La Peña de Francia y alrededores.
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Primera visión de la Peña de Francia
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El punto estrella del parque de Las Batuecas-Peña de Francia
es sin duda este pico, la Peña de Francia. ¿Por qué
ese nombre en el centro de Castilla? Son muchas las teorías y
muchas las leyendas, pero de entre todas, me inclino por la que me parece
más lógica, la de que el rey Alfonso VI, en épocas
de la Reconquista, puso en manos de su yerno, Raimundo de Borgoña,
la responsabilidad y custodia de estas tierras, lo que daría
lugar a una repoblación de franceses que han dejado sus nombres
en la zona, tanto en apellidos como en poblaciones.
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Virgen de la Peña de Francia
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La leyenda de esta montaña, tiene dos raíces, la una en
la Moza Santa, de la que oiremos hablar con frecuencia, la otra en el
francés Simón Roland, más tarde Simón Vela.
Os cuento ambas a grandes rasgos. La primera se trata de una joven,
de Sequeros, Juana Hernández, que tras su muerte, vuelve unos
instantes a la vida para anunciar que un hombre descubrirá una
imagen de la Virgen que se encuentra en la Peña de Francia.
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El Crucero
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En este tiempo, en París, la Virgen se aparece a un estudiante,
Simón Roland, y le pide que busque su imagen en un monte llamado
Peña de Francia. El joven lo busca en su país infructuosamente.
Decide hacer el Camino de Santiago, y desde el Santuario de Compostela
toma la Vía de la Plata. En Salamanca, de forma fortuita, oye
hablar de la Peña de Francia y hacia ella se encamina, volviendo
a aparecerse la Virgen que le dice "Simón, vela y no duermas"
Simón no durmió hasta encontrar la imagen en el lugar
donde hoy se encuentra el Santuario. En recuerdo de este hecho, cambió
su apellido Roland, por el de Vela, y por él es conocido hasta
hoy, Simón Vela. Son muchos los aconteceres que se cuentan de
este Santuario y de la Virgen, sería largo y no soy la persona
que debe hacerlo, lo dejo a los salmantinos. Por tanto os hablaré
de su ubicación y lo que llama la atención al visitante.
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Monasterio
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Desde que entramos en el corazón del Parque, la Peña de
Francia es el punto dominante. Sobresale un espigón rocoso con
"algo" afilado y blanco que apunta al cielo. Pero no siempre
ese "algo" es visible. Tiene fama de ponerse un sombrero de
nubes a la mínima oportunidad.
Hoy el día está claro y soleado, por lo que decidimos
hacer la visita a la peña en primer lugar. La subida es muy agradable,
un robledal que toma el ocre del otoño, en cuyo sotobosque los
helechos y los brezos campan a sus anchas. Una revuelta tras otra nos
sube a la cumbre donde se encuentra el Santuario. Varias indicaciones
señalan las muchas fuentes que manan por los alrededores, entre
ellas la de Simón Vela, con azulejo conmemorativo, junto a la
carretera.
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Torreón
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La visita al Santuario es prolongada y minuciosa. Las cuevas, las capillas,
no solo de la Virgen de la Peña, el Monasterio, el Santuario
propiamente dicho, las leyendas e historias talladas en las piedras
de las capillas, un reloj solar y una visión muy amplia de la
comarca desde un mirador circular, como corona de la peña, que
nos ayuda a ver casi todos los pueblos, incluido Salamanca, con el apoyo
de unos indicadores muy bien situados.
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Desde la Peña, a lo lejos, podemos ver
Salamanca.
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Muy cerca de la Peña, camino de Monsagro, se encuentra el Paso
de los Lobos. Desde este punto, siguiendo el GR, podemos hacer una ruta
de senderismo hasta Monsagro. No es nuestra intención en este
viaje, pero "tomamos nota" para una visita posterior en donde,
ya sí, recorreremos el Parque a pie, o al menos ahora es lo que
deseamos hacer no tardando mucho.
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Mesa del Francés. Bajo estos montes se
encuentra Monsagro
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Bajamos al pueblo de Monsagro,
en donde encontramos varios atractivos. El primero, sus calles, de pueblo
auténtico, en donde los paisanos aún salen a las puertas
de las casas a limpiar de cascarillas las cabezas de ajos, y lo más
sorprendente, las fachadas. Suelen ser de piedra, mezcladas con enlucidos
blancos.
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Icnofósil en Monsagro
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Entre estas piedras, hay bastantes traídas
de la zona de la Peña. Cerca del Paso de los Lobos y diseminadas
por las laderas hay multitud de fósiles. Son los icnofósiles
procedentes de la Era Primaria, unos 500 millones de años antes
de nuestros días
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Escondido tras la primera loma, el valle de
Las Batuecas
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Se trata de huellas de trilobites y otros animales marinos que vivían
en el mar que en aquellos tiempos ocupó esta zona. Este enlace
os da detalles minuciosos sobre ellos.
http://www.lasalina.es/turismo/emociones/2/contfosiles.htm
Tras callejear por Monsagro, visitar sus eras, desde la que se obtienen
unas vistas magníficas de la Peña, y sus alrededores,
retrocedemos y visitamos La Alberca.
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Desde la Peña. A lo lejos, Las Hurdes
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Cerca de esta población, camino de Mogarraz, una zona de recreo
invita al descanso, la Fuente del Castaño. Un lugar muy agradable
en medio de un robledal y de otros árboles incluido los castaños.
En la explanada de hierba donde se han colocado mesas destaca un castaño
centenario, ya casi sin hojas. Es posible que sea el que da nombre a
la fuente.
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Castaño en el área de recreo
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Siguiendo esta carretera, en el cruce de caminos de las carreteras
de Mogarraz y Sotoserrano, comienza una pista de tierra, cerrada al
tráfico de particulares, que nos lleva a la Laguna de San Marcos.
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Laguna de San Marcos
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Caminamos hasta ella en medio de robles, helechos y brezos, en un
agradable paseo de entre kilómetro y medio o dos, en donde descubrimos
la laguna, bastante reducida debido al paso reciente del verano, y cerca
de ella la Ermita de San Marcos, en ruinas. Rodeamos la laguna por un
marcado sendero y regresamos al punto de partida.
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Otra cara de la Peña de Francia
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Para terminar de aprovechar las pocas horas de luz que nos quedan,
visitamos Mogarraz.
Llegamos a él entre laderas de robles y castaños que se
mezclan con sauces y cerezos de amarillas y rojizas hojas, en estos
últimos casi perdidas ya por el avanzado otoño.
Damos por concluido este día, y nos preparamos para la ruta de
mañana, un paseo precioso por las intrincadas Batuecas.
M.R.B.M.