorremos la montaña con la mirada y descubrimos la mitología hecha piedra.
No muy lejos de los edificios que claramente se ven como almacenes, una recortada imagen nos da la cara de un ser muy particular, Wiracochan o Tunupa.

Monte Pinkuylluna. En primer plano un almacén, en el centro Wiracochan, al fondo, el templo de Wiracochan. En el perfil de la montaña, se posicionan los astros, estrellas, sol etc., y de su observación se consigue el calendario.


Wiracochan es un ser mitológico, el enviado de Wiracocha, un peregrino, dotado de poderes sobrenaturales, vestido con túnica como si se tratara de un sacerdote. Se asocia a él la fertilidad de la tierra, el bienestar, la naturaleza protectora. Se le ha representado en la montaña tallada de tal manera que parece llevar sobre su espalda un enorme fardo, en el que se han construido los almacenes que mencioné anteriormente. Este es el héroe que os mencionéanteriormente, el enviado a la tierra tras el diluvio.
Un curioso detalle de está imagen es que el rostro está hecho de tal manera que según le da el sol, parece dormido, por la mañana, o despierto, por la tarde.

Wiracochan o Tunupa. Es por la tarde. Sus ojos están abiertos, despierto. Junto a él y sobre su cabeza, los almacenes, colcas. El conjunto de la montaña es como un fardo cargado sobre sus espaldas.

 

No es el único punto interesante en esta montaña. En ella hay lugares en donde se posicionan las estrellas o la llegada del sol en días clave para las cosechas.

De este modo, con la observación del cosmos relacionado con la tierra, llegaron a tener un calendario vivo.
El día del solsticio de verano, cuando se celebra la cosecha, la fiesta más grande los incas, el Capac Raymi, el sol penetra e ilumina la cabeza de Wiracochan como protector de la fertilidad, para continuar iluminando su templo, algo más a la izquierda, en la primera fotografía, mientras el resto de las montañas permanecen en penumbra.

Inticcahuarina

Al pie de la andenería, otro lugar especial es el observatorio del Inticcahuarina. Se trata de una gran piedra lisa en la que se han esculpido unos salientes que proyectan su sombra sobre unas muescas esculpidas en una especie de escaleras que se encuentran bajo ellas. Según va pasando el día, la sombra se proyecta creando de este modo un reloj solar.

Inticcahuarina

No es esto lo único que los incas dejaron escrito en sus montañas. Son muchos los mitos y creencias que están en ellas. Hace falta tiempo, días, meses… para descubrir todo lo que nos cuentan.

Solo puedo daros una pequeña idea de cuanto encierra este Valle Sagrado, y tened por seguro que desearía poder pasar allí tiempo suficiente para empaparme de esta asombrosa cultura.

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